Lola Martínez es una de las damas de honor de los Mayores de Sant Joan, la conocemos un poco más.

¿Cuál es tu vinculación con Sant Joan?
Soy nacida en Granada, pero me considero de San Juan. Estoy aquí desde toda la vida, porque mis padres se trasladaron cuando era pequeña y aquí he crecido.
Las fiestas del municipio siempre las he vivido desde fuera. Nunca he podido participar como me hubiera gustado, aunque sí he tenido alguna experiencia puntual cuando estaba en la Asociación de Damas de Casa, participando en la ofrenda y en las carrozas.
¿Cómo surge la opción de ser dama?
En cuanto a cómo surge la oportunidad de ser dama, no es algo que uno se proponga. En mi caso fue algo inesperado, casi como un regalo en un momento importante de mi vida y que me propuso mi amiga. A través de mi relación con la Coral Nuevo Amanecer conocí a personas muy importantes para mí, entre ellas también mi reina.
Allí me sentí muy arropada, como en una familia. Fue precisamente esa cercanía la que hizo que todo empezara a tomar forma. Ellas fueron quienes, poco a poco, lo fueron planteando todo.
Un día recibí la llamada de una de ellas. Me lo propuso directamente por teléfono, y dije que sí sin pensarlo demasiado. Al día siguiente, ya con más calma, le comenté mis dudas, sobre todo por cuestiones económicas, pero me tranquilizaron y me explicaron todo con claridad.
¿Cómo llevas el tema de la vergüenza?
La vergüenza… la verdad es que lo paso bastante mal, sobre todo el día de Carnaval. Cuando tuvimos que subir para la elección de los trajes, creí que me moría.
Le dije a mis compañeras que subiéramos las tres juntas, pero al final tuvimos que hacerlo por separado. En ese momento no era capaz ni de dar las gracias con normalidad.
Lo pasé realmente mal, pero creo que con el tiempo eso se va superando.
Además, cada vez que coincidimos, nos damos un chute de ánimo enorme. En mi caso, y creo que en el de todas, recibimos muchísimo apoyo y ayuda mutua, y eso compensa todo.
Cuando lo dijiste en casa, ¿Cuál fue la reacción?
Mis hijos lo vivieron con mucha ilusión, estaban muy contentos. Cuando por fin pudimos hacerlo oficial, todo fue muy especial.
Recuerdo que la pequeña me decía, “Mamá, vamos a ver trajes”, y fue un momento muy bonito.
Y mi cuñada… para mí no es una cuñada, es una hermana al cien por cien. Está en cada detalle, en cada pequeña cosa, siempre apoyando y diciendo: “No te eches para atrás por nada, aquí estoy yo”.
Mi familia es pequeña, pero muy unida y muy grande en apoyo y cariño.
¿Qué esperas tu de estos años?
Estar a la altura. Eso es lo que más me preocupa ahora. Intentarlo, lo vamos a intentar.