
Desde hace unos años, si algo puede ir a peor en El Campello, irá. Eso lo sabemos quienes sufrimos las decisiones del gobierno municipal.
En la primera década del siglo XXI, tramitaron y pusieron en funcionamiento la planta de tratamiento de residuos a pocos metros de zonas residenciales, generando molestias a los vecinos durante años por olores y contaminación atmosférica. Con la planta, iba asociado un vertedero de residuos de grandes dimensiones. Desde entonces, 51 municipios de la Marina Alta y Baja traen su basura a El Campello.
La deficiente gestión del tratamiento de los residuos y el incumplimiento de la AAI, enterrando hasta el 75% de rechazos, agotó la vida útil del vertedero en la mitad del tiempo previsto.
Y se planteó con urgencia una ampliación en altura del vertedero para alargar la vida útil otros tres años más. Se aprobó por la Generalitat en 2024, pese a la oposición frontal de vecinos y colectivos sociales.
Ahora, en 2026, se está tramitando otra ampliación del vertedero, esta vez en superficie, de unos setenta mil m², con el propósito de seguir enterrando otros casi 2 millones de m³ de una basura que no produce El Campello. Alargando la vida útil del vertedero 18 años más.
Simultáneamente, aquí viene lo preocupante, la Generalitat incluye la incineración de basura en todos los vertederos de la provincia de Alicante en la revisión del Plan Integral de Residuos. Eso sí, utiliza el eufemismo de valorización energética de los residuos como medio de maquillar la dura expresión de quemar la basura.
Vistos los antecedentes, lo preocupante para los vecinos de El Campello es que en la Generalitat saben dónde está el municipio con políticos moldeables que puede ser “agraciado” con la instalación de la incineradora (cerca de la actual planta de tratamiento y del vertedero).
Tras la lectura de este artículo de opinión, habrá quien opine que se trata de un bulo.
No es un bulo, las piezas del puzle encajan.
En enero de 2024, el Director General de Calidad Ambiental, Jorge Blanco Coll, comentó a una delegación de la Asociación Vecinal Campellera, en la que yo ejercía de presidente, que le había llegado la propuesta de una empresa para montar una incineradora en el vertedero de El Campello, estando en estudio.
Un año después, tuve la oportunidad de charlar con una educadora ambiental del Consorcio Mare en una carpa instalada en el paseo marítimo. De sus palabras, deduje que el Consorcio apostaba por la incineración de residuos y que El Campello era una alternativa de ubicación de la incineradora.
En el Pleno ordinario de noviembre, el alcalde de El Campello dejó claro que su grupo político apostaba por la incineración de residuos. En ningún caso, expuso que se oponía a que la incineradora se pusiera en nuestro pueblo.
Por último, en una entrevista celebrada en junio de este año, el presidente del Consorcio y concejal de Benidorm, Sr. González de Zárate, dijo que su partido, PP, apuesta firmemente por las incineradoras porque son muy buenas, no contaminan ni huelen y además generan energía. Escuchando sus palabras, estoy seguro que si son tan buenas como dice, propondrá que esa incineradora provincial de residuos se ponga en Benidorm. Por cierto, el municipio que genera más basura, con diferencia.
Desde Todos Somos El Campello (¡TSC!) exigimos el cierre del vertedero y manifestamos nuestro rechazo más absoluto a poner una incineradora en nuestro pueblo, un proyecto que supone una grave amenaza para la salud, el medio ambiente y el futuro de nuestro municipio. Existen actuaciones alternativas a la gestión de residuos como es la separación en origen, previa sensibilización de la población, el reciclaje y la reutilización, ecoparques, etc.
Porque la incineración no elimina el problema de los residuos: los convierte en emisiones contaminantes, partículas ultrafinas, cenizas tóxicas y gases nocivos que afectan directamente a la salud de las personas y al medio ambiente, poniendo en riesgo a más de 31.000 vecinos, además de nuestro litoral, nuestro paisaje, nuestro turismo y nuestra calidad de vida.
Sobran motivos.