Un asunto de seguridad ciudadana. En eso se ha convertido la problemática que sufren los vecinos de la Urbanización El Sagrat, que viven con el temor de que cualquier día la montaña de chatarra que tienen enfrente sufra algún desprendimiento causando una desgracia.
Todo empezó en 2017 cuando se otorgó una licencia para operar en esa zona. Desde entonces los vecinos comenzaron una pesadilla que sólo ha hecho que empeorar:“nos hemos reunido con el Alcalde, la policía ha abierto un expediente, pero aquí nadie pone una solución y la situación ya es insostenible”, declara una de las afectadas.
Además se ha realizado una sonometría que dobla los valores mínimos permitidos, lo que hace imposible la convivencia en la zona, que además es transitada por estudiantes debido a la proximidad con un instituto. “nos hemos atrincherado en casa sin poder salir, algunos hasta hemos puesto doble ventana, pero aun así es insostenible”, lamentan. “Dicen que San Vicente es una ciudad moderna, pero luego nos encontramos estas cosas”, concluyen.
Desde Compromís, consideran que “el Ayuntamiento, como administración más próxima a los vecinos y vecinas debe dar una respuesta rápida y eficaz a cualquier conflicto. Máxime, si nos referimos a salvaguardar la convivencia, garantizar el descanso y evitar desgracias”.
Por otra parte, creen que “el nuevo Plan General de Ordenación Urbana, sin actualizar desde 1991, debe separar determinadas actividades de las zonas residenciales. En Compromís apostamos por un modelo de ciudad polivalente pero siempre respetuoso con la ciudadanía”.
Hoy la realidad es que la Calle de las Magnolias es intransitable y vivir en El Sagrat es cada vez más molesto.

