
No era el día, pero sí la ocasión. Cientos de niños y niñas disfrutaron ayer por la tarde-noche de su fiesta de Halloween, y pudieron lucir los disfraces que tenían preparados para la jornada del 31, cuando se suspendieron todos los actos lúdicos por el luto nacional decretado tras el accidente ferroviario de Toledo.
El parque del Vincle se quedó pequeño para acoger a tantas familias, en un recinto plagado de actividades, como pintacaras, el laberinto del terror, laser tag infantil, photocall, palomitas, zancudos, música de ambiente terrorífico y Dj, además de disfrutar de un iglú temático.
Disfraces de lo más variopinto, entre los que destacaron, por número, los terroríficos esqueletos, coloristas máscaras, y otros mucho más elaborados. Los progenitores, como es natural, se sumaron al evento con sus propios disfraces, algunos de ellos con maquillajes de los que llevan horas de trabajo detrás.