Pascual Andrés Tévar nos envía el siguiente artículo:

En este mes de septiembre del 2021, donde se avanza en altos porcentajes de vacunados, y de inmunizados, surge el debate de las obligaciones de las vacunas en el mundo del trabajo, y de las relaciones sociales.
Estamos de acuerdo, que la vacuna es el medio científico para luchar y ponernos a salvo de la pandemia, pero también son necesarios los protocolos.
Cuando se debate, que se establezca la obligación de la vacunación para asistir al trabajo, se está poniendo la obligación por encima de la libertad, y es entonces cuando tiene que existir una ley que regule de forma clara, este complejo equilibrio.
Cuando se debate, como a través de las desescaladas, se puede llegar a una “normalidad”, se está imponiendo unas normas obligatorias, que dejan la libertad encorsetada, por la causa de que es la mejor defensa contra la pandemia.
Cuando se debate, la tercera dosis de la vacuna, se está imponiendo a que colectivos va dirigida, y en qué condiciones, y que no hay opción para saltarse las normas, y dejar abierta la posibilidad de aplicar otros argumentos más abiertos.
Cuando se debate, las posibilidades de viajar al extranjero, se impone las obligaciones y normas de cada país, a la libertad de elegir, aunque tengamos la dosis completa de la vacuna. Es decir, es necesario atenerse a las normas, o quedarse en casa, es decir en nuestra tierra. Y es entonces,
cuando hemos descubierto lo hermoso que es nuestro País expresando en todas las Comunidades Autónomas, en todos sus rincones, en todos sus pueblos, en toda su filosofía de vivir y convivir.
Cuando se debate, el horario, para hacer vida social, hay que estudiarse serenamente las obligaciones y normas de cada Comunidad Autónomo, y de cada pueblo, y no aventurarse a tener sorpresas inesperadas, o lo que es peor, tener que volverte a casa. Aunque parece que estamos consiguiendo viajar sin miedos.
Cuando se debate, volver a los estadios, para vivir el fútbol, hay que tener claro Las obligaciones y los protocolos, y las opciones para conseguir las entradas, porque te juegas no reunir los requisitos para comprarlas.
Cuando se debate, el acceso a los cines, a los teatros, a los conciertos, y los espectáculos de todo tipo, hay que tener claro las obligaciones y los protocolos, ante ni siquiera comprar las entradas, y aun consiguiéndolas, puede surgir la sorpresa del exceso de aforo, que alguien de la organización no ha tenido en cuenta.
Cuando se debate, el acceso a los restaurante y bares, hay que tener claro, primero los protocolos, y segundo reserva mesa con antelación. Porque puede, que te quedes con las ganas, y aun reservando, tener el claro el horario, para no esperar el turno.
Cuando se debate, la convivencia en la empresa, es necesario tener claro y asumido, la convivencia con los compañeros y compañeras, con las normas claras e interiorizadas, y la de recibir a los clientes, de forma organizada y segura, con citas concertadas, para atenderles como se merecen, y con el tiempo necesario.
Cuando se debate la convivencia en casa, hay que tener claro , la convivencia con la compañera o el compañero de la vida, y la de los hijos o las hijas , que viven fuera de casa , porque a pesar de estar todos vacunados, los protocolos, por ahora, hay que aplicarlos, por si las moscas.
Así que, puestos en estos debates , y reflexiones, tengamos claro, que en esta lucha de obligaciones y libertades, de normas impuestas, y de otras opciones, que aplicando el sentido común, y reflexionando serenamente, siempre tendremos más opciones de elegir bien, y convivir con emocionadas ilusiones, ganadas y descubiertas cada día, bajo la increíble luz mediterránea.