Martín Navarro y Aniceto Pérez Soler encarnarán este año a algunos de los principales protagonistas de la escenificación de la Entrada de Jaume I a San Vicente del Raspeig, un acto que recupera la historia valenciana a través de la interpretación, la música en directo y el rigor en la puesta en escena. Ambos forman parte de la Escuela de Embajadores y afrontan por segundo año consecutivo el reto de ponerse en la piel de los personajes históricos.

La historia volverá a tomar las calles de San Vicente del Raspeig con motivo del 9 d’Octubre. La escenificación de la Entrada de Jaume I se ha convertido en uno de los momentos más singulares de la programación y este año volverá a contar con la participación de integrantes de la Escuela de Embajadores de la Federación de Moros y Cristianos.
Martín Navarro y Aniceto Pérez repiten experiencia después de haber participado ya el pasado año. En esta ocasión, además, han intercambiado algunos de sus papeles. Martín volverá a interpretar a Jaume I y Aniceto dará vida al rey Zayyan, el monarca musulmán que protagoniza junto al conquistador cristiano uno de los momentos centrales de la representación.
“Nosotros somos miembros de la Escuela de Embajadores y la Comisión de Fiestas solicitó nuestra colaboración el año pasado”, explican. Fue entonces cuando recibieron el texto que se había utilizado en años anteriores, comenzaron a trabajarlo y se repartieron los diferentes personajes. Una experiencia que este año han vuelto a repetir.
El texto mantiene prácticamente intacta su estructura original, aunque los actores han introducido pequeñas modificaciones para facilitar su comprensión y pronunciación. Especialmente en el caso de las expresiones en valenciano antiguo, algunas de las cuales resultaban poco habituales incluso para ellos.
“Hay palabras o expresiones que hemos buscado sustituir por sinónimos en valenciano que creemos que la gente puede entender mejor y que a nosotros también nos resultan más fáciles de pronunciar”, explican. El objetivo, eso sí, no es alterar la esencia de la representación, sino hacerla más cercana al público.
La experiencia adquirida en las embajadas de Moros y Cristianos resulta fundamental para afrontar unos parlamentos que exigen solemnidad, interpretación y, sobre todo, muchas horas de ensayo. Durante buena parte del año, los integrantes de la Escuela de Embajadores trabajan semanalmente en la preparación de las embajadas.
“Cuando algo no te pone nervioso es porque no te importa”, recuerdan que suele decir el director de la escuela. Y los nervios siguen estando presentes. Incluso después de haber realizado varias representaciones.
Una de las particularidades de este tipo de actuaciones es que los propios intérpretes son, probablemente, sus críticos más exigentes. “Cuando terminamos, lo primero que preguntamos es si nos hemos comido alguna palabra o si nos hemos saltado algo”, cuentan entre risas. El público, sin embargo, normalmente no percibe esos pequeños cambios o improvisaciones.
Y es precisamente esa capacidad de adaptación la que, según explican, demuestra que el intérprete ha entendido lo que está diciendo. “Entiendes lo que estás diciendo, lo que quieres representar y lo que quieres hacer significar. Las cosas se pueden decir de muchas maneras”, señalan.
La representación también cuida especialmente su puesta en escena. Los trajes que utilizan fueron recreados por la Comisión de Fiestas hace algunos años a partir de referencias históricas, y entre ellas se tomó como modelo una representación pictórica. Incluso se llegó a realizar un escaneo en 3D de la cimera de Jaume I para reproducirla en la indumentaria del personaje.
Este año, además, la representación contará con una novedad destacada: la apuesta por la música completamente en directo. “Se ha intentado que toda la música que haya sea en directo, que no haya música enlatada”, explican. El acto tendrá así un acompañamiento musical realizado en vivo y culminará con la interpretación del himno a cargo de un tenor.
Una forma de conocer la historia valenciana
Para Martín y Aniceto, la importancia de la Entrada de Jaume I va mucho más allá de una representación festiva. Consideran que es una oportunidad para acercar a los vecinos, y especialmente a los más jóvenes, a un periodo fundamental de la historia valenciana.
“Para mí es una manera de que los niños aprendan y recuerden nuestra historia”, explica Martín. La representación permite recuperar un episodio histórico que, además, se desarrolla varios siglos antes de otros acontecimientos que habitualmente se relacionan con la llamada Reconquista.
Los dos destacan también la importancia de que el acto se represente en valenciano. “Lo que me gusta del tema de Jaume es que te lleva a nuestra cultura propia y a nuestra idiosincrasia, a la cultura valenciana, y que se haga en valenciano”, apunta Aniceto.
En su opinión, conocer la historia del territorio en el que se vive forma parte también de entender la propia identidad de la localidad. Y ahí encuentran precisamente el valor de una celebración como la del 9 d’Octubre.
La escenificación de San Vicente presenta, además, una particularidad dentro de la provincia, ya que no son muchos los municipios que realizan una representación de estas características al margen de los tradicionales mercados medievales. En este caso, la recreación histórica se integra en la programación del 9 d’Octubre y se vincula también con la historia del propio municipio.
El creciente interés por la Edad Media, impulsado también por series y producciones audiovisuales, ha contribuido a acercar este periodo histórico al público. Pero para los protagonistas de la representación, la clave está en aprovechar ese interés para divulgar la historia de una manera diferente.
La jornada comenzará este jueves a las 19:30 horas, con la escenificación de la Entrada de Jaume I. Posteriormente tendrá lugar la inauguración del mercado medieval, completando una programación que pretende combinar celebración, tradición y divulgación histórica.