Pascual Andrés Tevar
Cuando en la vida tienes un momento de protagonismo inesperado, y fuera de mi control., como me sucedió el pasado 6 de junio en la celebración del 38 Aniversario de la Peña Madridista San Vicente del Raspeig, y te siente empujado por el ánimo enardecido, y el entusiasmo de una forma inesperada en mi camino hacia los 76 años, te sientes obligado a reflexionar.
A lo largo de mi vida, siempre me he refugiado en la humildad, para huir de protagonismos, y conformarme con aceptar el estímulo de mi trabajo antes, y el de mi jubilación ahora. Y cuando se salta a una situación inesperada de apoyos, y protagonismo inesperado, y fuera de mi situación de normalidad, y control, tengo la necesidad, de volver a ser el que siempre he intentado ser, un hombre sencillo, amigo de sus amigos, luchando, serenando a sus instintos, y como me decía el sargento en la mili, pasar desapercibido, y tratar de hacer bien las cosas.
Por esto, y mucho más, quiero a través de esta hermosa y libre ventana de SOMOS RASPEIG, reflexionar sobre el hecho de las dudas que le dan sentido a mi vida, y a la vida en general.
Es duda que le da sentido a la vida, la inseguridad que te rodea, en todo lo que haces, y en todo lo que piensas. Pero, precisamente, por tener invadido el pensamiento de dudas, tengo que reaccionar cada día, yo diría cada instante, y ser capaz, a mi manera, de solventar esa situación. Y creo, que lo mejor, después del debate interno, encontrar respuestas, en tu monotonía, como son la familia, los amigos, la peña, los paseos para almorzar, para comer, las llamadas, los mensajes, y, algunas visitas a mi hija, los paseos con la compañera de mi vida, las tareas que me propongo cada jornada, las lecturas de lo que acontece en el mundo, y de los filósofos que te hacen pensar. Y de esa mezcla mágica, siempre sale fortalecida, la moral, para seguir adelante. Porque hay que dejarse de pasados, y futuros, y saber vivir de verdad el presente, no vaya a ser que se escape los momentos más importantes de tu vida.
Es duda que da sentido a la vida, el deseo, de reconstruirte a ti mismo, es decir, que no te conformas con ser tan monótono, que puedas entrar en el aburrimiento. Por esto, trato de pensar, en cada acto diario, que es necesario vivirlo, como si fuera el último. Y hasta me agobio, pensando, en que me he propuesto en hacer cosas en ese día, y , por otra parte, cuando llega la tarde, el cansancio más mental que físico, me agobio, porque siento, que no he cumplido con mi propósito, de hacer lo que tenía pensando, Pero, por otra parte, siento satisfacción de haber luchado por conseguirlo.
Es duda que da sentido a la vida, el intentar que la madurez que te da la edad, te ayude a encontrar el nuevo camino, desde la jubilación. Y cambiar en la forma de pensar, porque la jubilación no sea el paso a dejar de hacer cosas, sino al contrario, para encontrar cosas y retos nuevos, que la vida y la ansiedad del trabajo, no te han dejado descubrir. Y si te mentalizas en esa lucha, venciendo la ansiedad, le estas dando un nuevo sentido a la vida, que te hace ser más protagonista de la misma, y hasta el punto, de hacer llegar el mensaje a los demás. Es decir, te has creado, una nueva forma de caminar por la vida, y de compartirla con el mundo.
Es duda que da sentido a la vida, las dudas que la madurez, te hacen retroceder al pasado, y la angustia de que el tiempo pasado ya no va a volver. Porque, en esa angustia vital, tienes que saber encontrar el sentido positivo, que el pasado, te ayude a encontrar el futuro. Y que el paso del tiempo, te ha hecho más sereno, y has sabido captar lo que de verdad importa, para que el presente, tenga alicientes, que empujen al futuro, con ilusiones nuevas, que vencen el pesado lastre de ser mayor, de envejecer, de las secuelas físicas, y psíquicas, y eres capaz de tener ganas y coraje de seguir adelante, no de cualquier manera, sino a tu manera. Y sana filosofía de vivir y de compartir, cada día como si fuera el último.
Es duda que da sentido a la vida, el saber ser inconformista, y debatir contigo mismo, y con los demás, la forma de ver la vida de cada día, y saber escuchar, y saber debatir. Y siempre, en libertad, razonar, dar tu opinión, y saber, o al menos, intentarlo, que en los extremos no está la razón, que lo bueno de la vida, está en el término medio, es decir, en no buscar tener la razón, sino en saber escuchar, y razonar, aprender a captar, que todo lo que vives , en cada instante, tiene sentido. Cuando sabes ,que es mejor ,razonar y pensar lo que dices, y que no es positivo ni te da ningún valor, cuando dices sin razonar, lo que piensas.
Es duda que da sentido a la vida, saber encontrar cada amanecer, razones para dar sentido a la vida, y no hay que obsesionarse porque pensamos que no somos capaces de encontrar nada que nos motive, porque, en lo más insignificante, como puede ser una mirada de verdad, a la compañera de la vida, tienes argumentos suficientes para conquistar el mundo. Y no te digo nada, si va acompañada de una sonrisa infinita con alma, y de un apasionado e infinito, beso. Y un paseo, y sentarse a tomar una café con leche, y ver los pájaros y las palomas a tu alrededor, y ver a los jóvenes caminando con sana y bulliciosa alegría, o una charla distendida como si la vida se detuviera en unos instantes, con los amigos de la tertulia. O una llamada a tu hija, o un recordatorio de llamar a tu hijo. Claro, y por supuesto, que hay detalles insignificantes, que aunque pueden parecer repetitivos, son la esencia de saber descubrirlos con un valor y una verdad que anima a recuperar ilusiones nuevas cada despertar.
Es duda que da sentido a la vida, aprender a pensar en los demás, para intentar ser solidario, y descubrir que se puede hacer de tantas formas, que faltan días al año, para llevarlos a la práctica. Desde pararte un instante a escuchar, desde saber recibir un consejo, desde saber dar tu opinión desde el respeto, desde saludar de una manera, que aunque parezca repetitivo, sabes darle un mensaje distinto cada día. Porque pensar en los demás, es también ayudar a los demás, desde el hecho de pertenecer a una organización, a la que contribuyes con una módica participación, a dar un consejo a un amigo, o a saber recibirlo, para saber que has entendido, y te han entendido, que lo haces con humildad, sin pretensiones de protagonismos, y que es tu forma de ir y de compartir, y de caminar por la vida.
Es duda que da sentido a la vida ,saber enfrentarse a la soledad, y a la vejez, que a veces nos inunda, porque podemos estar en medio de una multitud, y sentirnos solos y angustiados, como si estuviéramos en un desierto infinito , y buscando desesperadamente el agua. Como decía Cicerón, la vejez no equivale a declive y que el mayor placer en esa etapa es el intelectual; vivir con uno mismo, rodeado de pocas cosas pero verdaderas. Séneca llego más lejos al plantear que la vejez podía ser bien entendida, como un objetivo positivo de la existencia. La soledad, que a veces nos invade en la vejez, no es mero aislamiento, sino el clima necesario para la contemplación y el autoconocimiento. Solo quien aprende a ser su propia compañía puede habitar este espacio con tranquilidad, decía Schopenhauer. Con la soledad, que muchas veces, nos invade en la vejez, hay que tener un pacto honrado, para vivir consigo mismo , es decir , saber conseguir una relación honesta con el único compañero que uno tiene de verdad a lo largo de toda la vida, decía García Márquez. En consecuencia, es necesario, aunque no queramos estar nunca solos, aprender a vivir en soledad, y enfrentarnos con sosiego a esa forma de vivir. Aunque al instante, se rebela mi mente, y me recuerda que la compañera de mi vida, es el faro que me guía en medio de la tormenta infinita del transcurrir del tiempo.
Así que, caminando en un mar de dudas, voy, luchando, sufriendo, y, sobreviviendo con las reflexiones que he intentado transmitir. Y, pienso, que es vital, cada uno, a su personal manera, autoimponerse una disciplina de reflexión sincera, para al menos, encontrar, por mucho que cueste, una forma de vivir, y de compartir la vida, que te anime a conocerte mejor a ti mismo. Y a transmitir mejor a los demás, o al menos intentarlo, eso será el apoyo que te impulse, bajo nuestra increíble luz mediterránea.