
El interior de la cámara acorazada sita en el sótano del edificio “Las Cariátides” de la calle Alcalá de Madrid, sede central del Instituto Cervantes, se ha llevado a cabo uno de los actos de mayor enjundia de cuantos ha acogido el “Año Altamira” promovido por el Ayuntamiento de El Campello para dar a conocer la figura del jurista, humanista, pedagogo, literato y pacifista de mayor proyección internacional que ha tenido España: Rafael Altamira Crevea, cuyos restos fueron repatriados en diciembre de 2024 desde México hasta el Cementerio Municipal de El Campello, donde fueron inhumados junto con los de su esposa Pilar Redondo en una solemne ceremonia-funeral que presidió el pasado 10 de febrero de 2025 el Rey Felipe VI.
Y justo un año después, también un 10 de febrero (fecha de nacimiento del insigne personaje), varios objetos personales donados por su familia han sido depositados en uno de los habitáculos de la llama “Caja de las Letras” (exactamente la caja número 1.456), donde ya comparte espacio con personajes tan relevantes d la cultura y las artes españolas como Antonio Buero Vallejo, Gabriel García Márquez, Juan Ramón Jiménez, Manuel Machado o Severo Ochoa.
Ha sido un acto ágil y muy emotivo, en el que han intervenido el director del Instituto Cervantes, el poeta Luis García Montero; la nieta de Rafael Altamira María Luz Altamira García-Tapia, y el alcalde de El Campello, Juanjo Berenguer, en presencia de autoridades de la Diputación Provincial (en concreto el diputado de Cultura, Juan de Dios Navarro, en representación del presidente Toni Pérez), la Universidad de Alicante (en este caso la catedrática Eva Valero Juan ha acudido por delegación de la rectora Amparo Navarro), la concejala campellera de Cultura, Dorian Gomis, periodistas, camarógrafos y fotógrafos.
El resto de la delegación desplazada a Madrid desde El Campello, familiares llegados de diversos puntos de España, invitados y asistentes en general, han seguido el desarrollo del acto en el salón de actos, contiguo a la cámara acorazada, donde se ha proyectado en directo.
Los parlamentos han sido cortos, como es habitual en el Instituto Cervantes, pero cargados de contenido y una idea común: que la humanidad siga el ejemplo de Rafael Altamira, un polifacético y completo intelectual que hasta en dos ocasiones fue nominado para recibir el Premio Nobel de la Paz.
ALTAMIRA COMO EJEMPLO
La nieta del jurista, María Luz Altamira, ha agradecido el esfuerzo y las gestiones que diversas administraciones españolas han realizado en los últimos tres años para conseguir repatriar a su abuelo, darle sepultura en El Campello de acuerdo a sus deseos, y celebrar decenas de actos de todo tipo (académicos, educativos, culturales…) para dar a conocer su faceta humana y profesional. María Luz Altamira destacó de forma emotiva la coincidencia del acto con el aniversario del nacimiento de su abuelo: 10 de febrero.
Por su parte, el primer edil campellero, Juanjo Berenguer, ha comenzado su intervención leyendo una frase que escribió el Rey Felipe VI en el libro de honor del Ayuntamiento en su visita del pasado febrero de 2025: “Homenajeamos a una gran e ilustre figura intelectual, en un acto de justicia histórica y recuperación de la concordia y reconciliación”.
“Don Felipe VI no erraba al ponernos como ejemplo de recuperación de la concordia y la reconciliación, porque era sabedor de que ese logro fue posible gracias a la conjunción de voluntades de todos los niveles de la Administración Española, desde el municipal hasta el provincial, el autonómico y el nacional”, ha remarcado Juanjo Berenguer.
“Una unión que, seguro, todos los que hoy nos reunimos aquí deseamos se extienda y colonice un país que hoy amanece cada día con un sobresalto, con un enfrentamiento entre instituciones y con una división, incluso en los hogares, a la que debemos poner freno”, ha deseado.
Luis García Montero, poeta, crítico literario y ensayista perteneciente a la llamada ´Generación de los ochenta” o “Postnovísimos”, catedrático de Literatura Española y director del Instituto Cervantes desde el año 2018, ha expresado su “profundo agradecimiento” a la familia de Rafael Altamira, a sus herederos, al Ayuntamiento de El Campello y a las autoridades e instituciones alicantinas por hacer posible el ingreso del legado de Altamira en la Caja de las Letras, subrayando el valor simbólico y cultural de este acto, humilde en su forma pero cargado de significado.
En su intervención, reivindicó la figura de Altamira como una de las personalidades más relevantes de la cultura española contemporánea, “heredero directo del espíritu de la Institución Libre de Enseñanza y protagonista destacado del esfuerzo por modernizar la educación desde la universidad y desde responsabilidades públicas. Destacó asimismo su papel decisivo en la reflexión sobre las relaciones entre España y los países hispanoamericanos en momentos históricos especialmente complejos, marcados por crisis culturales y por la cercanía de los procesos de independencia, en los que Altamira supo defender la existencia de una comunidad cultural basada en el idioma, la historia compartida y, sobre todo, en la convivencia y el diálogo”.
El libro presentado refuerza una idea que el Instituto Cervantes reivindica de manera constante: que la verdadera riqueza de una comunidad es su cultura, y que la mejor herencia del pasado es la que permite comprometerse con el futuro.
Hoy se ha destacado en Madrid la vigencia del pensamiento de Altamira como antecedente decisivo del Instituto Cervantes, tanto por su presidencia de la Liga Cervantina como por su defensa de un panhispanismo abierto, dialogante y respetuoso con la diversidad.
EL LEGADO
Cinco han sido los objetos depositados en la caja, donados por la familia, que a partir de ahora forman parte del Patrimonio Nacional y serán por tanto custodiados por siempre por el Instituto Cervantes.
Se trata de un retrato de Rafael Altamira hecho en lápiz y acuarela, de autor desconocido; un ejemplar de la primera edición del libro “Reposo” publicado en 1903; una carta oficial manuscrita en 1911 de Rafael Altamira destinada a Manuel B. Cossío, en calidad de DirectorGeneral de Primera Enseñanza; una fotografía de la esposa de Rafael Altamira, Pilar Redondo, y sus tres hijos, fechada en el año 1909 e impresa sobre cartón; y el primer ejemplar del libro “Rafael Altamira y Cervantes”, editado por el propio Instituto Cervantes y de cuyo contenido se han encargado la catedrática de Literatura Hispanoamericana Eva Valero Juan, y el doctor en Filosofía y Letras Ignacio Ramos Altamira, bisnieto de Rafael. La edición del libro, que forma parte de la colección “Mina de pasatiempos”. ha llegado a tiempo de formar parte del contenido del habitáculo dedicado a Rafael Altamira en la Caja de las Letras.
Para sorpresa de todos, se ha intriducido en la caja un sexto elemento, que portaba la nieta de Rafael Altamira una copia de una carta que su abuelo le envió a su padre, también de nombre Rafael.
AMPLIA DELEGACIÓN
Para asistiral acto, que como ha resaltado el primer edil campellero pone punto y final al “Año Altamira”, se ha desplazado hasta Madrid una amplia delegación del Ayuntamiento de El Campello, integrada por el alcalde, Juanjo Berenguer, la concejala de Cultura, Dorian Gomis, y los también ediles Cristian Palomares, Yeray Hernández, Raquel Marín, Laia García, Paco Toni Palomares, Vicent Vaello y Guadalupe Vidal, además de la técnica municipal de Cultura, Mirian Gilabert.
No ha faltado una nutrida representación de la familia Altamira, con la nieta del jurista, María Luz Altamira, a la cabeza, acompañada de otros 16 integrantes de la saga familiar llegados de diferentes puntos del país.
El evento (tanto el depósito del legado en la Caja de las Letras como la posterior presentación del libro), ha sido retransmitido en directo por el portal de YouTube del propio Instituto Cervantes y por su web oficial, que ha dado señal a las redes sociales del Ayuntamiento de El Campello y a canales de televisión que no han podido estar presentes, que lo han emitido en directo o seleccionado partes para sus informativos.