Pascual Andrés Tevar

En la vida los retos queramos buscarlos, pero que se nos presentan cuando menos los esperamos ,y siempre están a nuestro lado,, y, a nuestra manera, tenemos que enfrentarnos a ellos, aunque no queramos, y de esa lucha, y de ese sufrimiento, y de esa superación, salimos reforzados, o al menos, aprendiendo, para seguir adelante. Eso es, lo que voy a intentar transmitir, a través de esta hermosa y libre ventana de SOMOS RASPEIG, sin pretender dar lecciones, sino hacerlo como reflexiones personales, que quiero compartir.
Cuando camino de los 76 años, después de una larga vida de aprendizaje, trabajo, y metido en el mundo de la jubilación, uno, tiene que ser capaz, porque tiempo tiene, y si no hay que buscarlo, de detenerse a reflexionar, y tirando de la memoria, y de otros apoyos, ser capaz de ver la vida, salvando las turbulencias mentales y físicas que le atacan. Y ser capaz, por insignificantes que sean, de encontrar, lecciones de filosofía de vivir, y de compartir con los demás, empezando conmigo mismo.
En artículos anteriores he reflexionado sobre mi infancia, mi etapa de estudios, mi etapa en el servicio militar, mi etapa de descubrir a la mujer de mi vida, mi etapa familiar, mi etapa del trabajo, y ahora, entrando en el mundo de la jubilación. Y de todas ellas, he sacado argumentos para estar o saber buscar, por mucho que costara y que cuesta, motivos para seguir adelante, y acompañado por los motivos de la lucha, el sufrimiento, la superación, y de la ilusión por descubrir día a día
Cuando se llega a la jubilación, hay un debate existencial, como Hamlet, y hasta te atormentas, si has hecho lo que soñabas, cuando eras un niño, o por el contrario, te sientes frustrado, y conformista, por no haber cumplido ningún sueño, y eres un sobreviviente, y conformista, que trata de vivir la vida, que ya es bastante, con las rutinas, y alejando de retos y otras complicaciones, por las que no merece la pena luchar. Ser o no ser, como Hamlet, y yo soy yo y mi circunstancia como decía Ortega y Gasset.
Entonces, es cuando, desde el primer instante mi jubilación, pensé, que seriamente, que tenía que ser capaz, de abrir otra historia, en mi vida, física, y mental, y desde el primer minuto, poner retos, para que el aburrimiento, y lo que es peor, la melancolía, no se hiciera dueño, de mi existencia, y me dejara llevar, por el conformismo. Y lo que es peor, por no ser capaz de pensar ni en mí, ni los demás, ni el mundo que me rodea. Es decir, dejar que la vida vaya pasando, que ya es bastante.
Pero claro, a veces los hechos, te sacuden la forma de vivir, y una neumonía en el 2024, me hace entrar en el mundo de los médicos, y después de salir del hospital, la doctora de cabera, se pone en marcha, con análisis en el centro de salud, cada seis meses, y como consecuencia el control del colesterol, del corazón, del azúcar en sangre, de la próstata, y con la advertencia de que esto va a ser una norma de vida. Y claro está, con el paso de los controles, prohibido las carnes rojas, y tras historia por la próstata, prohibido los dulces por el azúcar, prohibido otras historias para combatir el colesterol. Y entonces, muy a mi pesar, mis botellas de Carlos III, vinos, y wisquis, en el armario del comedor, se quedan como una parte de decoración. Y empiezo a pensar, que entrar, en un asunto de depresión y ansiedad, que puede ser peor, que las secuelas que intento de combatir. Y me debato a cada instante, pero gracias a mi compañera de fatigas, y a los amigos del alma, y a otras historias largas de contar, voy aprendiendo a sobrevivir, y a darle la vuelta a las prohibiciones, y cambiándolas, por leer, por debatir conmigo mismo la vida , la política, los debates existenciales que nos rodean y amenazan cada jornada, y encuentro argumentos, para el inconformismo, y hasta el hastío, que me lleva a tener ganas de seguir descubriendo, un aliento de pasión, que es como un chorro de aire fresco, para intentar que la vida tiene sentido.
Es entonces, cuando surgen, necesariamente, los retos bien entendidos, y comienzo a ser consciente, que tengo que reaccionar, o se oscurece el futuro. Lo primero, convertir, esa habitación de casa, que antes era el despacho de mi hijo, en su mundo de arquitecto, en mi despacho personal, y me instalo el ordenador, la impresora, y mis papeles. Y abro los archivos con los que voy a controlar, sin agobios mí tiempo. Y tengo archivos de casa, de los bancos, de mi hija, de mi hijo, de mi hermana, de toda la familia, de mi compañera de vida, de mi amigo del alma, de lo hablaré en otra ocasión, porque eso es otra historia, desde que nos jubilamos en la asesoría. Y de la Peña Madridista, que ahora está obligándome a trabajar y a implicarme, ocupándome el tiempo, hasta el punto que se ha convertido en parte de mi jornada diaria. Y sin darme cuenta, me he complicado, a gusto, la vida, para sin querer tener la obligación, de tener un horario parecido al trabajo, sino hacerlo con pasión madridista, y, a mi manera.
Pero claro, entre todos estos retos, existen algunos, que me obligan, a dedicarle un tiempo cada día, si quiero estar a la altura de la responsabilidad que representan.
Es un reto, el tener la responsabilidad de ser Presidente de la Peña Madridista San Vicente del Raspeig, y claro, aunque tengo mi Equipo, las cuestiones burocráticas, y de relación institucional con el Departamento de Peñas del Real Madrid, tengo que hacerlas personalmente. Y para complicación, los cambios tecnológicos, que nos exigen a las Peñas, especialmente después de pandemia. Sobre todo, en el tema de las entradas, y en el Carné de Peñista, y toda la relación social. Pero, como es un reto, que lo hago por amor a los colores, pues no me agobia, y me sirve de aliciente, yo diría de pasión y de filosofía de vivir, que lo traslado a mi vida diaria.
Es un reto, escribir un artículo, cada semana, en el buen y entrañable periódico SOMOS RASPEIG, que desde antes de jubilarme, ya colaboraba, con ilusión, y como un reto de ser capaz de escribir artículos, expresando, mi forma de ver la vida, a través de mí mismo y de mis circunstancias. Y que ahora, desde mi jubilación, no es que se haya convertido en un trabajo, y en una obligación, pero las semanas pasan rápidas, y tengo que ser capaz, de sacar un tema, desarrollarlo, y escribirlo, y enviarlo al periódico por correo electrónico en tiempo y forma. Y claro está, esto no sería posible, sino siento de verdad, la pasión y reto de escribir, en libertad, y a mi manera. Y me siento satisfecho, cuando algún lector, que conozco personalmente, me dice que los lee, y le da al me gusta en internet. Eso, solo, es un buen aliciente, para continuar escribiendo.
Por otra parte, también considero un reto, haber establecido, unas rutinas, para pasear toso los días, y hacer rutas, que al menos duren entre todas una hora algo de caminar, y para ir a mis rutas de desayunar, almorzar y comer, todos los días, y establecer, sanas tertulias, con amigos y amigas. Y hablar de todo, y al mismo tiempo, sirve de terapia, para no enclaustrarme, y para hacer algo de ejercicio, ya que hace un tiempo , se acabaron, las carreras , y largas caminatas, y me tengo que conformar y adaptarme a las limitaciones físicas y otras historias médicas.
Y por supuesto, la vida en casa, con la compañera de la aventura de la vida, que siempre, tenemos tema para hablar, y para estar en nuestro sitio a solas. Ella en su cocina, y su despacho, porque es más despacho que cocina. Y yo, en el comedor, y en mi despacho, y de vez cuando, en un sitio o en otro, más en su despacho que en el mío, charlando del mundo y de la vida, y de sus circunstancias y desafíos. Y claro está, la relación constante y abierta, con mi hija en el piso tutelado de Alicante, y la relación con mi hijo en Alcázar de San Juan. Y cada uno con su vida y circunstancias, y los retos y desafíos, y alicientes para vivir y compartir sin límites, pero esa es otra historia. Y las noches, largas antes del amanecer, conviviendo también con los dolores de hombros, que se han convertido en una secuela, para despertar muy temprano, que ya se ha convertido en otro horario, para convertir los dolores en despertares motivantes.
Así que, los retos, siempre anónimos, me ayudan, a vivir, y a tener alicientes, para combatir el aburrimiento, y lo que es más importante, para tener motivos para vivir, y compartir la vida y sus circunstancias. Y al mismo tiempo, más fuerza interior, para combatir las limitaciones físicas , y mentales, y siempre, tener la fe, el coraje, y la ilusión, como norma de vida, con el impulso de nuestra increíble luz mediterránea.
QUIERO DESDE ESTA LIBRE Y ABIERTA VENTANA DE SOMOS RASPEIG, Y, DESDE EL CORAZON Y EL SENTIMIENTO UN MENSAJE DE APOPO, SOLIDARIDAD Y RESPETO A LAS FAMILIAS, Y SERES QUERIDOS DE LAS VICTIMAS DEL TRAGICO ACCIDENTE DE TREN DE ADAMUZ DEL PASADO DIA 18 DE ENERO DE 2026.
Y TAMBIEN A LOS HERIDOS PARA QUE SE RECUPEREN LO ANTES POSIBLE, Y SEPAN ENFRENTARSE CON EL APOYO, Y SOLIDARIDAD NECESARIA, AL RETO DEL FUTURO.
Y QUE TENGAN SIEMPRE EL APOYO INFINITO PARA ENFRENTARSE A ESTE RETO, PARA EL QUE NO ENCUENTRO PALABRAS, DIA A DIA.