Pascual Andrés Tévar nos envía un nuevo texto propio

Cuando alcanzas los 70 y tus padres ya se han ido, empiezas otra forma de ver la vida, y tienes a tu manera claro, que se abre el telón de un camino sin retorno, y sin redes protectora de quienes te han dado lo mejor de su sabiduría.
Empiezas un nuevo camino, y en el desorden de las emociones que se te vienen encima, tienes que poner calma, para no venirte abajo, y tratar de ser fuerte contigo mismo, y con los demás.
Para no perderte en ese bosque inacabado de los sentimientos, tratas de buscar refugio en tu mente, desde donde intentar ordenar las ideas y las prioridades.
Y sin poner orden matemático, piensas con una mezcla de amor, pasión y calma, en tu compañera de la vida. Y te debates como tendrás que reinventarte, para mantener vivo todo lo que has compartido, y todo lo que te queda por descubrir a su lado, salvando las rutinas, y el inexorable desgaste en el cuerpo.
Piensas en los hijos, y en poder estar a la altura de transmitirles exigencias, y fe en lo que hacen con sus vidas, y mantener viva la llama de la familia a toda costa, sin acomplejarte de las lejanías.
Piensas en los amigos del alma, y de forma especial, en los que va dejando por el camino. Y tratas de no hundirte en los recuerdos, y sí encontrar estímulos, que te animen a seguir adelante, porque el camino compartido es tan fuerte de emociones, que te sacuden el corazón.
Piensas en el trabajo, y en esa aventura de toda una vida con el amigo del alma , compartida, debatida, sufrida, y conquistada , con un buen equipo , que nos sacude de estrés , emociones y vivencias, que nos llenan de dudas , y de retos cada día. Y que al mismo tiempo nos empujan a ver el futuro, y tratar de buscar el punto y seguido, y que no se impongan fechas ni limitaciones. Y tengamos que inventarnos otras alternativas, para no detenerse en el tiempo.
Pienso en la peña, y en esos amigos y apasionados madridistas, que me empujan a continuar, para que no me canse nunca, y que siga con el timón de la nave. Y que últimamente, me lo recuerdan de muchas formas, y aprovechando mi santo y mí cumple, a través del grupo de WhatsApp. Tienen claro, como llenarme de argumentos, para superar las dudas, año tras año.
Pienso en las rutinas de cada día, en los bares y restaurantes amigos, y de otra forma en los fines de semana, sin los cuales, la vida no tendría todo su sentido, porque siempre, compartiendo y charlando, encuentro estímulos y argumentos. Y tengo claro que tengo amigos y amigas, detrás de la barra, y sirviendo en las mesas, que nos dan lecciones de vida, de sonrisa, y otra filosofía para no hundirse en agobios, en definitiva, para desconectar, y ver la vida de otra manera, y reconectarse con el mundo lleno de energía positiva.
Así que, no voy en adelante a pensar en los años vividos, sino en la emoción de vivir y conquistar el día a día, donde hay que dar rienda suelta a la imaginación , para en libertad, vivir, sufrir, emocionarte , y compartir , con pasión, bajo la increíble luz mediterránea.