El centro de San Vicente del Raspeig, nacido en 2020 desde la pedagogía y la atención temprana, ha evolucionado hasta convertirse en un espacio multidisciplinar que combina pedagogía, logopedia, psicología y diferentes servicios terapéuticos, con una atención individualizada y coordinada para niños, adolescentes y adultos.

- ¿Cómo nació este proyecto en San Vicente del Raspeig?
El proyecto nació a comienzos de 2020, cuando decidí poner en marcha en San Vicente un pequeño centro desde la pedagogía y la atención temprana. Siempre he tenido muy clara mi vocación por el ámbito educativo y el desarrollo infantil, y mi formación como pedagoga me llevó a especializarme progresivamente en dificultades de aprendizaje, desarrollo infantil y atención temprana.
La acogida de las familias fue muy buena y, en poco tiempo, el proyecto empezó a crecer. Fue entonces cuando comprendí que muchas familias necesitaban algo más que una intervención aislada: necesitaban poder encontrar en un mismo espacio diferentes profesionales que trabajaran de manera coordinada.
Así fue tomando forma el actual Centro Clínico-Educativo Juana Pérez: desde la necesidad de crear un espacio en San Vicente donde la parte educativa y la clínica pudieran trabajar juntas, con una atención individualizada y centrada en las necesidades reales de cada niño, adolescente o adulto.
- ¿Cuál es la filosofía de trabajo que define al centro y qué os diferencia de otros espacios de atención clínica y educativa?
Nuestra filosofía parte de una idea muy sencilla: cada persona es diferente y, por tanto, necesita una intervención adaptada a sus necesidades, no un tratamiento estándar.
Para nosotros es fundamental escuchar primero a la persona y a su familia, conocer su historia, sus dificultades, sus capacidades y también sus fortalezas. A partir de ahí diseñamos objetivos realistas y hacemos un seguimiento de la evolución.
Creo que una de nuestras características principales es precisamente esa combinación entre la mirada clínica y la educativa. No entendemos las dificultades de manera aislada. Muchas veces lo que ocurre en el aprendizaje está relacionado con el lenguaje, la atención, las funciones ejecutivas, la parte emocional o el desarrollo.
Por eso buscamos que los profesionales compartan información y trabajen en una misma dirección. Nuestro objetivo es ofrecer una atención cercana, individualizada y coordinada.
- Contáis con un equipo multidisciplinar. ¿Qué perfiles profesionales forman parte del centro y cómo trabajan de manera conjunta para ofrecer una atención integral?
Contamos con diferentes perfiles profesionales que permiten abordar las necesidades desde distintas perspectivas: pedagogía, logopedia, psicología y profesionales del ámbito sanitario y terapéutico, en función de las necesidades de cada persona.
La clave no está únicamente en tener diferentes profesionales, sino en que exista una verdadera coordinación entre ellos.
Cuando un caso lo requiere, compartimos información, objetivos y evolución para que todas las intervenciones tengan una misma dirección. Por ejemplo, un niño puede estar trabajando lenguaje con logopedia y, al mismo tiempo, presentar dificultades de aprendizaje que requieren intervención pedagógica. Si además existen dificultades emocionales o de atención, la intervención psicológica puede complementar el proceso.
Y por supuesto está Esperanza López nuestra Community Manager que está realizando un gran trabajo y es parte de esta familia que formamos. El objetivo es que la familia no tenga que ir dando tumbos de un profesional a otro, sino que exista una visión global de cada caso.
- ¿Qué servicios puede encontrar una familia cuando acude por primera vez al centro?
Actualmente somos un centro clínico-educativo en el que una familia puede encontrar diferentes servicios en función de sus necesidades.
Contamos con áreas de logopedia, psicología, pedagogía, reeducación pedagógica, apoyo educativo y atención temprana, además de otros servicios terapéuticos.
En Psicología hemos ampliado también nuestra atención a adolescentes y adultos, ofreciendo psicología para adultos y sesiones de pareja.
En el área educativa trabajamos dificultades de aprendizaje, lectoescritura, comprensión, atención, hábitos y técnicas de estudio, además de ofrecer apoyo educativo para niños que simplemente necesitan reforzar y afianzar lo aprendido en el colegio.
La idea no es ofrecer una terapia porque sí, sino determinar primero qué necesita esa persona y qué intervención puede ayudarle realmente.
- ¿Cuáles son los motivos de consulta más frecuentes que recibís actualmente?
Son muy variados, porque atendemos diferentes etapas y necesidades, pero entre los motivos más frecuentes encontramos dificultades de lenguaje y habla, problemas de lectoescritura y aprendizaje, dificultades de atención y funciones ejecutivas, retrasos en el desarrollo, necesidades relacionadas con TEA y TDAH y dificultades emocionales o escolares.
También recibimos familias que simplemente tienen dudas sobre la evolución de su hijo y no saben si lo que están observando entra dentro de lo esperable para su edad.
Y para mí esto es muy importante: no hace falta esperar a que exista un diagnóstico para consultar. Muchas veces una valoración sirve para orientar a la familia y saber si realmente es necesario intervenir.
- ¿Cómo es el proceso desde la primera valoración hasta el diseño del plan de intervención?
Lo primero es escuchar a la familia y conocer el motivo de consulta. Recogemos información sobre la historia y las dificultades que están observando y, posteriormente, el profesional correspondiente realiza la valoración.
Cuando es necesario, se utilizan pruebas estandarizadas y diferentes herramientas de evaluación para obtener una visión lo más completa posible.
Con toda esa información establecemos los objetivos de intervención y diseñamos un plan individualizado. Después comienza el trabajo terapéutico y educativo y se realiza un seguimiento de la evolución para comprobar si los objetivos se están alcanzando o si es necesario modificarlos.
Para nosotros la valoración no es simplemente poner una etiqueta. Tiene que servir para saber qué necesita esa persona y cómo podemos ayudarla.
- La implicación de las familias suele ser fundamental. ¿Cómo trabajáis con padres y madres durante todo el proceso?
Las familias son una parte fundamental de cualquier intervención. Nosotros no trabajamos únicamente con el niño o con el paciente; trabajamos también con su entorno.
Intentamos mantener una comunicación cercana con los padres y madres, explicarles qué estamos trabajando, qué evolución estamos observando y, cuando es necesario, proporcionarles pautas para continuar determinados objetivos en casa.
También consideramos muy importante escucharles. Ellos son quienes conocen a sus hijos mejor que nadie y pueden aportar información que muchas veces no aparece durante una sesión.
La familia tiene que sentir que forma parte del proceso y que tiene un profesional al otro lado al que puede preguntar y plantear sus dudas.
- ¿Mantenéis coordinación con centros educativos cuando es necesario? ¿Cómo ayuda esa comunicación al progreso del alumno?
Sí. Cuando es necesario y siempre dentro del marco de colaboración y autorización correspondiente, consideramos muy importante mantener comunicación con el centro educativo.
Un niño no vive en compartimentos separados: lo que trabajamos en terapia tiene que poder trasladarse a su vida cotidiana y, especialmente, al contexto escolar.
La coordinación nos permite conocer mejor qué está ocurriendo en el aula, compartir objetivos y evitar que cada profesional trabaje en una dirección diferente.
Cuando familia, centro educativo y profesionales terapéuticos trabajan coordinadamente, podemos conseguir una intervención mucho más coherente y funcional.
- ¿Por qué es tan importante detectar e intervenir cuanto antes ante una dificultad en el desarrollo o el aprendizaje?
Porque el tiempo es un factor muy importante en el desarrollo infantil.
Ante una dificultad, no siempre significa que exista un trastorno, pero sí merece la pena observarla y valorarla. Cuanto antes conozcamos qué está ocurriendo, antes podremos decidir si necesita intervención, orientación o simplemente seguimiento.
En atención temprana esto adquiere todavía más importancia. Hay determinadas dificultades que, abordadas en edades tempranas, pueden evolucionar de una manera muy diferente a si esperamos durante años.
Por eso siempre digo a las familias que consultar no significa necesariamente empezar una terapia. A veces una valoración sirve precisamente para tranquilizarles y decirles que no es necesario intervenir. Pero si existe una necesidad, cuanto antes la conozcamos, antes podremos actuar.
- Sin entrar en datos personales, ¿qué tipo de cambios o mejoras os emociona ver en los pacientes y familias que pasan por el centro?
Hay muchos tipos de avances y no todos se pueden medir con una nota o con un resultado de una prueba.
Me emociona muchísimo cuando un niño que tenía dificultades empieza a sentirse capaz. Cuando consigue leer una palabra que antes no podía, cuando empieza a comunicarse mejor, cuando mejora su autonomía, cuando vuelve a tener ganas de aprender o cuando una familia nos dice que por fin entiende qué le estaba pasando a su hijo.
También son muy importantes los pequeños avances: conseguir que un niño participe, que tolere mejor una situación, que pueda expresar lo que necesita o que afronte una tarea que antes evitaba.
Y hay algo especialmente bonito: cuando la familia deja de ver únicamente las dificultades y empieza a descubrir todas las capacidades que tiene su hijo.
- ¿Qué supone para vosotros formar parte del tejido educativo y sanitario de San Vicente del Raspeig?
Para mí supone una gran responsabilidad y también un orgullo.
San Vicente es nuestra casa y siempre he querido que el centro sea un recurso cercano para las familias del municipio y de las localidades próximas.
Cuando empecé con aquel pequeño proyecto en 2020, nunca imaginé que terminaría creciendo hasta convertirse en el centro que tenemos actualmente. Por eso formar parte del tejido educativo y sanitario local significa también devolver a nuestro entorno una parte de todo lo que nos ha dado.
Nuestro objetivo es seguir creciendo, pero sin perder algo que considero esencial: el trato cercano y personalizado con las familias.
- El centro ha seguido creciendo y renovando sus instalaciones y servicios. ¿Qué novedades habéis incorporado recientemente y cuáles son vuestros próximos objetivos?
Una de nuestras principales novedades es que el centro ha evolucionado hacia un concepto cada vez más amplio de centro clínico-educativo, acompañando a las personas y a las familias en diferentes etapas de la vida.
En el área de Psicología, además de la atención a niños y adolescentes, actualmente ofrecemos también psicología para adultos y sesiones de pareja.
En el área educativa estamos potenciando especialmente el apoyo educativo en grupos muy reducidos, con un máximo de 5-6 alumnos. Es un concepto prácticamente como una clase particular, pero en pequeño grupo, donde los niños pueden hacer sus deberes, reforzar lo aprendido en el colegio, adquirir hábitos de estudio y seguir aprendiendo.
No está dirigido únicamente a niños con dificultades. También queremos ofrecer este espacio a aquellos alumnos que simplemente necesitan un acompañamiento para afianzar contenidos y desarrollar una buena autonomía de estudio.
Trabajamos de forma diferente según la etapa:
En 1.º y 2.º de Primaria, buscamos consolidar una buena lectoescritura, mejorar la lectura, la escritura, la comprensión y adquirir buenos hábitos de trabajo.
En 3.º y 4.º de Primaria, queremos que aprendan realmente a estudiar, comprendiendo los contenidos, organizándose y adquiriendo estrategias de estudio.
Y en 5.º y 6.º de Primaria ponemos especial atención en que aprendan a subrayar, resumir, hacer esquemas y organizar la información, para que puedan estudiar sus asignaturas de forma más autónoma y llegar mejor preparados a Secundaria.
Los últimos resultados del informe PISA vuelven a alertar sobre el descenso de la competencia lectora entre los estudiantes. La lectura es una herramienta fundamental para aprender y comprender en todas las áreas. Por eso consideramos tan importante fomentarla y trabajar desde edades tempranas las bases de la lectoescritura y la comprensión.
Precisamente por eso hemos creado nuestro programa de apoyo educativo: no se trata solamente de hacer los deberes, sino de enseñar a los niños a aprender y a estudiar.
El apoyo educativo tiene un precio de 60 € al mes y contamos con condiciones especiales para familias pertenecientes a las AMPAs de los colegios de San Vicente.
Otra de las novedades que hemos creado son los talleres de estimulación y desarrollo para niños de 3 a 6 años, dos días a la semana por 45 € al mes.
Estamos observando que algunos niños llegan a 1.º y 2.º de Primaria con dificultades en áreas fundamentales que necesitan una buena base previa. Por eso queremos trabajar antes de que aparezca la dificultad, de una manera natural y mediante el juego y actividades adaptadas a cada edad.
En estos talleres trabajamos lenguaje y comunicación, prelectura y preescritura, conciencia fonológica, atención y habilidades cognitivas, motricidad fina, psicomotricidad, habilidades sociales y desarrollo emocional.
No queremos convertir Infantil en una pequeña Primaria. Queremos proporcionar a cada niño las herramientas y experiencias que necesita para llegar a Primaria con una buena base.
Los talleres también cuentan con condiciones especiales para familias pertenecientes a las AMPAs de los colegios de San Vicente.
Nuestro objetivo es seguir creciendo en esta línea: un centro donde una familia pueda encontrar atención clínica, apoyo educativo, prevención y acompañamiento psicológico en diferentes etapas de la vida.
- ¿Qué señales deberían hacer que una familia consulte con un profesional y qué mensaje les daríais a quienes aún tienen dudas?
Yo les diría que consulten cuando algo les preocupa de manera persistente o cuando sienten que su hijo no está evolucionando como esperaban.
Puede ser un niño que habla menos de lo esperado, que presenta dificultades importantes para pronunciar, que no progresa en lectura o escritura, que tiene muchas dificultades para mantener la atención, que se frustra constantemente con las tareas escolares, que presenta dificultades en su desarrollo o que simplemente está mostrando un cambio que preocupa a la familia.
Pero también les diría algo muy importante: consultar no significa que haya un problema grave.
Una valoración profesional puede precisamente resolver dudas y orientar. Muchas familias esperan demasiado porque piensan que “ya madurará” o “ya lo hará”. Y a veces es así, pero otras veces no.
Por eso mi recomendación siempre es la misma: si algo os preocupa, preguntad. Tener información permite tomar decisiones con tranquilidad y, si hace falta intervenir, hacerlo cuanto antes.
- Para terminar, ¿cómo pueden ponerse en contacto con vosotros las personas interesadas y qué les diríais para animarles a conoceros?
Les diría que no tengan miedo de preguntar.
Nuestro centro nace precisamente de esa necesidad de acompañar a las familias, escuchar sus preocupaciones y buscar conjuntamente la mejor manera de ayudar.
Pueden ponerse en contacto con nosotros y explicar cuál es su situación. A partir de ahí les orientaremos sobre qué profesional puede ser el más adecuado y cuál sería el siguiente paso.
No pretendemos tener todas las respuestas antes de conocer a la persona. Primero escuchamos, valoramos y después decidimos cómo podemos ayudar.
Nuestro objetivo es que una familia pueda encontrar en un mismo centro aquello que necesita en cada etapa: desde la estimulación de un niño pequeño y el apoyo educativo durante la etapa escolar, hasta la atención psicológica en adolescentes y adultos o el acompañamiento de una pareja.
NOVEDADES: Servicio de apoyo escolar y talleres de atención temprana
El aprendizaje empieza mucho antes de sentarse frente a un libro. Por eso, el centro incorpora nuevos talleres de estimulación temprana para niños de 3 a 6 años, pensados para trabajar de manera global las diferentes áreas del desarrollo y preparar a los pequeños para afrontar con mayor seguridad su etapa escolar.
Esta propuesta nace también de una realidad detectada en las aulas: cada vez son más frecuentes las dificultades de lectoescritura que aparecen en 1º y 2º de Primaria. Los talleres buscan reforzar desde edades tempranas las habilidades que intervienen en estos procesos mediante actividades adaptadas a cada etapa.
A ello se suma un servicio de apoyo escolar con base pedagógica, que va más allá de ayudar con los deberes. El objetivo es enseñar al niño a aprender: comprender un texto, subrayar las ideas principales, elaborar esquemas, organizarse y adquirir técnicas de estudio que pueda aplicar de forma autónoma.
Las clases están impartidas por profesionales y se desarrollan en grupos reducidos de un máximo de cinco alumnos, favoreciendo una atención más personalizada. El apoyo escolar tiene un precio de 60 euros al mes, mientras que los talleres de estimulación temprana tienen un coste de 45 euros. Además, existen descuentos especiales para AMPAS de San Vicente del Raspeig.