
A las puertas de las fiestas de Moros y Cristianos de El Campello, hablamos con Virginia Torrejón, banderera cristiana
¿Cuál es la sensación de ser cargo en las fiestas?
Es una mezcla de expectación y nervios, al menos desde mi perspectiva, no tiene una descripción concreta. Te pone los pelos de punta y te emociona a partes iguales, sientes que estás una montaña rusa de la que no quieres bajar.
Cuéntanos tu historia festera
Al igual que muchos otros festeros, mi historia se remonta al principio de mi vida, mi madrina me sacó en un desfile con tan solo siete meses de estar en el mundo. Desde ahí todos y cada uno de mis octubres ha estado lleno de magia y faldas, sé que no se lo digo lo suficiente, pero gracias por contagiarme el amor por las fiestas y por todo Poupée.
¿Qué te llevó a decir sí al cargo?
Más que yo decir si al cargo, creo que ha sido que la oportunidad de ser cargo me dijera sí a mí. Desde pequeña di la vara con que algún día sería banderera, mucho de hecho, y a este sueño se le sumó mi gran amigo Marco, diciendo que él sería mi embajador. El tiempo pasó, hasta que el mayo de 2025 en Mig Any, Marco y yo nos miramos diciendo, ¿ahora? Todo encajaba y las personas de mi vida me animaron a cumplir el sueño. Y pues aquí estoy, intentando procesarlo aún.
¿Cuál es el momento de la fiesta que esperas con mayor expectación?
Va a sonar cliché, pero no sabría elegir con exactitud, aunque como a muchos el desembarco ocupa bastante espacio en mi cabeza. Sin embargo, creo que me quedo con todos esos momentos justo antes de que empiecen los actos, las sonrisas nerviosas, los ajustes de vestuario, cuando te paras un segundo a mirar las caras de la gente que te acompaña y te anima a disfrutar… Sí, creo que me quedo con esos momentos.
¿Qué mejorarías de las fiestas?
Creo que su accesibilidad, a mi parecer son unos días que cualquiera que los viviera desde dentro se enamoraría perdidamente de nuestras fiestas. Creo fuertemente que la alegría que vivimos en octubre haría feliz a mucha gente si fueran un poco más abiertas.
¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de las fiestas?
¿Lo que más? Diría que la euforia al desfilar sonando Preparats, nada es comparable para mí, durante el año me la pongo de vez en cuando recreando el desfile en mi mente y enseguida me animo. Y lo que menos, eso es fácil, lo rápido que se acaban. El dieciséis siempre es un día duro, queremos echar marcha atrás, pero lo único que podemos hacer es esperar con ansia las siguientes fiestas.
Un deseo para estas fiestas
Mi deseo nada realista para estas fiestas es que no se me pasen volando, quiero saborear cada segundo, cada latido acelerado y que se me grabe fuertemente en la memoria. No quiero sentir que he vivido estas fiestas en tercera persona, quiero vivirlas plenamente.