Pachi Pascual: “2026 tiene que ser el año en el que los grandes proyectos empiecen a verse en la calle”

Con el inicio de 2026, el alcalde de San Vicente del Raspeig, Pachi Pascual, repasa en esta entrevista los principales retos del municipio: la aprobación de los presupuestos, la relación con Vox como socio de gobierno, la puesta en marcha de grandes contratos de servicios, el avance de infraestructuras clave y la hoja de ruta para transformar la ciudad. Pascual defiende que no ha habido parálisis en la gestión municipal y sitúa este año como decisivo para que las inversiones se materialicen y mejoren la calidad de vida de los vecinos.

—Antes de entrar en la actualidad local, ¿qué valoración hace del trágico accidente ocurrido recientemente en Adamuz (Córdoba)?
—Lo primero es lamentar profundamente el terrible accidente ocurrido en Córdoba. Desde el Ayuntamiento de San Vicente y en nombre propio quiero trasladar nuestras condolencias a las familias afectadas y a todos los vecinos de Adamuz, así como un mensaje de ánimo y de pronta recuperación para las personas heridas. También esperamos que se esclarezcan cuanto antes las causas de lo sucedido.

—Uno de los asuntos más destacados es la situación de los presupuestos municipales. ¿En qué punto se encuentran?
—Estamos en la última fase de elaboración. Nuestra intención es que el presupuesto esté aprobado en la primera quincena de febrero, en fechas similares a las del año pasado. El retraso no responde a una única causa, sino a varios factores técnicos y económicos. Elaborar un presupuesto municipal es un expediente muy complejo y hasta finales de año no hemos tenido datos fundamentales, como el incremento del sueldo de los funcionarios o los ingresos del Estado.

—¿Hasta qué punto ha influido la falta de presupuestos generales del Estado?
—Ha influido mucho, y no solo a nivel municipal. Que no haya presupuesto estatal afecta a comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos. Nos ha condicionado, tanto en la planificación general como en las inversiones que pueden llegar. Una vez hemos tenido los datos, hemos podido empezar a cerrar capítulos tan importantes como el de personal.

—¿Cuáles son las líneas maestras del presupuesto para 2026?
—Lo más importante es garantizar los servicios que se prestan al ciudadano. Hay un esfuerzo muy importante en el contrato de servicios urbanos, especialmente en limpieza viaria, y también en el mantenimiento de la infraestructura verde. Para este año y el siguiente tenemos que licitar contratos clave como el transporte urbano, que ya está en exposición pública, o el mantenimiento eléctrico. Todo eso se va a priorizar, junto a otra línea fundamental: el refuerzo de la plantilla municipal.

—¿En qué áreas es más necesario ese refuerzo de personal?
—Necesitamos más efectivos en Policía Local, en la Oficina de Atención al Ciudadano, en instalaciones deportivas y en otras áreas donde hay una necesidad clara. Incrementar la plantilla es otra forma de mejorar el servicio al ciudadano y la atención que prestamos, especialmente en seguridad y en servicios básicos.

—¿Cómo están siendo las negociaciones con Vox, su socio de gobierno?
—Están yendo bien. Somos dos partidos distintos, pero con un objetivo común, y los objetivos se están cumpliendo. La calidad de vida de los ciudadanos también. Es cierto que hay diferencias en algunos temas, pero no son insalvables. Estamos perfilando el acuerdo y pronto se plasmará en el presupuesto.

—Desde la oposición se ha hablado de bloqueo o de tensiones dentro del gobierno.
—El presupuesto no se está demorando por las negociaciones políticas, sino por cuestiones técnico-económicas. Seguimos negociando condicionantes políticos, pero eso no ha parado el presupuesto. Ha habido diferencias que se han exteriorizado, como en el tema del IBI, pero siempre hemos velado por el interés general y por la salud financiera del Ayuntamiento. El pacto de gobierno no ha peligrado; goza de buena salud y las diferencias son más ideológicas que de gestión municipal.

—¿Descarta, por tanto, cualquier idea de parálisis?
—Totalmente. Si algo ha caracterizado a este gobierno no es la paralización de la gestión municipal, al contrario, se ha impulsado un gran dinamismo. 2025 ha sido un año importantísimo, en el que han salido adelante proyectos clave: Pintor Picasso, el solar de la Festa, la calle Mayor, Villafranqueza o el contrato de las piscinas municipales. Cuando llegamos, en julio de 2023, no había nada hecho en el contrato de residuos sólidos urbanos y lo hemos reactivado. Hemos recuperado la vida social, cultural, festiva y comercial. Es cierto que hacer obras genera molestias, pero si queremos transformar el pueblo hay que actuar.

—Precisamente, uno de los contratos más esperados es el de limpieza viaria y residuos. ¿Qué supondrá para la ciudad?
—Estamos satisfechos de haber podido adjudicarlo en 2025. Ahora lo importante es que se ponga en funcionamiento y que se note de verdad la mejora en la recogida de basuras y en la limpieza viaria. El contrato se firmó antes de final de año y previsiblemente entrará en vigor el 1 de marzo. Una vez en marcha, exigiremos a la empresa que en un plazo de entre 12 y 18 meses se implanten todas las mejoras: nueva maquinaria, más personal, nuevas frecuencias y sistemas de limpieza más avanzados, como el agua a presión.

—¿Qué papel juega la concienciación ciudadana en este nuevo modelo?
—Es fundamental. El contrato incorpora nuevas tecnologías y canales de comunicación para que el vecino pueda avisar de recogida de enseres o poda. Ese feedback es muy importante. El Ayuntamiento tiene que limpiar, pero el ciudadano también debe colaborar para tener la ciudad limpia que todos merecemos.

—En el ámbito de infraestructuras culturales, el Centro Cultural La Yesera vuelve al debate público.
—Es un proyecto que viene de 2008 y que se quedó paralizado con la crisis. Durante años dejó de ser una prioridad, pero en estos dos últimos años hemos reactivado la actividad cultural y ha vuelto a ponerse de manifiesto la necesidad de un gran auditorio. La mayoría de conciertos superan el aforo actual. Quienes dicen que el proyecto está paralizado se equivocan: estaba paralizado antes. Ahora hemos dado el primer paso, que es actualizar el proyecto, porque las necesidades técnicas son diferentes. En 2026 tiene que estar modificado y, a partir de ahí, buscaremos financiación en todas las administraciones posibles.

—¿Y en materia educativa?
—2026 tiene que ser el año de empezar obras. En el colegio La Huerta ya se está tramitando el contrato de obras; en el IES número 6 el proyecto de ejecución está en redacción, y en el Canastell ya hemos recibido el proyecto y está en supervisión técnica. Nuestra previsión es que al menos La Huerta y Canastell comiencen obras este año, y si es posible también el nuevo instituto.

—Otro proyecto muy demandado es el de las piscinas municipales.
—Era una de nuestras prioridades y estaba completamente atascado. Se terminó el proyecto, se aprobó, se licitó, quedó desierto y volvimos a insistir hasta que se ha adjudicado. Vamos a firmar el contrato de obras en breve y esperamos que a mediados de marzo empiecen los trabajos. No podía ser que San Vicente siguiera sin piscina cubierta. En 2027 será una realidad.

—Para cerrar, ¿qué balance hace de la gestión y qué espera de 2026?
—Estamos satisfechos con lo que se ha hecho, aunque quedan cosas por hacer. La mayoría de compromisos se han cumplido. Ahora lo importante es que las obras en ejecución se culminen y que las mejoras de los nuevos contratos se vean en la calle. Eso marcará la diferencia y permitirá tener la ciudad que merecemos.

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