
La plaza de la Iglesia de El Campello y las calles aledañas se llenaron de familias, risas y tradición con la celebración de la fiesta de Sant Josep, una jornada pensada especialmente para los más pequeños pero que ha logrado contagiar su ambiente festivo a vecinos de todas las edades. La cita, ya consolidada en el calendario cultural del municipio, ha vuelto a convertir al centro en un gran espacio de convivencia y diversión.
La fiesta arrancó a las 12:30 horas con el espectáculo infantil de Dani Miquel i els Ma-Me-Mi-Mo-Músics, que consiguieron que la plaza entera se transformara en una pista de baile improvisada. Decenas de niños se amontonaron frente al escenario, cantando, saltando y siguiendo cada canción entre aplausos y carcajadas, mientras padres y abuelos acompañaban el ritmo desde los laterales.
Tras el descanso de mediodía, la actividad regresó por la tarde con un pasacalles festivo protagonizado por la Colla Larraix, que recorrió las calles cercanas llenándolas de música y animación. Poco después, la banda “La Nova” del Campello ofreció una actuación que aportó el toque musical más tradicional a la jornada, con vecinos y visitantes disfrutando del ambiente en la plaza.
La tarde siguió con talleres infantiles y cucañas inspiradas en el universo Disney, donde los más pequeños pudieron participar en juegos y actividades. Entre carreras, risas y juegos, el ambiente familiar el gran protagonista de una celebración pensada para compartir.
Pero uno de los momentos más esperados llegó al caer la tarde, con el correfocs infantil. Cuando el sol comenzaba a bajar, el sonido de los tambores y el sonido de chispas de la pirotecnia daban inicio a este espectáculo. Los pequeños, protegidos y emocionados, corrían entre luces, chispas y figuras festivas mientras la plaza se iluminaba con destellos de fuego. Entre gritos de emoción y caras de asombro, el correfocs convirtió la noche en una escena vibrante, mezcla de tradición, adrenalina y magia.
Como broche final, vecinos y visitantes compartieron una chocolatada con buñuelos, poniendo el toque más dulce a una jornada que ha vuelto a demostrar que las tradiciones locales siguen muy vivas en El Campello, a través de una fiesta sencilla y cercana que cada año consigue reunir a todo un pueblo.