UN PASEO POR LAS ROTONDAS DE SAN VICENTE DEL RASPEIG A SAN JUAN DE ALICANTE

Pascual Andrés Tévar

En este invierno alargado de frío y nubes, de febrero de 2023, no se me viene abajo la ilusión de
continuar caminado, a mi manera, y con los 72 ….. cargado con las mochila, de sensaciones a
recuperar, en las madrugadas domingueras, y en caminar, reflexiono, y debato conmigo mismo,
y mis circunstancias.
Caminar en los amaneceres de los despertares domingueros, sin atribuirme méritos, porque
soy desde bien niño, de los que duermen poco, y madrugan por costumbre.
Caminar, con los miedos, y los fantasmas acechando, antes de salir de casa, y deseando ir
reconociendo el recorrido memorizado, y esperando controlar sobre la marcha, todos los
debates inesperados.
Caminar, recordando el severo ataque de ciática, que me atacó en desde la cintura hasta la
pierna izquierda, y que me hizo dudar seriamente, si podría volver a este buena y sufrida
costumbre. Y que poco a poco, logré volver, a llegar a todo el recorrido, y que hasta ahora, no
he conseguido hacer lo de antes del ataque, pero espero volver a conseguirlo. Y en todo caso,
me iré conformando en aceptarlo.
Caminar, compartiendo el carril bici, con los que caminan a ritmos imposibles para mí, pero que
los acepto, y comparto, y hasta saludo con buena armonía.. Y desde el respeto, me hacen no
sentirme solo, en ese amanecer oscuro, donde parece más noche que día, pero que las luces del
nuevo día, van venciendo paso a paso. De tal forma, que salgo en la noche, y regreso después
de más de dos horas y cuarenta y tantos minutos, en el nuevo día.
Caminar, que a lo largo del año, se convierte en los despertares de todas las estaciones, y
aceptando que las soledades existen, y este esfuerzo de compromiso de cada semana, me anima
para seguir adelante, sabiendo buscar los pequeños detalles que le dan sentido.
Caminar, con el móvil en el bolsillo, que desde hace unos pocos meses llevo, convencido por mi
hija y por la compañera de mi vida, y que me permite conocer los mensajes madrugadores de
mi hija. Y de alguna forma, caminar bien acompañado.
Caminar, escuchando, el sonido alegre, y alborotado al mismo tiempo, de los pájaros, de los
gallos, de los perros, que sirven de buena armonía, para ser consciente que comparto
sensaciones positivas, a lo largo de todo el trayecto, y venzo la monotonía.
Caminar, con la marcha y velocidad de los ciclistas, solitarios y en grupo, en el carril bici donde
camino, y que avisan con sus luces, o en la carretera, con su marcha viva, llena de sensaciones e
impulsos, y otras emociones que transmiten, y que animan mi marcha solitaria.
Caminar, con otros compañeros solitarios y novedosos, que son los patinetes, y que desde hace
poco tiempo, me acompañan, y me abandonan en un instante, y que hasta me infunden temores
de no puedan advertir mi presencia. Al final su habilidad lo salva todo, en un instante.
Caminar, y en el regreso a casa, hay un acto, casi religioso, de entrar por la puerta 5 del Parque
Lo Torrent, y transcurso la marcha, hasta el ARBOL DE LA VIDA, que elegí hace tiempo, y me
arrodillo , y hago un gesto de reverencia, en MEMORIA y HOMENAJE, a los AMIGOS de la PEÑA,
que se han ido, y de alguna forma, intento reconciliarme con sus recuerdo, que permanecen
vivos , y son legados de valores y emociones, para siempre.
Caminar, regresando a casa, recordando que salí en la obscuridad del despertar del día, por la
calle Raspeig, siguiendo por la Calle La Huerta, descubriendo a los Churreros montando su
puesto, rodeando el Paque Lo Torrent, y continuando por rotondas hasta antes de la rotonda de
San Juan de Alicante. Y en el regreso, descubriendo a los Churreros en pleno y buen trabajo, y
de nuevo por la calle La Huerta, que subiendo se percibe el cansancio, hasta llegar a la calle
Joaquín Blume, pasar por delante, reverenciando de alguna forma por la sede de la Peña, y
doblando por la calle donde Alfonso El Sabio, hasta llegar a la puerta de entrada a casa. Y percibo,
en medio del cansancio importante, que estoy un poco mejor, conmigo y con el mundo.
Cuando abro la puerta, del edificio, y subo las escaleras, hasta llegar a la puerta de la terraza, y
tocar en la puerta tantos pequeños toques, una veces como ligas y otra por conquistar, y otras
veces con champions y otras por conquistar. Y llego a casa, y abro la puerta, y me siento, en la
silla junto a la cama, y miro emocionado, a la compañera de mi vida, y le cuento unas anécdotas,
y me siento reconfortado, como el mejor premio, y siento, el ánimo que me empuja, y percibo,
un poco de serenidad, y todo tiene sentido bajo el influjo de la increíble luz mediterránea.

Somos podcast

Aquí mi espaco

Diputación Alicante

Aguas de Alicante

Ayuntamiento de Sant Joan d'Alacant

Somos podcast

AYUNTAMIENTO DE EL CAMPELLO

El tiempo en San Vicente del Raspeig

CONSORCIO TERRA

Cableworld San Vicente

EVEALIA

Cableworld El Campello

Lasaroca

GRUPO
COSTABLANCA HTS

El tiempo en Mutxamel

Cartelería cine La Esperanza

Cableworld Sant Joan y Mutxamel

¿Buscas un plan?

OCIO ALICANTE

Somos L'Alacantí

Lo último