
El puerto de El Campello fue testigo ayer de un acto cargado de simbolismo y tradición militar: el arriado solemne de bandera del patrullero Formentor, buque de la Armada Española que hace escala en el municipio dentro de su trabajo de vigilancia marítima por la costa de Alicante. El gran momento llegó al ocaso, exactamente a las 18:49 horas, cuando el sol desapareció en el horizonte y la bandera de España fue arriada a los acordes del Himno Nacional ante la mirada de autoridades civiles, militares y vecinos del municipio.
El arriado de bandera es uno de los actos más consolidados en la tradición de las Fuerzas Armadas españolas. Cada día, al amanecer, el emblema nacional es izado en todos los acuartelamientos y buques atracados en puerto. Asimismo, cada atardecer, al ocaso, es arriada con la misma solemnidad. Según explicó el propio comandante del Formentor, el capitán de corbeta Cristóbal González, “el izado y el arriado representan el comienzo y el fin de la jornada”. En tierra, este acto marca también el inicio del descanso en los acuartelamientos. En la mar, los buques de guerra muestran la bandera de forma permanente como señal de que están al servicio de la defensa de España, pero cuando se encuentran atracados en puerto, el ritual del izado y el arriado recupera todo su protagonismo.
El acto contó con una importante representación institucional, organizada por la Comandancia Naval de Alicante, que se encargó del protocolo y de los invitados. El Ayuntamiento de El Campello estuvo representado por el alcalde, Juanjo Berenguer, acompañado de los concejales Cristian Palomares y Marcos Martínez. Junto a ellos, estuvieron presentes el Comandante Naval de Alicante, el general del MOE (Mando de Operaciones Especiales), el capitán jefe de puesto de la Guardia Civil de San Juan, el comisario de la Policía Local de El Campello y el comisario de la Policía Local de Alicante, así como el presidente del FN. Como invitado de especial relevancia, también asistió el general retirado y antiguo jefe del MOE. Como civil, también subió a la embarcación el presidente del Club Náutico, Miguel Baena.
AL TOQUE DE CORNETA DE SEÑALES
El evento siguió el protocolo de la Armada al detalle. Al toque de la corneta de señales, la Guardia Militar desfiló por la banda de estribor hacia la popa del buque, donde formó frente a la bandera. Por el megáfono del barco se difundió un emotivo relato histórico que recordó el origen de la enseña nacional, explicando que fue precisamente una bandera naval, la que el rey Carlos III eligió en 1785 para identificar los buques de guerra españoles en la mar, la que en 1843 se adoptó como Bandera Nacional de España. «Por tanto, la Bandera Nacional que a diario honramos tiene su origen como enseña naval de España”, se escuchó desde el buque.
A las 18:49 en punto, coincidiendo con el ocaso, la bandera fue arriada lentamente al son del Himno Nacional, con la Guardia Militar presentando armas. Una vez doblada con cuidado, el acto dio paso a uno de los momentos más significativos de la jornada: la oración a la Virgen del Carmen, patrona de la Marina. Este rezo, que se realiza cada atardecer en todos los buques y unidades militares, simboliza, según las palabras que resonaron desde el Formentor, “el momento en el que los hombres y mujeres de mar reconocemos nuestra pequeñez ante el inmenso medio en el que desarrollamos nuestra labor”.
La presencia del Formentor en el puerto de El Campello no es casual ni nueva. El vínculo entre el patrullero y el municipio alicantino tiene su origen en el año 2007, cuando el Ayuntamiento de El Campello entregó al buque su bandera de combate, el símbolo más preciado que puede recibir un barco de la Armada como señal de unidad militar y lazos con la comunidad. “Desde entonces, la ciudad y el buque han mantenido una relación especial, pues el Formentor ha participado en las fiestas de la Virgen del Carmen, ha estado presente en distintos actos institucionales del municipio y, siempre que la misión lo permite, hace parada en El Campello para abrir sus puertas a los vecinos”, destacó el alcalde Juanjo Berenguer.
En esta ocasión, el patrullero se instaló en el puerto dentro de su misión habitual de vigilancia pesquera y presencia naval por el litoral alicantino, tocando puertos como Santa Pola, Dénia, Torrevieja y El Campello. “Vamos haciendo escala en diferentes puertos de la costa para descanso, presencia naval y para dar a conocer el barco”, explicó el capitán González.
El final de la jornada incluyó además una apertura del buque al público, permitiendo a los vecinos de El Campello conocer de cerca el patrullero y a su tripulación, en una muestra extra del vínculo que desde hace casi dos décadas une al municipio con la Armada Española.