Chelo Ferrándiz destaca el crecimiento de la entidad, que ha pasado de 180 a casi 500 socias y socios gracias a una oferta cada vez más abierta, dinámica e intergeneracional

Cuatro décadas después de su fundación, la Asociación de Amas de Casa Lucentum de Sant Joan d’Alacant vive uno de los momentos más dulces de su historia. Lo que nació hace cuarenta años como un punto de encuentro para que las mujeres del municipio pudieran salir de casa, compartir experiencias y participar en actividades formativas, se ha transformado en una entidad moderna, abierta a todas las edades y comprometida con la vida social y cultural del municipio.
Así lo explica su presidenta, Chelo Ferrándiz, quien destaca el importante crecimiento experimentado durante los últimos años. Bajo la actual directiva, la asociación ha pasado de contar con alrededor de 180 integrantes a acercarse ya a los 500 socios y socias, una cifra que refleja la buena salud de un proyecto que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia.
«La misión sigue siendo la misma: que las personas se sientan activas, que se sientan útiles, que se sientan acompañadas y que tengan un lugar donde compartir y relacionarse», explica Ferrándiz.
La historia de las Amas de Casa de Sant Joan está estrechamente ligada a la evolución social de las mujeres en Sant Joan. La asociación fue impulsada hace cuarenta años por un grupo de vecinas encabezado por Marita Giner, considerada por muchas como el gran referente histórico de la entidad.
En sus inicios, las actividades giraban en torno a talleres tradicionales como costura, ganchillo, juegos de mesa o charlas formativas. Eran otros tiempos y la prioridad era ofrecer a las mujeres un espacio propio de convivencia y participación social.
Con el paso de los años, la sociedad cambió y la asociación también lo hizo. La incorporación de nuevas generaciones a la directiva permitió ampliar horizontes y apostar por actividades más dinámicas y adaptadas a las demandas actuales.
«Nos planteamos que no podía ser solamente coser. Había que ofrecer más opciones y abrir nuevas posibilidades», recuerda la presidenta.
Esa renovación ha permitido que hoy convivan en la programación propuestas tradicionales con otras mucho más actuales, generando una oferta diversa que atrae a personas de distintas edades e intereses.
Más allá de los talleres, Ferrándiz insiste en que el verdadero valor de la asociación reside en el ambiente humano que se ha creado dentro de la misma.
El local funciona como un auténtico punto de encuentro donde muchas personas encuentran compañía, apoyo y amistad. Algunas acuden para participar en actividades concretas, mientras que otras simplemente buscan conversar, compartir un café o sentirse acompañadas.
«Hay gente que viene porque aquí se siente como en casa», afirma. Ese sentimiento de pertenencia se ha convertido en una de las principales fortalezas de la entidad. En una sociedad donde la soledad afecta cada vez más a muchas personas, especialmente a las de mayor edad, espacios como la asociación desempeñan un papel fundamental para favorecer la integración social y el bienestar emocional.
La asociación mantiene además una filosofía claramente inclusiva. Aunque conserva su denominación histórica, hoy está abierta tanto a mujeres como a hombres y acoge a personas de diferentes generaciones.
Uno de los aspectos que más satisfacción produce a la presidenta es comprobar que la asociación está consiguiendo atraer a nuevas generaciones.
Aunque muchas de sus integrantes superan los 60 años, cada vez son más las mujeres jóvenes que participan en diferentes actividades.
Los talleres de costura, por ejemplo, están despertando el interés de mujeres que desean recuperar habilidades tradicionales que habían desaparecido del ámbito familiar. Lo mismo ocurre con actividades como zumba o pilates, donde conviven varias generaciones compartiendo espacio y experiencias.
La horquilla de edades es amplia y permite una convivencia enriquecedora entre personas con trayectorias vitales muy distintas.
Sin embargo, Ferrándiz reconoce que el futuro de la asociación dependerá en gran medida de la llegada de nuevas personas dispuestas a asumir responsabilidades organizativas.
«Nos gustaría que viniera más gente joven con ganas de hacer cosas y aportar nuevas ideas. Nosotros estamos abiertos a todo», señala.
El trabajo de la asociación trasciende ampliamente las paredes de su sede. Mantiene una presencia constante en la vida social de Sant Joan y colabora regularmente con entidades, colectivos y administraciones públicas.
Participa en actividades vinculadas al Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, mantiene colaboración con asociaciones como San Rafael y trabaja estrechamente con el Ayuntamiento de Sant Joan d’Alacant.

Además, colabora con centros educativos, asociaciones culturales y colectivos vecinales. Entre las iniciativas recientes destacan talleres realizados junto al colegio Lo Romero, actividades compartidas con la asociación Colors de l’Horta o colaboraciones con la entidad Nos Movemos, para la que incluso llegaron a confeccionar vestuario destinado a una representación teatral, «siempre que nos llaman intentamos estar», resume Ferrándiz.
Entre las actividades más apreciadas por las personas asociadas se encuentran los viajes organizados durante el año.
Además de excursiones de una jornada, la entidad programa escapadas de varios días que permiten fortalecer los lazos de convivencia entre las participantes.
En las próximas semanas viajarán a Córdoba para conocer sus famosos patios y diversos enclaves históricos. Tras el verano tienen prevista una visita a Croacia y, ya en noviembre, una escapada a Alsacia para recorrer sus tradicionales mercadillos navideños. Estas actividades se han convertido en un importante elemento de cohesión social dentro de la asociación.
El cuadragésimo aniversario ha sido uno de los acontecimientos más destacados de la historia reciente de las amas de casa de Sant Joan.
La celebración reunió en Sant Joan a representantes de 22 asociaciones procedentes de distintos municipios de la provincia de Alicante, fortaleciendo los lazos existentes dentro de la federación provincial.
Participaron colectivos llegados desde localidades como Alcoy, Banyeres, Beniarrés, Benissa, Callosa del Segura, Torrevieja, Ibi, Castalla o Sax, entre otras muchas. La experiencia ha servido para compartir proyectos, intercambiar ideas y reforzar la red de colaboración que une a asociaciones de toda la provincia. «Ha sido una maravilla. La gente se fue muy contenta y nosotros también», destaca Ferrándiz.
La programación del aniversario culminará el próximo 19 de junio con la tradicional gala de fin de curso.
Durante la celebración se ofrecerán demostraciones de algunos de los talleres desarrollados a lo largo del año y se rendirá homenaje a las profesoras que hacen posible la amplia oferta formativa de la entidad.
Con este acto se cerrará oficialmente la temporada antes del parón estival. La actividad se retomará el 1 de octubre, aunque durante los próximos meses continuará abierto el periodo de matriculación para quienes deseen incorporarse.
Mirando al futuro
Después de cuarenta años de historia, la Asociación de Amas de Casa Lucentum afronta el futuro con optimismo.
Su crecimiento, la renovación de actividades, la incorporación de nuevas generaciones y su intensa participación en la vida social de Sant Joan la han convertido en una de las entidades más activas del municipio.
La presidenta tiene claro cuál debe ser el camino a seguir: mantener el espíritu de acogida que siempre ha caracterizado a la asociación y seguir adaptándose a los cambios sociales.
Porque, más allá de talleres, viajes o actividades culturales, Lucentum continúa siendo para centenares de personas algo mucho más importante: un lugar donde sentirse acompañadas, escuchadas y parte de una comunidad.
Una programación para todos los gustos
La actividad de la asociación se desarrolla prácticamente durante todo el año. Cada curso se diseña una amplia programación que combina ejercicio físico, formación, creatividad, cultura y convivencia.
Entre las actividades más demandadas se encuentran yoga, pilates, zumba, gimnasia de mantenimiento, sevillanas, danza del vientre, claqué o castañuelas. También continúan teniendo una gran aceptación los talleres de costura, crochet, abalorios, pintura, tarjetería y manualidades.
A ello se suman iniciativas más específicas como los grupos de meditación, las actividades orientadas a personas con problemas de espalda o las salidas de senderismo incluidas en el programa.
Uno de los proyectos que más ilusión genera actualmente es la coral de la asociación, que cumple ya tres años de trayectoria. Su principal singularidad es que interpreta su repertorio en valenciano, una apuesta que busca contribuir a la conservación y difusión de la cultura local.
La oferta continúa creciendo y adaptándose a nuevas propuestas. De hecho, la directiva mantiene abiertas sus puertas a cualquier iniciativa que pueda enriquecer la programación futura.