A finales de octubre, Mutxamel vivirá una noche muy especial, la Gala de l’Agulla d’Or será el próximo 31 de octubre, hablamos con Rafael García, alcalde de Mutxamel para ver como se organiza

¿Qué supone para Mutxamel acoger una nueva edición de la Gala de l’Agulla d’Or?
Pues poner en valor a personas y asociaciones que, de alguna manera, representan lo mejor de Mutxamel. En el caso de la persona a la que se le otorga, Jesús Capilla, representa a tantos mutxameleros que, aun no habiendo nacido en Mutxamel, forman parte de nuestra identidad colectiva.
Además, han trabajado activamente en distintas asociaciones y en diferentes ámbitos del mundo comercial, y siempre lo han hecho con cariño y con un gran respeto hacia Mutxamel y sus vecinos.
En el caso de Jesús, además, ha sido impulsor de grandes movimientos, como puede ser la Agrupación Musical Ayágrima. Si bien es cierto que Mutxamel siempre ha tenido vinculación con las cornetas y tambores, porque estaban vinculados los gastadores, que era una comparsa histórica de Mutxamel, durante muchos años se perdió esa tradición y él supo recoger esa herencia, modernizarla y mejorarla.
También ha estado vinculado a la cofradía y a distintas actividades, como puede ser el Cartero Real, y, sobre todo, a una parte social que es importante: que todos estos trabajos, asociaciones y actividades siempre han tenido un carácter muy social y han tenido muy en cuenta a todo el mundo.
Creo que eso es lo que ponemos en valor en cuanto a lo personal.
En cuanto a las asociaciones, son todas aquellas que podríamos decir que representan la identidad de lo que es ser mutxamelero y aquello que forma parte de nosotros y nos cohesiona como sociedad. Por ejemplo, la música tradicional, las danzas, en este caso con la Asociación Virgen de Loreto; también tenemos la cabalgata, que es un reclamo porque la gente la busca, la quiere y le gusta; y luego la Comisión de Fiestas, que es una seña de identidad de nuestras fiestas.
Yo siempre lo digo: las fiestas de Mutxamel, desde su origen, siempre han tenido una comisión delegada y siempre tienen una comisión delegada, porque los festeros han tenido mucha autonomía a la hora de decidir sobre la fiesta.
Por lo tanto, que se ponga en valor todo esto supone poner en valor lo que es ser mutxamelero, pero también proyectándolo hacia el futuro.
¿Qué criterios se siguen a la hora de elegir a las personas que reciben la l’Agulla d’Or?
Pues la relevancia, el impacto social y la implicación. Por ejemplo, en el caso personal, esto es transversal: estamos hablando de una persona que ha trabajado en distintos proyectos y en distintos ámbitos, siempre con un carácter social e integrador.
Y luego, en cuanto a las asociaciones, el criterio ha sido, sobre todo, aquellas que tienen una declaración supramunicipal, ya sea provincial o autonómica, y aquellas que han cumplido 50 años.
La gala pone en valor el trabajo de personas vinculadas a la fiesta y a las tradiciones de Mutxamel. ¿Qué importancia tiene reconocer públicamente ese esfuerzo?
Sí, el valor se pone en parte de los vecinos, pero Suárez siempre decía que la política es hacer normal lo que en la calle es normal. Y si es normal que un vecino esté reconocido públicamente por sus vecinos, el Ayuntamiento, como institución, los tiene que reconocer. Y las asociaciones que están reconocidas también tienen que estarlo por el Ayuntamiento.
Y luego lo hacemos alrededor del 26 de octubre, que es el Día de la Vila Real, que es el día en el que Mutxamel consiguió, podríamos decir, la independencia total de Alicante en 1628. Es un día de identidad para Mutxamel.

Este año coincide que todos los galardonados son asociaciones o personas vinculadas a las tradiciones del municipio ¿Considera que este tipo de reconocimientos ayudan a que las nuevas generaciones conozcan y mantengan vivas las tradiciones?
Creo que sí, creo que todo lo que tenga que ver con la identidad tiene importancia. Lo que pasa es que no la podemos entender desde el «qué bien que lo hacemos todos», sino desde una identidad que te da estructura y que, sobre todo, te ayuda a proyectarte.
Nosotros, si no entendemos nuestra música y nuestra danza tradicional, difícilmente podremos entender la evolución que hemos tenido posteriormente.
Los Moros y Cristianos creo que sí que son totalmente transversales. De hecho, cada año hay más gente joven que sale a las fiestas. La cabalgata, por su parte, se ha modernizado mucho; ahora hay muchísima gente joven trabajando en ella. Creo que sí que está llegando.
¿Qué papel deben jugar las instituciones para garantizar que estas tradiciones no se pierdan?
Pues es fundamental. Lo primero que tiene que hacer la institución es respetar la autonomía de quien está trabajando. Nosotros no tenemos que molestar, tenemos que ayudar.
Ayudar quiere decir que no tenemos que poner trabas, sino poner facilidades. Luego, evidentemente, hace falta una serie de apoyos públicos, de subvenciones o de políticas. Más que subvenciones, son ayudas de otros organismos y de otros servicios del Ayuntamiento.
Al final, la mayoría de estos trabajos se hacen de manera altruista, pero necesitan que el Ayuntamiento esté. Lo principal es que el Ayuntamiento no moleste, que colabore y que ponga los medios para que, de una manera de concurrencia competitiva o por proyectos, puedan presentarse a distintas subvenciones.
¿Qué significa para usted, como alcalde y como mutxamelero, poder acompañar a los protagonistas de la fiesta en una noche como la de l’Agulla d’Or?
Siempre es un momento emocionante cuando hemos dado las galas de los hijos predilectos a título póstumo que hemos concedido, o cuando hacemos la Gala de la Mujer. Y ahora que vamos a hacer la Gala de l’Agulla d’Or, pues siempre es un momento emocionante.
Es un momento de orgullo, de reconocimiento y también de gratitud. Yo, especialmente, me siento muy satisfecho de que esto se reconozca porque creo que uno de los valores principales que tiene una sociedad y cualquier persona es el de la gratitud. Hay que ser agradecidos. Estas personas tienen mucho que agradecer y también nosotros tenemos mucho que agradecerles.
Y luego también es un momento de reconectarnos con todos los que han venido antes, porque esas asociaciones tienen muchos años y se asientan en lo que quiere decir Mutxamel y en lo que es su cultura.
Por lo tanto, también es un momento de conectarnos con todas esas personas que, en una sociedad agraria de principios del siglo XX y con pocos medios, fueron capaces de crear estos elementos culturales que hoy son seña de identidad no solo de Mutxamel, sino de toda la provincia y de toda la Comunitat Valenciana.
¿Qué otras personas o instituciones son merecedoras de este galardón?
Tenemos propuestas, pero también escuchamos a la ciudadanía, pulsamos la ciudad y, sobre todo en la parte asociativa, tenemos una vida cultural y asociativa muy rica en Mutxamel. Hay muchas asociaciones que también cumplen muchos años y eso hay que ponerlo en valor.