Toñi Sánchez ha sido Dama de Honor de los Mayores durante dos años, mañana se despide de su cargo, hablamos con ella para que nos cuente como han sido estos dos años

¿Como han sido estos dos años representando al colectivo de los mayores?
Pues muy bien, lo hemos disfrutado las tres muchísimo. A mí me costó salir; fue gracias a la reina, mi cuñada, que al final me convenció. Yo no quería, no quería, pero acabé cediendo y conocí a María Ángeles. Y la verdad es que no me arrepiento en absoluto.
Han sido dos años muy movidos. Por motivos de salud, he estado un tiempo sin poder acudir a actos pero nos apoyamos mucho. María Ángeles es como una hermana; llevamos muchos años de amistad y ahora para mí es prácticamente familia.
Ha servido para afianzar esa amistad o para uniros más.
Nico es mi cuñada, pero para mí es como una hermana, prácticamente familia. Ha sido todo una dinámica entre las tres muy tranquila, siempre de acuerdo. Si alguna vez se ha entendido algo mal, se ha hablado y se ha resuelto sin problema.
Las tres lo hemos pasado de maravilla. Ellas incluso más que yo, porque son más festeras, pero yo también lo he disfrutado mucho. No me arrepiento para nada.
¿Y con qué te quedas?
Sí, lo primero que destacaría es la conexión que hemos tenido las tres. Eso es algo que me voy a llevar siempre.
Hay muchísimas cosas, pero sobre todo la emoción de la gente cuando nos ve en la calle, en los desfiles y en las carrozas, aplaudiendo y volviéndose locos. También el cariño con el que nos paran, nos dicen qué valientes somos y qué majas, ese trato cercano, ese respeto… Para mí es lo más grande que me llevo. El cariño de la gente del pueblo.
Y a nivel de actos, todos han sido especiales. No hay ninguno en concreto, aunque algunos han sido más duros emocionalmente, como las visitas a residencias de mayores. Se pasan momentos complicados porque ves situaciones que te afectan, pero al mismo tiempo también es muy bonito, porque sientes que estás aportando algo importante y ellos lo agradecen muchísimo.
Recuerdo una vez en Cap Blau, una señora me llamó, me acerqué y se puso a llorar. Son momentos que se te quedan grabados. O cuando hemos estado en residencias con música, donde los ves comiendo o sentados, pero al sonar la música empiezan a bailar y a disfrutar.
Te emocionas, se te salta la lagrimilla, pero al mismo tiempo te reconforta ver que, aunque solo sea media hora, ellos están felices y lo disfrutan.
¿Y lo más duro?
Lo más duro para mí ha sido ver los colegios. Por ejemplo, la visita a Infanta Elena. Ver a esos niños en esas condiciones fue lo que más me impactó.
Yo allí no lloré, pero cuando llego a casa, como tengo nietas, no puedo evitar emocionarme al recordarlos. Eso ha sido lo más duro para mí a nivel emocional.
El resto… hay días en los que te cansas más y otros menos, pero eso es lo que más me ha afectado.
También es verdad que no todo es negativo. Son vivencias que se quedan contigo para toda la vida.
En cuanto a lo físico, sí, el dolor de pies, el tener que prepararse con muchas horas de antelación… yo tengo problemas en los pies y a veces, al llegar a casa después de un acto con el traje, pensaba “no llego, no llego”.
Pero luego ves los desfiles y las procesiones y, aunque se sufre físicamente, también se disfruta mucho. Vas por el pueblo, la gente te arropa… y al final lo más duro es el esfuerzo que haces, pero compensa.
¿Cuando os propusieron seguir un año más, como lo tomasteis?
María Ángeles no quería salir y yo al principio tampoco lo tenía claro.
Pero al final dijimos: “venga, para adelante”. Nico siempre ha sido más decidida, y entre unas cosas y otras, tiramos hacia adelante.
Al final había que salir y no podía quedarse el grupo sin representación.
Un consejo a las reina y damas entrantes
Mi consejo es que lo principal es que entre ellas se respeten, se adapten y se apoyen las tres, porque eso es lo que les hará disfrutar mucho más.
Si surge cualquier pequeña cosa entre ellas, ya no lo van a disfrutar igual. Por eso es importante que se lleven bien y que aprovechen al máximo la experiencia.
Al final te das cuenta de que esto se acaba muy rápido. Han sido dos años que pasan volando.