Las fiestas de Hogueras y Barracas de San Vicente del Raspeig cruzan por primera vez las fronteras nacionales gracias a la creación del artista sanvicentero Alejandro López

Las Hogueras y Barracas de San Vicente del Raspeig han hecho historia. Por primera vez, el nombre, la tradición y el arte de las fiestas sanvicenteras han cruzado las fronteras de España para plantar una foguera en Portugal.
El pasado sábado, la localidad portuguesa de Campo Maior acogió la plantà de “A alma de Campo Maior”, una obra creada por el artista sanvicentero Alejandro López que ya preside las calles de esta localidad con motivo de sus tradicionales Fiestas do Povo.
Se trata de un acontecimiento especialmente significativo para San Vicente, no solo por llevar por primera vez una foguera fuera de nuestras fronteras, sino también por el vínculo establecido entre dos tradiciones festivas con una enorme identidad cultural. Las Fiestas do Povo de Campo Maior están reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La plantà de esta foguera es fruto del hermanamiento entre ambos festejos, que ha permitido establecer un intercambio cultural y festero entre San Vicente del Raspeig y Campo Maior y mostrar en Portugal una de las expresiones más características de la cultura festiva sanvicentera.
La presencia de San Vicente en Campo Maior tendrá además un nuevo capítulo esta semana. La Federació de Fogueres i Barraques de Sant Vicent regresará el jueves a Portugal acompañada por las Bellees del Foc, Andrea Mancheño y Alma Marco, sus damas de honor y una amplia representación de festeros sanvicenteros.
Durante su estancia, la comitiva participará en diferentes actos de las fiestas portuguesas y protagonizará un programa de actividades que incluirá un pasacalles, una mascletà y la tradicional cremà de la foguera.
De esta manera, la pólvora, la música, el fuego y la tradición de las Hogueras de San Vicente del Raspeig se integrarán en unas fiestas únicas como las de Campo Maior, en un encuentro que supone un importante reconocimiento al trabajo de los artistas y festeros sanvicenteros.
San Vicente planta así una foguera en Portugal por primera vez en su historia y convierte sus Hogueras en embajadoras de la cultura festiva local más allá de nuestras fronteras.