Artículo de Miguel Marcos Chanca

—Pues yo creo, Miguel, que en la Escuela de Adultos hacéis sobre todo una labor social—Me dice Carmen Guijarro, amiga de toda la vida, compañera de profesión, al tiempo que saboreamos un café exquisito en una de las cafeterías de la plaza.
—Podría ser, pero…
—Yo creo que la Escuela de Adultos es como una ONG.
—Bueno, sí, pero…
—Además, vosotros colaboráis con otras instituciones como Cáritas o Cruz Roja.
—Efectivamente, lo hacemos, no obstante…
—Y acogéis a refugiados.
—Sí, sí, pero…
—Y dais respuesta a parte de la población mayor y a inmigrantes.
—Es cierto, sin embargo…
—Y atendéis a personas en exclusión social.
—No dirás otra verdad pero…
—Por eso te digo, Miguel, que yo creo que hacéis más bien una labor social.
Y no le falta razón a mi amiga y compañera Carmen Guijarro. Todos sus argumentos son ciertos, ya lo creo, unos y otros. Pero la Escuela de Adultos, a pesar de que lo que puedan pensar algunos, no es un centro vinculado a Bienestar Social o Servicios Sociales, aunque en ocasiones estemos en contacto con ellos. Ante todo somos un Centro de Formación. Un centro dependiente única y exclusivamente de la Conselleria d’Educació; somos un centro que mantiene canales abiertos y diálogo fluido con el Ayuntamiento, claro que sí, pero sobre todo con la concejalía en materia de educación; somos un centro que ofrece titulación al final de la enseñanza reglada; un centro cuya oferta formativa está destinada al aprendizaje y no tanto a la intervención y al acompañamiento: no es ese nuestro cometido, finalidad ni espíritu. Se trata de un centro educativo vertebrado por profesores y maestros, y no por educadores ni trabajadores sociales. Un centro cuyo porcentaje mayor de alumnado no responde a los conceptos de vulnerabilidad, exclusión o riesgo, que los hay, pero menos; un centro que no dispone de personal orientador que pueda elevar informes sociales; ni tan siquiera académicos, que ya nos gustaría.
Aparte de eso, que es nuestra realidad, tenemos la gran suerte de poder ofrecer ayuda, facilitar y dar respuestas a distintos segmentos de la sociedad, que toda acción educativa es social, digo yo. Y nos congratulamos por ello. Pretendemos la integración y la promoción cultural. Pretendemos una transformación y desarrollo de las personas matriculadas pero siempre y exclusivamente desde el currículo y la pedagogía.