
José Manuel Grau, concejal de Vox en El Campello
La conocida como “Ley Bolaños”, la reciente Ley de Eficiencia de la Justicia, empieza a hacer aguas desde el primer minuto: no sólo está generando graves problemas entre los funcionarios de Justicia (un cambio tan radical de la organización de la Justicia implica un tiempo no breve para que empiece a funcionar y poder valorar su eficacia), sino que ya tiene consecuencias directas en la protección de las víctimas de la mal llamada violencia de género (el hombre, por el hecho de serlo, no es un maltratador, ni un agresor sexual…esto no va de géneros, sino de determinadas personas que no se comportan como debieran). La supresión de juzgados provoca que mujeres maltratadas se vean obligadas a desplazarse incluso a más de 80 kilómetros para declarar contra su agresor. En caso contrario, lo tendrán que hacer solas, sin la presencia de su abogado y por videollamada. Todo ello, tiene “efectos disuasorios” a la hora de interponer una denuncia, y así lo están advirtiendo los mismos Fiscales, quienes asimismo lamentan la falta de rigor que tiene esta nefasta Ley en aspectos competenciales, tanto en la fase de instrucción como en la de enjuiciamiento (una Ley que se ha sacado deprisa y corriendo, evidenciando una falta de estudio y elaboración más profunda y profesional).
Los motivos son claros: esta “Ley Bolaños” reduce el número de juzgados competentes en violencia de género y centraliza los juicios en la capital provincial. Ello supone que las víctimas que residan en localidades más alejadas de la capital tienen que desplazarse para poder declarar. En caso de que decidan hacerlo desde el juzgado de su localidad, lo harían de forma telemática, en una sala, y sin la asistencia de abogados ni fiscales. Es decir, solas, prescindiéndose asimismo de la atención personal que exige la función protectora de fiscales y jueces.
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Todo esto provoca una «revictimización» más que evidente y produce «efectos disuasorios» a la hora de interponer denuncia, como he comentado anteriormente.
Si a esta Esta nueva polémica en relación a la protección de las mujeres víctimas de violencia de género se suma a la provocada por los fallos de las pulseras antimaltrato, que ha provocado absoluciones de más de un maltratador y una situación real de peligro, temor e indefensión para las víctimas, pues tampoco ha funcionado el servicio de teleasistencia para las víctimas de violencia de género (Atenpro), nos encontramos con un Gobierno de izquierdas supuestamente progresista, feminista y protector de las mujeres donde reina la improvisación, la incompetencia y la desidia en la protección de las víctimas. No se puede hacer peor, sinceramente.
Cada vez que el Gobierno mueve un papel en materia de Justicia, quienes pierden son las mujeres. Esta nueva polémica en relación a la protección de las mujeres víctimas de violencia de género –creada gratuitamente por el Ministro de Justicia, Sr. Bolaños- se suma a la provocada por los fallos de las pulseras antimaltrato antes mencionada y, por supuesto, el dislate legislativo de la Ley del “Sólo Sí es Sí”, la chapuza más dañina de la historia de nuestra democracia. Cualquiera diría que legislan contra las mujeres, es sencillamente indignante. El Gobierno que presumía de ser el más feminista de la historia es el mayor enemigo de las mujeres.