El alcoholismo es una enfermedad silenciosa que afecta a miles de personas y familias. A menudo se vive en soledad, con miedo, vergüenza o la sensación de que no hay salida. Frente a esa realidad, la organización Alcohólicos Anónimos llega ahora a San Vicente del Raspeig con la apertura de una nueva sede que pretende convertirse en un espacio de apoyo, escucha y recuperación.
El nuevo grupo llevará el nombre de Grupo San Vicente Ferrer y tendrá su sede en la calle Plaza Lillo Cánovas nº 2. La inauguración oficial tendrá lugar el viernes 27 de marzo, con una reunión abierta a toda la ciudadanía entre las 19:30 y las 21:00 horas. En el acto también está prevista la presencia del párroco de la localidad, vinculado a la Parroquia de San Vicente Ferrer, quien acompañará a los miembros del grupo en este momento simbólico de puesta en marcha.
A partir de esa fecha, el grupo celebrará reuniones todos los viernes, ofreciendo un espacio seguro para quienes quieran iniciar o continuar su proceso de recuperación.

Una comunidad de ayuda mutua
Alcohólicos Anónimos es una organización internacional presente en más de 180 países y con cientos de grupos repartidos por toda España. Su funcionamiento se basa en la ayuda entre iguales: personas que han sufrido o sufren problemas con el alcohol comparten su experiencia para ayudarse mutuamente a mantenerse sobrios.
Según explican desde la propia organización, el alcoholismo no es una cuestión de falta de voluntad, sino una enfermedad que puede detenerse con apoyo y acompañamiento. Por eso, las reuniones se centran en compartir vivencias personales, escuchar sin juzgar y construir una red de apoyo que permita avanzar día a día.
En España existen más de 600 grupos de Alcohólicos Anónimos, repartidos por prácticamente todas las comunidades autónomas, con sedes en grandes ciudades y también en municipios más pequeños. Con la apertura de este nuevo grupo, San Vicente del Raspeig se suma a esa red de apoyo que busca estar cada vez más cerca de las personas que lo necesitan.
Un espacio anónimo y sin requisitos
Uno de los aspectos que más caracteriza a Alcohólicos Anónimos es su filosofía de anonimato y accesibilidad. No es necesario presentar documentación, ni afiliarse, ni pagar cuotas para participar en las reuniones.
Tal como recoge el propio preámbulo de la organización:
«Alcohólicos Anónimos es una comunidad de personas que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo. El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Para ser miembro de A.A. no se pagan derechos de admisión ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones. A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa. Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad».
Este enfoque permite que cualquier persona pueda acudir sin miedo a ser señalada. Las reuniones son confidenciales y respetuosas, y cada participante decide libremente si desea hablar o simplemente escuchar.
Una oportunidad para empezar de nuevo
La creación del Grupo San Vicente Ferrer nace precisamente con esa intención: ofrecer una puerta abierta a quienes quieran dar el primer paso hacia la recuperación.
Las personas interesadas en obtener más información o en asistir a las reuniones pueden ponerse en contacto con Juan Carlos o Pedro a través de los teléfonos 633 93 05 30 y 644 39 67 82.
Para muchos, cruzar la puerta de una reunión de Alcohólicos Anónimos supone el comienzo de un camino difícil pero posible. Un camino en el que nadie tiene que caminar solo y en el que, poco a poco, el alcohol deja de marcar el rumbo de la vida.