- Entrevista a Jordi Roig (Juez de salidas sanvicentero)
César Ponce / Somos Raspeig
Estuvo en Barcelona 92, Londres 2012 y ahora en Tokio 2020. Sus terceras olimpiadas, marcadas por la crisis sanitaria, han sido muy diferentes a las anteriores, pero tiene la intención de cerrar el círculo en Los Ángeles 2028.
PREGUNTA: Poca gente puede decir que ha estado en tres olimpiadas…
RESPUESTA: Es una gran experiencia. En esta ocasión todo ha sido muy diferente, no hemos podido salir del hotel y los primeros días se hicieron duros, pero aun así es algo inolvidable
P: ¿Le veremos en otra cita olímpica?
R: En el caso de los jueces de salidas solemos alternar. Lo normal es que no me toque en París 2024 pero sí en Los Ángeles 2028. Esas serían por edad mis últimas olimpiadas.
“Los Ángeles 2028, por edad, podrían ser mis últimos juegos”
P: Recuérdenos porqué se decantó por esto del arbitraje…
R: Yo fui atleta, pero no de los buenos. También probé como entrenador, pero al final decidí que para seguir ligado a este deporte podía ser juez de salidas. Y hasta hoy.
P: Decía antes que no han salido del hotel. ¿Han sido estas olimpiadas muy distintas a las dos anteriores?
R: Sí. Desde que fui designado en Marzo de 2019 todo ha sido un caos. Primero por el aplazamiento y luego por los protocolos de vacunación y seguridad. No podíamos salir del hotel durante 14 días y como sólo estuve 13 en Tokio, los pasé del estadio al hotel y del hotel al estadio.
P: ¿Fue muy duro pasar tantos controles?
R: Para entrar al país había que presentar el certificado de PCR negativa, tanto 96h como 48h antes de la competición. Además, luego había controles diarios y una aplicación donde te controlabas la temperatura. El hotel estaba frente al estadio y es lo único que he visto de la ciudad.
P: ¿Se hace muy raro una competición de este nivel sin público?
R: Muy extraño. Es un estadio para 70 mil personas y sólo están las delegaciones de cada país. Al terminar las carreras los ganadores empezaban a dar la vuelta al estadio y tenían que dar media vuelta porque nada es lo mismo.
P: ¿Qué tal con la población japonesa? ¿Cómo fue la organización con ellos?
R: Hacíamos reuniones diarias y al final todo iba más fluido. Al principio es duro, en mi equipo había 20 japoneses, es otro idioma y otra mentalidad. Son buenos técnicamente, pero a veces eran poco operativos a la hora de realizar determinadas consultas, aunque en los últimos días confraternizamos todos bastante.
P: ¿Hay contacto entre jueces y deportistas? ¿Puede dar la salida de una carrera donde compiten españoles?
R: En atletismo si que está permitido. El contacto con deportistas sobre todo ocurre en los días previos cuando ellos están entrenando, por ejemplo pude hablar con Eusebio Cáceres o Jorge Ureña, ambos de Onil.
P: ¿Algún momento destacable con el que se quede?
R: Hubo varios: tuvimos una equivocación en una de las salidas, descalificamos a un atleta que hubo que repescar y acabó batiendo el récord de su país. También dimos por nula y descalificamos a un atleta de Togo, semidesconocido pero que dejó muy buenas sensaciones y no pudo pasar de la ronda preliminar porque fue descalificado.
P: ¿Compensa económicamente?
R: Yo sólo cobro dietas, en esta ocasión no pudimos salir a gastar demasiado, pero otras veces recibimos menos de lo que gastamos.
P: ¿Notó el apoyo de San Vicente?
R: Sí, todavía no he podido escuchar los comentarios que se hicieron por televisión, pero sí que noté el apoyo de la gente.

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