Paco Ramón Martínez
Asociación Cultural Lloixa

Desde hace ya varios años, desde la A. C. Lloixa, venimos denunciando una situación que no para de repetirse una y otra vez. Es el gran abandono que tiene desde hace unos veinte años, la antigua finca de Palmeretes. Hacia 2010, comenzaron a producirse una serie de incendios que llevaron a la casa principal, al borde del colapso. En su momento, notificamos a nuestras autoridades locales, aunque la finca era de titularidad privada, que había esculturas de gran valor en los jardines. Días después, desaparecieron. Sin embargo, algunos años después, y cuando la casa parecía abocada a su demolición por la peligrosidad que suponía, se obligó a la propietaria de la finca, Liberbank, a su restauración, que hemos de decir que fue muy buena. Pero luego, aparecieron las obras para desarrollar el SUP-11 y volvimos a denunciar lo que estaba ocurriendo con el arbolado de esta finca, sobre todo con las palmeras que eran las que daban el nombre a la finca, así como lo que veíamos que iba a pasar con el trazado histórico del camino de Palmeretes. Desde la Administración, se nos indicó que se trataría de respetar al máximo este trazado, que se respetaría la valla y portalada de la finca. Sin embargo, el resultado fue que hoy en día, tenemos una vía que en nada tiene que ver con la tradicional existente hasta el comienzo de las obras; se tiró abajo la valla y la portalada, pese a que nosotros habíamos apuntado a que se desmontase y se volviera a montar luego. Nadie nos hizo caso y al final simplemente se ha reconstruido. En fin, toda una serie de despropósitos contra el patrimonio.
Hoy, venimos a denunciar un nuevo problema en la finca Palmeretes. Hace un par de años, ya estuvimos comentando a nuestras autoridades que la maleza seca, no paraba de crecer por todo el patio o jardín de esta propiedad, con el riesgo de incendio que ello conllevaba y que, además, a ello, se unía la existencia de un árbol protegido en el catálogo de plantas del Ayuntamiento de Sant Joan d’Alacant: un drago. Esto, no es una cuestión baladí. No es una planta que suela prodigarse en nuestras latitudes. Es muy singular, aunque haya cinco más en nuestra villa, según reza el catálogo de Bienes y Espacios Protegidos de Sant Joan d’Alacant, a lo que nosotros le responderíamos también que hasta hace un par de años, había otro sin catalogar, aunque más pequeño, en una finca cercana: Villa Carmen. Ignoramos la suerte que corrió, pero tras la eliminación de la portalada que había en la carretera, así como una parte de la casa, para dar más espacio a la carretera, este árbol, simplemente, desapareció.
Como decíamos, el riesgo de incendio por la maleza, estaba y está presente, pero, además, a esto se une el hecho de que el abandono de estos jardines, esté llevando a que el drago que hay aquí, presente signos más que alarmantes de estrés por falta de agua o, dicho de otra manera, que se está secando. Pero aun queremos ir más allá. Justo al lado de este árbol, hay una yuca que incomprensiblemente no está catalogada, aunque debe ser de las más grandes de la provincia y está corriendo la misma suerte. Hay varios brazos que se han secado ya y muestra una vista más que deplorable.

La conclusión entendemos que es muy clara. Nos hallamos ante dos plantas realmente singulares, una de las cuales, protegida y la otra, incomprensiblemente, no. A pesar que la finca entera, con plantas, o lo que queda de ellas, son de titularidad privada, creemos que se debe actuar de una manera decidida, al igual que se hizo en su momento con la casa y que culminó con la restauración de ésta. Por cierto, que desde hace ya varios meses, que presenta claros signos de haber sido forzadas las ventanas y podrían haber entrado al interior. No esperemos a que vuelva a ser incendiada. Como decíamos, nuestras autoridades deben actuar ya, notificando tanto el deterioro de las plantas, como el nuevo abandono de la casa y la más que posible entrada de gamberros en ella, para que la propietaria intervenga o en su defecto, se le obligue a actuar para evitar ambas pérdidas.
La protección, sea de un inmueble o de una planta, debe servir para evitar su pérdida. De lo contrario, ¿para qué molestarse en catalogar todos estos bienes?