El pasado martes, el CEI Garabatos de San Vicente celebró su tradicional Festival de Fin de Curso en el Auditorio del Hogar Provincial de Alicante, una cita que volvió a convertirse en una emotiva jornada de convivencia y despedidas.

Bajo la temática de la Naturaleza, el escenario se transformó en un colorido espacio repleto de animales, flores y elementos naturales que sirvieron de inspiración para las actuaciones preparadas por los más pequeños durante las últimas semanas.
La tarde comenzó con la participación de las clases de Pía-Bebés, Pio y Tina. Los niños y niñas, acompañados por sus maestras, ofrecieron divertidos bailes y canciones que arrancaron numerosos aplausos y muestras de cariño por parte de familiares y asistentes. Tras sus actuaciones, recibieron las fotografías de clase y un obsequio conmemorativo como recuerdo de esta etapa.
A continuación, llegó el turno de las clases de mayores del centro, Árbol y Tino. Los alumnos y alumnas, junto a sus docentes Toñi y Sabrina, demostraron todo lo aprendido con coreografías más elaboradas y llenas de simpatía que fueron recibidas con una gran ovación por parte del público.
Uno de los momentos más especiales de la jornada tuvo lugar al finalizar las actuaciones, con la entrega de orlas al alumnado que el próximo curso iniciará una nueva etapa en el colegio. Un acto cargado de emoción en el que profesorado y familias compartieron recuerdos, sonrisas y alguna lágrima de despedida.
La familia garabatera también quiso reconocer la labor del equipo docente, agradeciendo su dedicación y esfuerzo a lo largo del curso mediante diversos detalles y regalos. Fotografías, abrazos y muestras de cariño pusieron el broche final a una celebración que marca el inicio de la recta final del curso escolar, antes de las fiestas de despedida y del comienzo de la Escuela de Verano.
Previo al festival, el público pudo disfrutar de la actuación de Amaia Sogorb, antigua alumna del centro y estudiante del Conservatorio Profesional de Danza de Alicante. La joven abrió el acto con una brillante interpretación de La Mariana, un palo del flamenco que cautivó a los asistentes y recibió una prolongada ovación que puso al auditorio en pie.