Artículo de Miguel Marcos Chanca (Somos Adultos)

Todo el mundo lo sabe, incluso los más sabios: que todos los niños crecen excepto uno. Una mañana primaveral, auspiciada por Botticelli, con el norte en punto señalando en la brújula y las 12 en su reloj, Peter dijo: me marcho.
—¿A dónde?—Contestó Wendy, algo sorprendida.
—Al País de Nunca Jamás
—¿Dónde está?
—La segunda a la derecha y todo recto hasta la mañana.
—¿Por qué te vas?
—Aborrezco este letargo, no soporto la vida de los adultos, nada necesito aprender.
—¿Y qué harás?
—Nada, que no deja de ser otra forma de perfección. O divertirme. Vente conmigo, aún estás a tiempo.
—No debo, no puedo abandonarme, he de crecer, lo sé. Recuerda la fábula de la hormiga y la cigarra…
—Recuerda tú las aventuras de corsarios o los arrecifes de coral, las embarcaciones, las guaridas solitarias y los gnomos…
—¿Es entonces esto una despedida?
—Me temo que sí.
Y mariposeó, no solo con Campanilla, también con piratas, cocodrilos, niños perdidos y el reloj del capitán Hook. Pero se le atragantó su tic tac y lo atrapó. Y un invierno, sin apenas darse cuenta, fue expulsado de Nunca Jamás y todos los años se le vinieron de golpe, así sin más, sin previo aviso. Su voz había cambiado, había ganado en gravedad y ostentaba una barba descuidada. Recostado sobre una de sus estatuas, allá en el parque de Kensington, yacía sobre la nieve…y el frío cristalizaba su rostro, alma y dermis. Wendy, que casi todo lo intuía ya, se acercó hasta el parque y lo cubrió con una manta sanadora hecha de retales.
—¡Wendy!
—¡Peter! ¡Has vuelto!
—Pero te has hecho mayor…
—Siempre lo fui, tuve que cuidar de mis hermanos.
—Wendy: necesito saber. Llévame de la mano a la escuela.
—Ya eres mayor para escuelas, Peter Pan.
—Llévame entonces al instituto.
—Ya eres mayor para institutos.
—Llévame a la universidad.
—No estás preparado todavía.
—¡Pero necesito saber! Llévame de la mano, Wendy, llévame.
Resulta curioso. Peter, finalmente, tal y como he podido saber gracias a las memorias académicas y otros documentos, se matriculó en la escuela de adultos: ventana abierta que siempre acoge un regreso noble. Insisto: según esos documentos académicos que yo mismo he podido cotejar, Peter se matriculó en un Centro de Formación para Personas Adultas y estudió los dos cursos de Formación Inicial y los superó, ya lo creo, tantas eran sus ganas, su necesidad sobre todo. Luego hizo los 4 cursos cuatrimestrales de la Educación Secundaria y en dos años tituló. Cuánto me alegro, de verdad. He llegado a saber, no obstante, querido lector, que a pesar de su paso por el CFPA, el mapa de su mente sigue confeccionado de líneas zigzagueantes e incertidumbres por doquier, y que no ha dejado de creer en hadas, qué bien, ni tan siquiera ha renunciado todavía a graznar. Una especie de suerte, Peter Pan, claro que sí.