
Es una apuesta por una educación más inclusiva y funcional. La concejalía de Educación del Ayuntamiento de El Campello, que dirige Dorian Gomis, ha puesto en marcha este curso, con carácter experimental, el llamado “Programa Aula Compartida” (PAC), una iniciativa que va mucho más allá de los libros de texto y actividades escolares de los adolescentes.
El PAC es un proyecto específico de atención a la diversidad que nace con un objetivo claro: reducir el absentismo escolar y prevenir el abandono educativo temprano, ofreciendo al alumnado una opción distinta, realista, práctica y motivadora dentro del sistema educativo.
El programa se enmarca en un decreto del Consell Valenciano, que ha dado el visto bueno a la iniciativa, y está dirigido a alumnado de Educación Secundaria Obligatoria en situación de riesgo; es decir, jóvenes que presentan conductas inadecuadas, dificultades de adaptación al entorno escolar, absentismo crónico o tendencia al abandono, con escasas expectativas de obtener el título de la ESO y, en algunos casos, con conductas disruptivas.
El programa es tan complejo como completo. Lo dirige Educación, pero se han involucrado también los departamentos de Igualdad, Servicios Sociales, Juventud y Deportes, a cuyo frente están los concejales Maricarmen Alemañ y Marcos Martínez.
Los resultados, en opinión de docentes, representantes de ambas administraciones e inspección educativa, son “realmente buenos”, hasta el punto de que los alumnos y las alumnas se sienten ahora incentivados por asistir a clase, son más participativos y se ha reducido considerablemente el absentismo.
UNA OPORTUNIDAD PARA RECONECTAR CONSIGO MISMOS
En total, participan en el Programa 15 alumnos y alumnas de 14 y 15 años que ya han cursado al menos un curso del primer ciclo de ESO, y que ahora encuentran en el PAC una oportunidad para reconectar con los estudios y consigo mismos.
El PAC no es solo un programa educativo, sino el resultado de una coordinación estrecha entre el Ayuntamiento y la administración educativa. En mayo de 2025 se pidió su implantación, y en junio del mismo año fue aprobado por la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo, integrándose en el Plan de Actuación para la Mejora del centro.
Se ha diseñado de esta forma una programación diversa y conectada con la realidad del alumnado. El programa combina dos grandes bloques formativos: por un lado, el ámbito estrictamente académico, con un mínimo de 10 horas semanales, donde trabajan los contenidos más relevantes de las materias de ESO, adaptados a su ritmo y necesidades.
El enfoque se pone en reforzar competencias claves, mejorar la adaptación al centro y fomentar la inclusión, priorizando actividades prácticas y significativas. Y ahí tiene mucho que ver el “aula taller”, con un mínimo de 6,5 horas semanales que diseña el Ayuntamiento.
Sería como el corazón práctico del programa, un espacio donde el aprendizaje se vuelve funcional, manual, creativo y motivador, con talleres impartidos por profesionales de entidades locales y concejalías.
Concretamente, este primer curso incluye una oferta variada que combina creatividad, deporte, bienestar emocional y valores sociales, con cursillos y talleres de “calma creativa y hábitos saludables” (43 horas), “circo y malabares” (40 horas) jardinería (15 horas) “multideporte” (23 horas) “percusión” (30 horas), “charlas de educación afectivo-sexual” (22 horas), “masculinidades igualitarias” (7 horas), “voluntariado social” (12 horas), y “prevención de conductas adictivas”, durante tres horas lectivas.
La programación se apoya en un calendario de actividades distribuidas entre los meses de septiembre y junio, con talleres planificados por días y horarios concretos, que incluye música o excursiones de senderismo.
AUTOESTIMA Y CONVIVENCIA
Esta programación no solo busca enseñar las más diversas materias, sino también fortalecer la autoestima, mejorar la convivencia, promover hábitos saludables y ofrecer referentes positivos.
Otro de los aspectos más innovadores y emotivos del programa es la actividad de voluntariado con personas mayores. El alumnado comenzó con una formación en voluntariado social este mismo enero, y a partir de febrero participará activamente en encuentros con la Tercera Edad, en una experiencia intergeneracional llena de sentimiento.
Los jóvenes se encargarán de colaborar en actividades de acompañamiento y apoyo, mientras que las personas mayores compartirán sus conocimientos con ellos a través de talleres prácticos de cocina, mecánica, psicomotricidad, seguridad vial y manualidades. De esta manera se logra una relación de ganar/ganar, pues los adolescentes se sentirán valorados, útiles y reconocidos, y las personas mayores reforzarán su bienestar emocional, su autoestima y su conexión social.
El PAC es una maravillosa segunda oportunidad para jóvenes que habían empezado a desconectarse del sistema educativo. Las finalidades principales son reducir el absentismo escolar, prevenir abandonar pronto, reforzar las competencias básicas, mejorar el desarrollo personal, social y emocional, y fomentar la continuidad educativa, sobre todo para lograr la Formación Profesional.
Pero, más allá de todos estos objetivos, el programa representa algo más profundo: un cambio de mirada. Se trata de pasar de decir “este alumno no encaja” a “vamos a crear un sitio donde pueda encajar”. Y vaya que se puede conseguir.
“En estos tiempos en que el abandono escolar sigue siendo uno de los mayores retos del sistema educativo, el Programa de Aula Compartida del instituto Clot de l’Illot es un referente y un ejemplo de educación realista, humana y comprometida. Ofrece herramientas para la vida, y devuelve a los jóvenes la sensación de que sí pueden”, señala la edil Dorian Gomis.
Iniciativas educativas como éstas demuestran que, a veces, el camino al triunfo de un estudiante no empieza ni termina con un examen, sino con una persona que cree en él.