Alberto Beviá Orts – Representante de Esquerra Unida en el Grupo Municipal EU-UP

En San Vicente tenemos un problema con la basura. No hablamos solo de contenedores llenos, muebles abandonados o deficiencias de limpieza. Hay un problema más profundo: pagamos cada vez más y seguimos sin saber por qué nuestro modelo de gestión tiene que ser tan caro.
El recibo de la basura ya está entre los más elevados de España. En 2025 una vivienda del casco urbano pagaba 175 euros y en las urbanizaciones 222. En 2026 ha vuelto a subir hasta 192 y 237 euros, respectivamente.
A esto hay que añadir un contrato de recogida de residuos y limpieza viaria de alrededor de 85 millones de euros durante diez años, unos 8,5 millones anuales.
Ante estas cifras, la pregunta es sencilla: ¿por qué pagamos tanto?
Tenemos una planta de transferencia que lleva años sin estar operativa, lo que obliga a transportar los residuos hasta las instalaciones de tratamiento y genera un sobrecoste que acabamos pagando entre todos.
Pero hay otra cuestión que merece una explicación: en San Vicente reciclar no está suponiendo el ahorro que debería.
Otros municipios del entorno han conseguido reducir sus costes de tratamiento mejorando la separación de la materia orgánica. El propio Consorcio Terra ha puesto ejemplos de municipios donde reciclar más ha permitido reducir considerablemente el precio de la fracción resto.
Entonces, ¿qué estamos haciendo mal en San Vicente?
No basta con pedir al ciudadano que recicle. Si reciclar permite reducir los costes de tratamiento, ese ahorro debe acabar beneficiando también al ciudadano. Y si se anuncian bonificaciones de hasta el 16 % por participar en la recogida de materia orgánica, el sistema para acceder a ellas tiene que funcionar de verdad.
El vecino ya hace su parte: paga una tasa elevada, separa sus residuos y cumple con sus obligaciones. Ahora corresponde al Ayuntamiento hacer la suya: gestionar mejor, controlar el contrato, aprovechar las posibilidades del reciclaje y reducir los costes innecesarios.
Mientras tanto, seguimos encontrándonos con contenedores desbordados, residuos fuera de los recipientes y problemas de limpieza.
Por eso, la cuestión no es si hay que pagar por recoger y tratar la basura. La cuestión es por qué San Vicente tiene que pagar tanto y qué está haciendo el PP y VOX para conseguir que paguemos menos en el futuro.
Si otros municipios consiguen ahorrar reciclando más y gestionando mejor, San Vicente también puede hacerlo. La basura no puede convertirse en una factura cada vez más grande que simplemente se traslada al ciudadano.
Necesitamos un modelo en el que gestionar mejor, reciclar más y controlar el servicio sirva también para que paguemos menos.
Eso también es buena gestión.