Domingo Martínez Verdú y Fernando Monllor Lillo en representación de un grupo de socios del Cercle d’Estudis “Sequet Per Sanet”
En nuestra opinión, los medios de comunicación realizan una función clave e imprescindible en el desarrollo de la sociedad local. La labor de periodistas que realizan su trabajo con entrega, profesionalidad y rigor, de forma cercana a los ciudadanos, es esencial para disponer de una información plural y veraz sobre la vida social de la ciudad.

En este sentido, medios y profesionales son instrumentos necesarios para el crecimiento y la pluralidad de cualquier pueblo; así como, un cauce de transparencia en la actuación de las instituciones locales. Pero también son cronistas que registran el día a día de la vida de una ciudad. Son guardianes de la memoria que preservan del olvido las cosas que nos importan, por que ¿qué es una ciudad sin memoria?
Cuando un medio local debe abandonar el proyecto que empezó con ilusión, indudablemente, se produce una pérdida de la pluralidad informativa. Es por eso que lamentamos que Televisión de San Vicente, después de siete años, haya anunciado que interrumpe su emisión. Pero no deseamos que esa ventana se cierre.
Una ciudad de la importancia de San Vicente, con su crecimiento y desarrollo merece unos medios de comunicación independientes que estén a su altura, un medios que son, al fin y al cabo, un servicio público aunque sean de propiedad privada. Los socios del Cercle d’Estudis que firmamos este artículo proponemos que se articulen soluciones de apoyo tanto privado como institucional para que Televisión de San Vicente siga emitiendo y su ojo grabe la riqueza de las manifestaciones sociales de la vida sanvicentera, en todos sus aspectos.
Tampoco el periódico Somos Raspeig, según han confesado ellos mismos en un editorial, tiene el futuro asegurado. Cuando este periódico inició su publicación en 2020, el Cercle d’ Estudis “Sequet Però Sanet” le deseó mucho éxito, una larga vida y una fructífera trayectoria; al tiempo que, como sociedad cultural, ofrecía su colaboración desinteresada sobre cualquier aspecto que necesitase el periódico. Pues, a nuestro juicio, los medios locales y la asociaciones culturales deben ir de la mano, apoyarse y trabajar conjuntamente por el bien del municipio. Y en esas estamos.
Quienes vivimos en San Vicente estamos acostumbrados, desde hace largo tiempo, a esperar impacientes esa edición en papel gratuita que nos llegaba cada viernes. Sin embargo, los problemas que acucian al equipo de Somos Raspeig impiden que esa periodicidad semanal sea posible. Lo cual es quizá una primera señal de lo que se puede avecinar.

El sólido proyecto de comunicación que concibieron y pusieron en marcha un grupo de personas para que San Vicente contase con un medio de prensa escrita de la categoría que este pueblo se merece, no puede diluirse y desaparecer. En este sentido, apoyamos la continuidad del proyecto de Somos Raspeig y apela a quienes disponen de capacidad, ya sea privada ya sea institucional, para que no dejen morir a este medio de comunicación independiente.
La ciudad es como un texto en construcción al que cada día se añaden nuevas páginas, páginas que recogen nuestra historia, que son un legado para la posteridad, páginas que preservarán del olvido lo que un día fue este pueblo. Por eso, más allá de las nuevas tecnologías, a las que no todos tienen acceso, es importante y útil contar con una edición en papel que semanalmente nos acerque nuestra vida cotidiana y que nos veamos reflejados allí. Posiblemente, con la lectura de esas páginas del periódico experimentemos las más variadas emociones humanas.
Por nuestra parte, deseamos infundir mucho ánimo al equipo de Somos Raspeig para que no decaiga su espíritu. E invitamos a todos aquellos que quieran adherirse a esta iniciativa que lo hagan manteniendo viva la historia y cogiendo, leyendo y compartiendo los viernes sus ejemplares impresos que son su principal seña de identidad a preservar.


