Lección de waterpolo la que ofreció este domingo el C.N. San Vicente en la capital del Turia. Bajo la batuta estratégica de Juan Llopis Rocamora, el equipo alicantino pasó como un rodillo sobre la piscina de la UPV, logrando una victoria de las que refuerzan la moral y el casillero: un 7-21 que habla por sí solo de la diferencia de ritmo entre ambos planteles.
Un plan de juego sin fisuras
Desde el silbato inicial, el equipo dirigido por Llopis Rocamora impuso una presión asfixiante que dificultó la salida del balón de los universitarios. Aunque el primer parcial fue de tanteo (1-3), el San Vicente ajustó las piezas en el segundo cuarto para desatar una tormenta ofensiva. Con un parcial de 3-9, los visitantes sentenciaron el choque antes del descanso, apoyados en una circulación de balón rapidísima y una gran efectividad en las jugadas de superioridad (35.71%).
Gonzalo Rubio y Francisco Arques lideran el festín
El ataque visitante fue una pesadilla para la zaga valenciana. Gonzalo Rubio Torregrosa se coronó como el «pichichi» del encuentro con 6 dianas, dando una exhibición de posicionamiento y potencia. No le fue a la zaga Francisco Arques Guirao, quien con 5 goles (4 de ellos en jugadas de igualdad) rompió el partido en los momentos clave.
También destacaron en la faceta anotadora Ángel Espinosa y Oscar David Tejada, ambos con un «hat-trick» en su cuenta personal, y Daniel Dura, que sumó dos tantos vitales para mantener la ventaja en el marcador.
Control y disciplina
Más allá de los goles, el mérito de los hombres de Juan Llopis residió en la gestión del partido. Pese a la intensidad del juego, el equipo mantuvo la cabeza fría, limitando las exclusiones y aprovechando cada error del UPV B. El último cuarto, con un parcial de 1-6, fue el broche de oro a una actuación coral donde prácticamente todos los jugadores aportaron intensidad defensiva.