Pascual Andrés Tevar

Partimos de la premisa que nunca estás preparado para vivir un SUEÑO, y no eres consciente, de todo lo significa, y teniendo meridianamente claro, que son pequeños instantes de la vida, en el que te vas a sentir feliz de verdad, pero al mismo tiempo no sabes cuánto va a durar, razón lo cual, saber vivirlo plenamente, es el reto, que formará para siempre de tu vida y de tu pensamiento. Eso es, lo que voy a intentar trasmitir en este artículo a través de la hermosa y libre ventana de Somos Raspeig, voy a intentar hacer, con la humildad por delante, y fuerte ante el desafío que se me avecina, y para luchar por estar a la altura.
El pasado día 11 de marzo de 2026 vine a Madrid con mi amigo y compañero de fatigas JOSE MANUEL BONIFACIO MENDIVIL “BONI” para los colegas de la PEÑA MADRIDISTA SAN VICENTE DEL RASPEIG , para vivir el partido de Champions con el Manchester City, en el SANTIAGO BERNÁBEU. Con el Madridismo instalado en mi vida y mi pensamiento, y con el debate sobre todo lo que se plantea en ese partido, y a pesar de todas las incertidumbres, y las dudas que me asaltan, tengo moral para entrar en el estadio SANTIAGO BERNABÉU y ver y vivir un partido como se merece , para sentirme digno de la pasión Madridista y de los valores que representa.
Lo vivido en el BERNABÉU esta noche de CHAMPIONS, me hicieron sentirme FELIZ, como persona y como Madridista, y siendo consciente, de que son instantes, que se quedan para siempre en mi pensamiento, y en mis vivencias personales. Y que ese legado es para saber mantenerlo vivo. Y al que podré recurrir, cuando las circunstancias, me nublen, la capacidad de entender, y que me ayudaran a saber lo que significa ser feliz, y lo que es más importante, a transmitirlo como siempre en mi vida y en mi pensamiento. Y a entender, y vivir hasta el infinito, con el chico que empezó siendo un pajarito, luego un halcón, y ahora un SUPERMAN llamado FEDE VALVERDE, acompañado de UN EQUIPO que se ganaba el derecho a sentirse INVENCIBLE. En resumen, la vida, me ha regalado instantes felices, que aunque los hubieras buscado en el razonamiento normal, no lo habría conseguido, porque tal vez , sea el único partido, que en esta temporada, que podía asistir al BERNABÉU , por múltiples razones, y el destino ha elegido el que me ha hecho FELIZ , y lo que es más importante, darle un valor para toda la vida, ahora que voy camino de los 76 años, Son instantes inmortales, fuera de todos los razonamientos y filosofías.
Cuando se vive una situación así, tenía claro, que había que asumir consecuencias, las que se refieren al viaje, a la estancia, y al regreso a casa. Lo del viaje en el Ave Renfe, normal, salvo que eso de alta velocidad, vale como eslogan, pero llegamos seguros, y sin sorpresas. La cuestión cambia en el hotel, porque buscando uno económico, sufrimos las consecuencias, de tener las prestaciones justas, tan justas, que tuvieron que cambiarnos de habitación, porque no funcionaban las luces, que no teníamos claro lo de usar la ducha, por la temperatura ambiente no la podíamos controlar, sobre todo en la larga noche. Y porque le tuvimos que regalar el desayuno, porque el horario no nos permitía, llegar a tiempo al horario de salida del tren. Eso sí, estaba ubicado en un hermoso barrio junto a la plaza de El Carmen de Madrid, que levantaba la moral, solo pasear el tiempo justo, para coger el taxis. Y encima, llevando toda una larga noche sin dormir, con los dolores acostumbrados de los hombros, y con la afonía ganada a pulso, y con el resfriado asomando, Pero todo había merecido la pena, porque lo vivido, se había metido en mi corazón para siempre.
Claro, que la comida el día del partido en nuestro restaurante favorito Asador CASA JUAN, reservado desde hace días, y que me asaltan a la memoria, tanto buenos ratos, desde hace muchos años, donde el ambiente MADRIDISTA, se respira en todos los rincones, disfrutamos de una hermosa comida, y empezamos a vibrar, en silencio, con el corazón encogido de pasiones a desatar, que íbamos a vivir una noche MAGICA de CHAMPIONS. Y tratamos de ir poco a poco , preparando el camino. Y se nos venían a la memoria, esos días donde éramos más de veinte peñista, y hasta cantábamos mientras levantamos nuestras capas, eso, también ahora, nos levantaba la moral, de las grandes noches de desafíos sin límites, y transmitiéndonos fe por los cuatro costados. De alguna forma estábamos comenzando a revivir el ESPIRITU de la superación que los Madridista de toda la vida sabemos olfatear, pero eso sí, teniendo claro que no hay límites al esfuerzo, al coraje, al sacrificio, y a la superación,, y con nuestra gente llevando en volandas al EQUIPO en el BERNABÉU. Y eso, es lo que queríamos hasta el ALMA, volver a vivir, que no nos lo contaran. Porque aunque sea una vez en la temporada, nos insufla el espíritu indestructible, para seguir adelante. Y así, ser partícipe de la LEYENDA DEL REAL MADRID, que forma parte de nuestras vidas desde siempre.
Tengo claro, que el sábado cuando acudamos a la sede de la PEÑA me preguntaran, como hemos vivido este SUEÑO, y les diré, no tengo palabras, pero el sentimiento del MADRIDISMO está más vivo que nunca. Y el futuro será el que sea, pero lo vivido en cada instante de la noche de CHAMPIOS del 12 de marzo de 2026, ya forma parte de nuestras vidas para siempre. Y tal vez, con el paso de los años, hasta se me olvide datos concretos, pero si estoy seguro, que en algún lugar privilegiado de mis sentimientos, estará bien guardado para siempre, y no sé de qué manera, pasará a ganar la batalla del tiempo. Y revivirá el hecho de que yo estuve esa noche de la MAGIA DE LA CHAMPIONS EN EL BERNABÉU, y fui un hombre feliz, conmigo y con el mundo,
Así que ahora, cuando en la habitación despacho de mi casa, tranquilamente, escribo este artículo para hacerlo llegar a la libre y hermosa ventana de Somos Raspeig, soy un poco más consciente de lo vivido, en este 11 de marzo de 2026, junto a mi amigo y compañero de la Peña BONI, que el MADRIDISMO tiene una conexión infinita de valores y emociones que le dan sentido. Y es entonces, cuando hay que saber vivirlo y compartirlo como se merece. Y siempre, con la valentía, el respeto, el coraje, y la fe que nos transmite nuestra increíble luz mediterránea.