Pascual Andrés Tévar nos envía un nuevo artículo
El día 26 de junio de 2021 el misterioso y convulsivo y complejo gobierno que tenemos, nos deja “libertad”, de poder quitarnos la mascarilla, en los espacios abiertos al aire libre, y con todas las precauciones inundadas de libertad responsable, más allá de los caprichos, y embebidas de
solidaridad, a ser posible, y todo ello apelando, como de costumbre, a la buena interpretación y aplicación de cada ciudadano y ciudadana.
Aprovechando la tesitura vamos a reflexionar juntos, lo que simboliza y representa el acto de quitarnos la mascarilla, más de allá de una rara mezcla de ansiedad y euforia.
Quitarnos la mascarilla, es intentar empezar a alejar miedos, para ver a cara descubierta, en la curva desenfrenada de ansiedades , en la que nos ha metido la pandemia, y el que esté libre de dudas que tire la primera piedra.
Quitarnos la mascarilla , es sentir la mirada penetrante y única , que nos lleva en volandas la compañera o el compañero en la vida , cuando sales a pasear, y te sobrepones a los miedos, que durante tanto tiempo , te han empujado al refugio entre cuatro paredes, y aun así , no estabas
seguro de nada.
Quitarse la mascarilla, es volver , como en mi caso, a mirar mi hija, cuando la visito, rodeado de protocolos, una vez por semana, en el piso tutelado , donde además de convivir con su enfermedad mental, está rodeada de la asfixiante carrera de restricciones, y desescaladas .
Espero, que mirarla, me vuelva a llenar de ilusión de compartir los pequeños detalles de las miradas limpias. Quitarse la mascarilla, es volver a pensar en la querida Peña, que vuelva a ser un lugar de convivencia llena de pasiones, y de anhelos, con nuestro equipo del alma, y valorar como
merecen los sufrimientos y euforias, en una mezcla serena, y compleja al mismo tiempo.
Quitarse la mascarilla , es pensar en el trabajo, de que ha llegado la luz de las miradas limpias, y que podemos redescubrir , esos mensajes y complicidades, que solo las miradas , saben transmitir y redescubrir sin palabras.
Quitarse la mascarilla, es reinventar a los amigos, en esos momentos únicos, que se transmiten de forma espontánea, con palabras y gestos, que nos han robado los miedos durante tanto y desesperado tiempo.
Quitarse la mascarilla, no es solo descubrir el rostro, y la mirada, es la recuperación de la magia de la sonrisa, de un gesto, de un mensaje, que a rostro descubierto, y cuando de verdad nos lo proponemos, sabemos transmitirlo de forma única.
Vamos a tener que ponernos el mono de trabajo, y dar lo mejor de nosotros mismos y mismas, para intentar recuperar tanto miedo, sufrimiento y dudas. Pero es necesario, es vital, ponerse
manos a la obra, para que no se queden en el camino, los valores de convivencia en libertad, que tanto hemos echado de menos, en este largo e interminable túnel de la pandemia, y de sus
secuelas.
Levantemos la mirada, y convencidos de que el mejor HOMENAJE a los que se han ido, es preservar la luz de los valores que nos han legado, en esa generosa lección de coraje y fe, para que siempre, cueste lo que cueste, podamos compartidos en la libertad que se conquista cada
día, y que nos impulsa a seguir construyendo el futuro con ilusión bajo la increíble luz mediterránea.