Esquerra Unida denuncia que el gobierno municipal del PP y VOX ha vaciado de contenido la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones (CESURE), incumpliendo su propio reglamento y debilitando los derechos de participación de la ciudadanía.

Lo ocurrido en el último Pleno no es un despiste ni un error puntual. Responde a una forma de gobernar en la que la participación y el control se consideran prescindibles.
El equipo de gobierno del PP y VOX ha reconocido sin rubor, a preguntas del concejal de Esquerra Unida, Alberto Beviá, perteneciente al grupo municipal de EU-UP, que la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones (CESURE) no se ha reunido en todo un año, incumpliendo abiertamente su propio reglamento. Y lo más grave no es el incumplimiento en sí —que ya lo es—, sino la justificación política que lo acompaña: que no era necesario convocarla.
Pero la CESURE no es un trámite inútil. Está para vigilar cómo se atienden las quejas de los vecinos, para analizar los problemas y para dar explicaciones públicas. Quitarse ese control de encima no es agilizar la gestión, es eliminar la transparencia.
Desde Esquerra Unida alertamos de una deriva clara. Primero se vacían los órganos de participación, luego se dejan de convocar y al final desaparecen en la práctica. Menos control, menos información y más decisiones tomadas sin dar explicaciones.
Los reglamentos no son opcionales. Están para cumplirse. Si PP y VOX creen que esta comisión no sirve, que lo digan y cambien la norma. Lo que no pueden hacer es saltársela y pretender que no pasa nada.
La participación ciudadana no es un obstáculo para la gestión; es una garantía democrática. Y cuando se debilita, quienes pierden no son los grupos de la oposición, sino el conjunto de la ciudadanía.
Porque cuando se eliminan los mecanismos de control, quien pierde no es la oposición, pierden los vecinos. Y sin control ni transparencia, lo que queda es un Ayuntamiento que funciona peor y es menos democrático.