Andreu Real, es un joven campellero que está nominado a los premios nacionales de la juventud “INJUVE 2026” por su compromiso social y defensa de los derechos humanos

¿Qué supone para ti estar entre los candidatos a los Premios INJUVE 2026 en la categoría de Compromiso Social y Derechos Humanos?
Cuando me enteré fue una sorpresa monumental el poder estar nominado a los premios INJUVE 2026 en la categoría de Compromiso Social y Derechos Humanos, fue un choque emocional porque junto a mi amigo y socio Luis, que sin él esta nominación no hubiera sido posible, hemos estado trabajando y seguimos haciéndolo en pos de los jóvenes y su desempeño en el mundo del debate y la comunicación. Por ende esta nominación supone para ambos un reconocimiento a todo el trabajo que hacemos, que seguiremos haciendo para democratizar el debate, la comunicación y la oratoria en nuestros jóvenes ganemos o no el premio.
Esta nominación reconoce una trayectoria muy diversa. Si tuvieras que resumirla en una idea, ¿qué dirías que ha guiado todos estos años de trabajo?
Me lo pones difícil, resumir mi trayectoria en una sola idea es complicadísimo, no obstante considero que lo que me ha guiado todos estos años es la pasión por lo que hago y la admiración por lo que aprendo, porque si, aprendo todos los días a todas horas. Por ende agradezco a todos los maestros que he tenido entre ellos mi padre un referente para mi al igual que mi madre, que sin ellos no estaría hoy aquí intentando resumir en una idea mi trayectoria, que resumidamente es pasión y admiración.
Durante tu etapa en la Universidad de Alicante impulsaste medidas para favorecer la igualdad de oportunidades entre el alumnado. ¿De cuál te sientes más orgulloso y por qué?
A menudo se tiende a pensar que los representantes estudiantiles en las universidades lo tienen difícil porque chocan de bruces con la comunidad docente que le dificulta el trabajo. Desde mi perspectiva y habiendo sido el presidente de alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante, lo tuve claro desde el principio, mi labor consistía en representar los intereses de los estudiantes sin importar grado o género o ideología porque era el presidente de todos y todas. En ese ejercicio impulse varias medidas entre la que destaco y siento orgullo es por la ayuda al transporte para el alumnado de la facultad. Me siento orgulloso de esa medida porque todo el mundo tiene derecho a estudiar, sin excepción de poderes adquisitivos o mejores medios, esa medida permitió democratizar el acceso a la universidad y que alumnos en riesgo de exclusión o vulnerabilidad pudieran ir a estudiar, eso es un triunfo que se debe celebrar y me siento orgulloso de ello.
Defiendes que el debate y la oratoria pueden ser herramientas de transformación social. ¿Qué pueden aportar a los jóvenes más allá de aprender a hablar en público?
Es una pregunta super interesante, entendemos que el debate como herramienta social y pedagógica es clave para nuestros jóvenes porque desarrolla habilidades como el pensamiento lateral, el razonamiento crítico, la agilidad mental a la hora de rebatir un argumento u otro o el pensamiento crítico además de claro la obtención de skills para comunicar en público. Pero respondiendo a tu pregunta el debate y la oratoria les pueden aportar a los jóvenes la capacidad de razonar la información que les llega a cuestionar la y no dejarse llevar por todos los estímulos que reciben en las redes a desarrollar un pensamiento crítico al respecto y sobre todo el debate como competición es en equipo, lo que supone la puesta en valor del trabajo en grupo, la unión y la fraternidad respecto a la preparación, y puesta en práctica del debate en el aula o fuera de él.

En un momento marcado por la polarización, ¿crees que la sociedad necesita aprender a debatir mejor y, sobre todo, a escuchar?
En la sociedad que nos ha tocado vivir, sobre todo a los jóvenes, la polarización juega un papel determinante porque es la que marca las pautas de comunicación. Si antes la comunicación versaba entre el razonamiento y la lógica hoy los parámetros comunicativos han cambiado, por la emoción o lo que yo denomino y teorizo como la “ideología del negacionismo” la que consiste en aceptar la negación de los hechos lógicos o factuales como dogmas que pasan a ser los argumentos lógicos dejando a un lado el razonamiento crítico o coherente. En consecuencia considero que la sociedad actual sobre todo la joven debe aprender no tanto a debatir sino a razonar para luego entender y comprender lo que le rodea. Para eso en efecto debe aprender a escuchar para luego entender que es en si mismo un ejercicio de debate muy necesario en la sociedad actual.
Cofundaste La Tribuna y la Asociación Española de Debate y Oratoria (AEDO). ¿Cómo nació ese proyecto y qué balance haces de estos primeros años?
Estos dos proyectos nacieron de la observación de una necesidad, Luis y yo venimos del mundo del debate universitario, es un nicho muy pequeño y casi reducido al mundo universitario, salvando la Fundación Activate en la comunidad Valenciana que trabaja con los colegios e institutos, quitando eso no hay más recorrido. Nosotros observamos la necesidad de crear un paraguas común a todos estos clubs de debate para aunar esfuerzos y sobre todo brindar un apoyo de unión a todos ellos. De ahí nació la Asociación Española de Debate y Oratoria, que nos ha permitido trabajar no solo proyectos en España sino fuera de ella, con Perú, México, Costa Rica, Paraguay o Argentina. Siempre con el animo de fomentar la comunicación y el debate en las aulas tanto universitarias como las escolares. Pero nuestro compromiso social no solo es con España sino con nuestra comunidad autónoma, por eso nación La Tribuna, con Luis a la Cabeza como su presidente creamos un club de debate totalmente gratuito con el animo de enseñar no solo debate sino ayudar a los jóvenes de casi todas las edades a razonar, pensar y mejor día a día. Estos primeros años han sido especialmente duros porque al tener un objetivo ambicioso es difícil que se cumpla a la primera, pero Luis y yo no nos hemos rendido nunca y no tenemos intención de hacerlo. Y es gracias a eso que podemos decir que la Tribuna y AEDO a día de hoy no solo está en las universidades sino en centros educativos de la comunidad como Valencia, Alicante o incluso Islas Baleares.
Las redes sociales tienen un enorme peso en la formación de la opinión pública. ¿Cómo podemos combatir la desinformación y la radicalización entre los jóvenes?
Las redes sociales hoy forman la opinión pública, por eso el reto es enorme. Para combatir la desinformación y la radicalización en jóvenes necesitamos 3 cosas desde mi punto de vista. Educación en pensamiento crítico: Enseñar a verificar, a preguntar quién está detrás y con qué interés. Debatir y aprender a razonar es la mejor herramienta para combatir la desinformación. Responsabilidad de las plataformas: Regular los algoritmos que premian la polarización y exigir transparencia. Y tercera dar voz real a los jóvenes:La radicalización llena vacíos. Si no ofrecemos espacios de participación y liderazgo, otros lo harán con discursos de odio. La clave no es prohibir, es formar. Una juventud que piensa críticamente no se deja manipular.
Empezaste en el mundo de la comunicación con apenas 14 años. Mirando atrás, ¿cómo ha influido esa experiencia en la persona que eres hoy?
Fue el inicio de todo, me quedé fascinado por ese mundo, por la habilidad que tenían los mayores y me dije a mi mismo que quería ser como ellos, por ello me empecé a formar aprender y estudiar. Esa experiencia influye todos los días en mi trabajo como formador o juez de debate porque me permite seguir aprendiendo y mejorando cada día.
Eres de El Campello. ¿Qué papel ha jugado tu municipio en tu desarrollo personal y profesional?
Es el pueblo que me ha visto crecer, yo soy Campellero y le debo mi educación y desarrollo. Siempre he querido apoyar y ayudar a mi pueblo como ya lo hizo mi madre cuando fue concejal. Quiero aportar a mi pueblo siempre con el objetivo de poner en valor a los jóvenes y su gran papel en el mundo, así que si mi pueblo me lo permite así lo haré, para mi desarrollo personal y profesional.
Muchos jóvenes quieren implicarse en proyectos sociales, pero no saben por dónde empezar. ¿Qué consejo les darías?
El mejor consejo que les puedo dar es que equivocarse también es ganar. Muchos jóvenes no se meten en proyectos por miedo a fracasar y a lo mejor son proyectos muy buenos y no tienen recorrido porque piensan que van a fracasar. Siempre les digo a mis alumnos que de las derrotas también se aprender y que las victorias son hojas de ruta para seguir mejorando, por ende mi mejor consejo es que se equivoquen y arriesguen que ahí está la victoria.

Si finalmente consigues el Premio INJUVE, ¿qué significaría para ti y para los proyectos que lideras?
Si llegara junto a Luis ganar el premio para mi significaría mucho porque quiere decir que mi trabajo ha sido reconocido. Lo que me haría seguir aún con más fuerza hasta lograr el objetivo que tenemos y con el que trabajamos que es fomentar el razonamiento crítico y el debate sano entre los jóvenes y los no tan jóvenes. Además de si llegara a ganar el premio intentaría fomentar la creación de una escuela de debate y comunicación en mi pueblo.
¿En qué nuevos proyectos estás trabajando y cuáles son tus objetivos para los próximos años?
Ahora mismo La Tribuna y AEDO estamos inmersos en la formación en oratoria y debate en varios institutos como pueda ser Mislata de Valencia o I.E.S SINEU de Palma de Mallorca, además de colaborar con la fundación Activate o Proyecto Bikreando donde somos formadores además de entregar el premio especial de oratoria. Así mismo tenemos la intención este año de organizar varios torneos de debate y Oratoria tanto preuniversitario como universitario. Y seguir colaborando con los países con los que tenemos convenio con el ánimo de seguir formando en comunicación. Nuestros próximos objetivos es seguir creciendo la comunidad y seguir fomentando en las aulas tanto dentro como fuera de ellas, con el objetivo de democratizar el debate sano y la comunicación en todas sus formas.