Artrosis en la mano: una molestia frecuente para el uso cotidiano

La artrosis de la mano es una de las patologías más frecuentes del aparato locomotor, especialmente a partir de la sexta década de la vida. Aunque a menudo se la considera una enfermedad “benigna”, puede generar dolor, rigidez y deformidad que interfieren de manera significativa con actividades cotidianas como abotonarse una camisa, abrir un frasco o escribir. Su impacto funcional y en la calidad de vida es considerable, sobre todo en personas mayores y en pacientes con alta demanda manual.

Generalidades
La artrosis (u osteoartrosis) es una enfermedad degenerativa de las articulaciones caracterizada por el desgaste progresivo del cartílago articular, acompañado de cambios en el hueso subcondral y en los tejidos periarticulares.

En la mano, afecta con mayor frecuencia:


-Las articulaciones interfalángicas distales (IFD).
-Las articulaciones interfalángicas proximales (IFP).
-La articulación trapeciometacarpiana (base del pulgar).

Articulaciones más afectadas
Artrosis interfalángica

En las IFD pueden aparecer los conocidos nódulos de Heberden, y en las IFP los nódulos de Bouchard. Estas deformidades son típicas de la artrosis primaria de la mano.
Rizartrosis (base del pulgar)

La artrosis de la articulación trapeciometacarpiana (rizartrosis) es especialmente incapacitante, ya que compromete la pinza y la fuerza de prensión.

Síntomas típicos
Los síntomas pueden variar en intensidad y progresión, pero los más frecuentes son:


-Dolor mecánico: aparece con el uso y mejora con el reposo (al menos en etapas iniciales).
-Rigidez, especialmente matutina, generalmente de corta duración.
-Inflamación leve o moderada.
-Disminución de la fuerza de prensión.
-Crujidos articulares (crepitación).
-Deformidades progresivas, como desviaciones laterales o aumento de volumen articular.
-En fases avanzadas, limitación funcional importante.

En la rizartrosis, el dolor suele localizarse en la base del pulgar y empeora al realizar movimientos de pinza o al girar llaves y abrir frascos.

¿Por qué se desarrolla?
La artrosis de la mano es una enfermedad multifactorial. Entre los principales factores implicados se encuentran:

-Edad: principal factor de riesgo.
-Sexo femenino, especialmente después de la menopausia.
-Predisposición genética.
-Microtraumatismos repetitivos o sobreuso.
-Antecedentes de traumatismos articulares.
-Alteraciones biomecánicas.

Desde el punto de vista fisiopatológico, el cartílago pierde su capacidad de amortiguación y elasticidad, se producen fisuras y desgaste progresivo, con reacción del hueso subcondral (esclerosis) y formación de osteofitos.

Diagnóstico

El diagnóstico es fundamentalmente clínico y radiológico.
Evaluación clínica

-Interrogatorio dirigido al tipo de dolor y limitación funcional.
-Inspección: deformidades, aumento de volumen articular.
-Palpación: dolor selectivo.
-Evaluación de movilidad y fuerza.
Estudios complementarios
-Radiografías simples: muestran disminución del espacio articular, osteofitos, esclerosis subcondral y, en ocasiones, quistes óseos.
-En casos seleccionados, puede utilizarse ecografía o resonancia magnética.
No suele ser necesario realizar estudios de laboratorio, salvo para descartar otras patologías como artritis inflamatorias.

Tratamiento
El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas y del grado de afectación funcional.
Tratamiento conservador
Es la primera línea en la mayoría de los casos:
-Educación del paciente y modificación de actividades.
-Férulas, especialmente en la rizartrosis, para estabilizar la articulación.
-Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), tópicos u orales.
-Analgésicos.
-Infiltraciones intraarticulares con corticoides en casos seleccionados.
-Rehabilitación y terapia ocupacional, orientadas a mantener movilidad y mejorar la función.
-Ejercicios específicos para fortalecer la musculatura intrínseca de la mano.
El objetivo es aliviar el dolor y preservar la función.

Tratamiento quirúrgico
Se reserva para pacientes con:
-Dolor persistente refractario al tratamiento conservador.
-Importante limitación funcional.
-Deformidades dolorosas o inestabilidad marcada.
Las opciones quirúrgicas dependen de la articulación afectada:
-Artrodesis (fusión articular), especialmente en interfalángicas.
-Artroplastia (reemplazo o resección articular), frecuente en la rizartrosis.
-Técnicas reconstructivas con suspensión o interposición tendinosa en la base del pulgar.
La indicación debe individualizarse según edad, demanda funcional y expectativas del paciente.

Conclusión
La artrosis de la mano es una afección frecuente que puede generar dolor y limitación funcional significativa en actividades cotidianas. Su diagnóstico es principalmente clínico-radiológico, y el tratamiento suele ser conservador en la mayoría de los casos. La cirugía queda reservada para situaciones refractarias o con deterioro funcional importante.
Un abordaje temprano, multidisciplinario y centrado en el paciente permite mejorar la calidad de vida y preservar la autonomía en las actividades diarias.

Dr Marcelo RACCA
Especialista Ortopedia y Traumatologia
Col. 030310900

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