La concejala de Industria de San Vicente del Raspeig repasa las actuaciones realizadas en las áreas industriales, reivindica una mayor conexión entre empresas y Universidad y apuesta por la economía circular como motor de innovación y crecimiento. Entre sus objetivos figura materializar un segundo vivero de empresas en el Rodalet para facilitar la implantación de nuevos proyectos.

¿Qué balance hace de estos años al frente de Industria y cómo ha evolucionado la situación de los polígonos?
La valoración es positiva. Separar Industria de Comercio ha permitido dar más protagonismo al sector industrial. Hemos reforzado la colaboración con AEPI y aumentado en 2.000 euros la partida destinada a su convenio, que pasa de 30.000 a 32.000 euros. También hemos impulsado la innovación, la economía circular y la conexión con la Universidad de Alicante y su entorno investigador. Tenemos empresas con un potencial impresionante, algunas trabajando en inteligencia artificial e innovación desde hace años.
¿Cuántas empresas hay aproximadamente en las áreas industriales?
Calculo que alrededor de 511, aunque AEPI maneja cifras superiores y necesitamos datos actualizados. Canastell concentra unas 400 empresas; Torregroses, alrededor de 80; Inmediaciones, unas 21, y el Rodalet, aproximadamente diez. Es un tejido multisectorial, con automoción, construcción, alimentación, servicios, gimnasios, comercio y empresas vinculadas al reciclaje y la automatización.
¿Cuál es la principal necesidad de las empresas?
Nos falta suelo industrial. Es una reivindicación que viene de décadas. Hay empresas importantes que quieren instalarse aquí, crecer y generar empleo, pero necesitan espacio. Canastell tiene una situación estratégica, cerca de la autopista y del casco urbano, y resulta especialmente atractivo para las compañías. Estamos pendientes de conocer cómo evoluciona el informe medioambiental relacionado con esta cuestión.
¿Qué actuaciones se han realizado para mejorar las áreas industriales?
Hemos trabajado en el alumbrado público, las zonas verdes y la señalización, además de actuaciones específicas. En Canastell se instaló un parque de calistenia y se mejoró el vallado del entorno del centro polifuncional. En el Rodalet se completó la regeneración paisajística y se creó una zona verde para dignificar el entorno. En Torregroses se incorporó un punto de Bici San Vicente en colaboración con Medio Ambiente. También hemos avanzado en la señalización vertical y horizontal, con actuaciones previstas para completar los trabajos pendientes.
La limpieza y la seguridad son reivindicaciones habituales de los empresarios. ¿Cómo se está trabajando en ellas?
Son demandas razonables. Los polígonos funcionan como pequeñas ciudades y necesitan limpieza, recogida de residuos y vigilancia. Hemos mantenido reuniones con representantes empresariales para conocer sus problemas y buscar soluciones con las concejalías implicadas. El nuevo contrato de recogida de residuos contempla una mayor frecuencia de servicio. También debemos combatir comportamientos incívicos, como el abandono de colchones o escombros procedentes de otras poblaciones.
¿Qué papel desempeña AEPI en este trabajo conjunto?
Es una asociación que lleva más de veinte años trabajando por la industria local y queremos seguir colaborando con ella. El convenio permite impulsar la actividad empresarial, la formación y la dinamización del sector. Este año hemos incrementado su dotación en 2.000 euros, hasta los 32.000. La asociación también está incorporando contenidos sobre inteligencia artificial y otras herramientas útiles para las empresas.
Uno de sus proyectos destacados es crear un segundo vivero de empresas en el Rodalet. ¿En qué consiste?
Queremos aprovechar el potencial de la economía circular y facilitar que nuevos proyectos puedan desarrollarse en San Vicente. Hemos firmado un protocolo con el Consorcio Terra y se han solicitado fondos europeos, cuya resolución está pendiente. La idea es que el consorcio construya el complejo y que aproximadamente la mitad se destine a iniciativas relacionadas con la economía circular, mientras que la otra mitad mantenga espacios de uso público para empresas.
¿Por qué considera necesario este segundo vivero?
Porque hay demanda de más espacios y mucho talento que sale de la Universidad de Alicante. El vivero actual ofrece condiciones asequibles para quienes empiezan, con despachos y naves que permiten desarrollar una actividad empresarial. Los proyectos de economía circular necesitan recursos para arrancar y no siempre pueden asumir grandes costes de alquiler. Queremos que puedan invertir sus recursos en desarrollar sus ideas y que encuentren en San Vicente un lugar donde crecer.
¿Cómo valora la colaboración con la Universidad de Alicante y su entorno científico?
Es fundamental. Hemos reforzado las relaciones con Fundeun y el Parque Científico para acercar la investigación a las empresas y favorecer que las nuevas iniciativas se queden en San Vicente. Hay proyectos extraordinarios relacionados con el aprovechamiento de residuos y nuevos materiales. También queremos fomentar la simbiosis industrial: que los residuos o subproductos de una empresa puedan convertirse en recursos para otra, reduciendo costes y aprovechando mejor los materiales.
¿Qué retos se marca para los próximos años?
Seguir impulsando la innovación y la economía circular, fortalecer la colaboración con AEPI y la Universidad y conseguir que el segundo vivero de empresas sea una realidad. También queremos estudiar nuevas soluciones para problemas concretos, como la gestión de neumáticos en pequeños talleres. San Vicente tiene capacidad para avanzar mucho más, pero necesitamos recursos humanos y económicos para desarrollar todas las iniciativas que tenemos sobre la mesa.
