Tribuna Miguel Ibáñez Pastor Responsable del área del Mayor de EU Raspeig

Leo gratamente la noticia de la inauguración de un Centro de entretenimiento y atención para las personas mayores. Una iniciativa de dos jóvenes emprendedores profesionales en el cuidado de gente de mayor edad, a los que felicito por esta instalación y les deseo el mayor éxito en su andadura en la noble labor atendiendo las necesidades de este colectivo, histórica asignatura pendiente de todas las corporaciones municipales que han gobernado nuestro municipio.
La asistencia al acto y aplauso de los representantes políticos de distintos signos demuestra que no son ajenos al conocimiento de la ausencia de medios e instalaciones municipales dignas que den solución a las necesidades que viene sufriendo el colectivo del mayor y que una empresa privada viene a paliar las deficiencias existentes dada la deplorable situación de los zulos que llaman “Centros del mayor” en ausencia de una Casa del Mayor tantas veces prometida por la corporación actual y anteriores que solo se quedaron en promesas electorales incumplidas.
En distintas ocasiones he expuesto ante los señores alcaldes y concejalas del mayor del gobierno anterior y actual, cuando participaba en el Consejo del mayor, la urgente necesidad de desarrollar un proyecto del llamado “Centro de envejecimiento activo” que contempla la ley dictada por la Generalitat Valenciana “Decreto 27/23” de marzo de 1923, en funcionamiento en diversos pueblos de ésta comunidad, que ampara la acogida de un centro de respiro, actividades lúdicas y de mantenimiento físico, deportivas y culturales, una biblioteca con salón de lectura, que ofrezcan servicios a costos económicos de pedicura, peluquería y fisioterapia así como establecer un lugar donde se puedan realizar digna y eficazmente las actividades de los talleres que actualmente se realizan desperdigados por distintos locales carentes de los medios óptimos que se necesitan y se acabe con las largas listas de espera, igualmente una cantina restaurante (por qué no) donde echar la partida sin que el camarero te atosigue por pasar la tarde con un cortado.
En el primer Consejo del Mayor de la actual legislatura, a preguntas mías el señor alcalde y la actual concejala del mayor, señora Iborra, sobre la situación del estado del proyecto iniciado por el señor Villar, se contestó que se había suspendido ya que no era viable ya que el solar previsto en la calle Santiago no era el adecuado y no cubría las necesidades para construir un centro del mayor digno, y que asumían el compromiso de desarrollar su proyecto que estaría a la altura de las necesidades de nuestro colectivo. Hasta el momento no hay noticias al respecto, ni se les espera.
No me opongo a la intervención del sector privado en la creación de servicios que cubran las necesidades sociales, siempre que aporten algo nuevo o inviable para la administración, pero en un asunto como el que se trata que es tan evidente su prioridad, por lo menos debería causarles a los responsables políticos cierto rubor el que haya tenido que ser la iniciativa privada quien dé un paso adelante para ofrecer soluciones a una lacra tan histórica como necesaria.
Confío que bien la Concejalía del mayor y/o de Servicios Sociales estudien un tipo de colaboración con ayudas a aquellas personas y familias que su nivel de ingresos les haga imposible tener acceso a tan necesarias instalaciones, aunque me temo que de planteárselo se decidan por un sistema de concertado, siguiendo su línea ideológica de externalizar los servicios evitando así responsabilidades.
Pecando de optimista, tuve cierta esperanza en que se acometiera el inicio de este proyecto cuando se anunciaros grandes promesas de magníficas instalaciones de ámbito variado, ante la disponibilidad de los remanentes que dejo en herencia el anterior equipo de gobierno, pero veo que en los grandes macro proyectos anunciados, en urbanismo, instalaciones deportivas y eventos festivos, brilla por su ausencia una vez más la atención a los mayores, los grandes olvidados en la política municipal, salvo claro en campaña electoral dónde se vuelcan en agasajos, chocolatadas, ágapes, racós de festa y bailoteo; por cierto, quizás peque de mal pensado, por qué el mundo me hizo así, pero cuando veo las fotografías de estos eventos siempre están las mismas caras, no más de 60 a 100 de un colectivo de más de 12.000 almas que somos los mayores de San Vicente. Clientelismo? No creo.