
Tal día como hoy, hace ya cinco años, nos dejó Pilar Altamira García- Tapia. Una mujer de carácter y empeño, orgullosa de sus apellidos y enamorada del legado de su ilustre abuelo D.Rafael Altamira Crevea.
Estimados lectores, permítanme que escriba estás líneas recordatorias en primera persona, como la amiga que tuve el honor de llegar a ser.
Conocí a Pilar a través de D. José Gomis Lledó ( cronista honorífico de El Campello) y D. Ataulfo Valero Llorens ( Funcionario del Ayuntamiento). A ambos los consideraba historiadores, pues me dejaron legajos y conocimientos de nuestro pueblo que guardo con cariño.
He considerado que estás líneas fueran acompañadas de esta fotografía concreta. Un testimonio de oficialidad de un proyecto que creamos juntas: Asociación Museu Historia El Campello. La sala Ramón Llull de la biblioteca Municipal Rafael Altamira fue el escenario de la presentación oficial, estando acompañadas en la mesa por Gabriel Soler, director del Instituto de Ecología del Litoral, en representación de su padre Gabriel Soler, funcionario jubilado de Diputación de Alicante y socio honorífico de nuestra asociación. Compañero de las Tertulias Literarias Casino de Campello.
En julio de 2009 arrancamos el proyecto con un objetivo marcado: una sala temática, dentro del Centro de Interpretación o Museo al legado Rafael Altamira. A partir de ahí comenzamos a alumbrar el proyecto celebrando exposiciones para concienciar a los vecinos y motivar sus aportaciones. Pilar nos regaló un libro de firmas para dichos actos donde quedaron plasmadas, preciosas dedicatorias de apoyo, incluso del equipo de gobierno y corporación municipal.
La nieta ilusionada, no llegó a ver materializado nuestro proyecto Museo, aunque aportara valioso material. Material que hoy se presta a exposiciones itinerantes que organiza la Universidad de Alicante (UA). La mayoría de ellas custodiadas, un tiempo, en mi propia casa, antes de pasar definitivamente a una sala de la Sede de la Universidad ( despacho de Rafael Altamira).
Cuando las cosas se hacen con ilusión, especialmente por reivindicar merecidos honores o crear espacios culturales que engrandezcan los pueblos – este era el doble caso – aunque en su momento carezcan de apoyo… Ahí queda escrito. Y lo que queda escrito algún día de materializa.
Pilar duerme tranquila o, tal vez nos observa, desde esa otra orilla alumbrada con otro sol y otra luna. Personalmente la sentí presente el día que los restos de su abuelo y abuela pisaron » la terreta». Ella fue la luchadora y solo a ella el merito. Cierto que sin burocracia y apoyos institucionales las inhumaciones de ultramar serian dificultosas, impensables diría. El apoyo familiar lo tenía, por descontado. El mío y de nuestra asociación también cuenta, aún en una parte, o granito infinitesimal, en comparación con las instituciones.
Aunque los exilios lleven a la impotencia, si los pensamientos se filtran a través del corazón el éxito es seguro. Pilar estuvo ahí…en el cementerio municipal de Villamar, como citaba su abuelo a Campello en sus Cuentos Levantinos. Nadie la vio, mi siquiera el Rey de España allí presente. Ni siquiera el protocolo… Solo su familia y yo.
PD: «Tuve el privilegio de que, antes Pilar y ahora sus hijos, cuando me nombran a D.Rafael Altamira, se refieran …»al abuelo».
Valió la pena Pilar. Sigue sonriéndonos desde el más allá.