A días de que comiencen los Moros y Cristianos de El Campello, hablamos con Paula Fúnez, banderera mora

¿Cuál es la sensación de ser cargo en las fiestas?
Es una mezcla de orgullo inmenso, emoción a flor de piel y una gratitud infinita. Ver tu nombre al lado de un cargo tan importante es algo que todavía me cuesta asimilar sin que se me escape una lágrima de felicidad. Sentir el cariño de tu comparsa, Ain Karim, y saber que este año representas a todo el bando moro es un honor indescriptible. Es la recompensa a toda una vida de amor por nuestras tradiciones, un sueño que se cumple con el corazón latiendo a mil por hora.
Cuéntanos tu historia festera
Mi historia festera no empezó el día que me vestí por primera vez; empezó mucho antes de que yo naciera. Llevo toda la vida en la Barraca y mi familia siempre ha sido el alma, el motor y la raíz de mi pasión. Crecí escuchando las marchas moras y admirando a los míos; de hecho, mi tío fue embajador, lo que dejó una huella imborrable de orgullo en nuestra casa. Para mí, los Moros y Cristianos son mi vida, mi mayor ilusión y mi verdadero hogar. Por eso, el verdadero regalo de este año tan bonito no es solo el cargo en sí, sino el orgullo de vivirlo al lado de mi familia y caminar de su mano en cada paso del trayecto. Sentir su apoyo incondicional y ver sus miradas de emoción es lo que da sentido a todo; sé que este sueño se cumple gracias a ellos y por ellos.
¿Qué te llevó a decir sí al cargo?
El corazón. Cuando se te presenta la oportunidad de cumplir el sueño que llevas persidiendo desde niña, no puedes decir que no. Pero lo que terminó de hacerme dar el paso definitivo fue el amor y el apoyo de los mios; mi pareja y mi familia fueron los primeros en impulsarme y animarme a dar el sí, transmitiéndome toda la fuerza que necesitaba. Además, saber que iba a compartir esta aventura tan bonita con mi gran amigo Daniel Yepes como embajador, con quien comparto una gran pasión festera inigualable, y tener a dos amigos maravillosos como capitanes, Immeta y Juanfran, hacía que todo encajara a la perfección. Saber que iba a vivir este año rodeada de la gente que más quiero en este mundo me hizo aceptar, y dar ese paso con tanto orgullo.
¿Cuál es el momento de la fiesta que esperas con mayor expectación?
Tengo el corazón dividido porque este año cada segundo va a ser mágico, pero hay dos momentos que me quitan el sueño y que necesito vivir intensamente con los míos. El primero es el Desembarco, al ser el primer acto de nuestras fiestas. Vivir el inicio de todo desde esa perspectiva, con esa mezcla tan intensa de nervios a flor de piel, emoción contenida y magia en la playa, va a ser inolvidable, y más sabiendo que mi familia estará ahí abajo arropándome desde el primer minuto. Y, por supuesto, la gran Entrada del día 12. El instante en el que Ain Karim y el bando moro irrumpan con fuerza en las calles de El Campello; escuchar la música festera y cruzar la mirada con mi familia en las sillas mientras desfilo con orgullo de su mano va a ser el momento más esperado y emocionante de toda mi vida.
¿Qué mejorarías de las fiestas?
Nuestras fiestas ya son perfectas porque tienen un alma única que las hace especiales. Si tuviera que pedir algo, no sería un cambio, sino un deseo: que nunca se apague esa llama, que el relevo generacional siga fuerte y que los niños de hoy sigan sintiendo ese respeto y amor ciego por la tradición que a mí me inculcaron en casa. Las fiestas de El Campello son grandes por el corazón de su gente, y mantener viva esa esencia es lo único que debemos cuidar siempre.
¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de las fiestas?
Lo que más me gusta: Sin duda, la unión, la hermandad y la pasión que se respira. Esos momentos eternos en la Barraca donde todos somos una gran familia y los abrazos compartidos tras cada desfile. Pero, por encima de todo, la inmensa fortuna de vivir el sueño de mi vida arropada por mi pareja y mi familia, y el Orgullo tan profundo que siento al compartir esta experiencia única al lado de mis capitnaes y mi embajador, que son mis grandes amigos. Lo que menos te gusta: El reloj. El sentimiento agridulce de ver cómo los días pasan volando y saber que, por mucho que intentes congelar el tiempo, la fiesta siempre se acaba demasiado rápido.
Un deseo para estas fiestas
Mi mayor deseo es que todos los campelleros y campelleras vivan estas fiestas con la misma intensidad, ilusión y entrega con la que las voy a vivir yo. Deseo que mi comparsa, Ain Karim, se sienta profundamente orgullosa de su banderera y que, cuando todo termine, miremos atrás y sepamos que hemos dejado el corazón en cada rincón de nuestro pueblo. ¡Visca la festa! ¡Visca El Campello!