Alberto Beviá Orts – Representante de Esquerra Unida en el Grupo Municipal EU-UP

Hay fotografías que, con el paso del tiempo, dejan de ser un recuerdo para convertirse en una prueba de cargo. En julio de 2022, la rotonda de la carretera de Agost se llenó de pancartas, consignas y rostros indignados. Bajo el lema #LaFuenteNoSeToca, los actuales dirigentes del Partido Popular y de VOX se rasgaron las vestiduras, prometiendo que la fuente monumental volvería a ser el orgullo de San Vicente. Aquel día no buscaban soluciones técnicas; buscaban votos. Y los encontraron.
Sin embargo, tres años después de aquel estallido de «patriotismo local», la realidad es tan árida como el fondo de esa fuente seca. El balance de gestión es un desierto: ni un proyecto redactado, ni una piedra movida, ni un solo euro en los presupuestos. Lo que en la oposición era una «urgencia histórica», desde el sillón del gobierno se ha convertido en un estorbo olvidado.
La incoherencia es total. Resulta inexplicable que quienes encabezaban aquellas protestas hoy gestionen las arcas municipales desde VOX y el PP. Tienen la firma y tienen la llave de la caja, pero han decidido que la fuente ya no importa porque las urnas ya se cerraron. Utilizaron el sentimiento de los vecinos como combustible electoral, agitando una bandera que arriaron nada más entrar al despacho.
Gobernar es cumplir, no solo posar. Aquella movilización fue una operación de marketing para desgastar al anterior equipo de gobierno, sin importarles mentir a sus propios seguidores. Desde Esquerra Unida no vamos a permitir que el ruido de hoy tape las promesas de ayer. Si PP y VOX tuvieran un ápice de respeto por los vecinos que sacaron a la calle, presentarían mañana mismo un plan de rehabilitación con plazos y presupuesto real.
Si no lo hacen, confirmarán que su compromiso es de cartón piedra. La política debe ser compromiso, no el arte de engañar para llegar al poder. En la carretera de Agost, lo único que fluye hoy es la hipocresía de quienes utilizaron a los vecinos para ganar votos y después les dieron la espalda.