Pascual Andrés Tevar

Cuando en el transcurrir de la trayectoria vital de tu vida llegas, como en mi caso, caminando hacia los 77 , y has pasado de la vida laboral intensa y agobiante y estresante, pero sobre apasionada, entras en otra historia totalmente distinta , que te cambia la vida, y el tiempo, y te llegan los debates que mientras el trabajo te absorbe , ni siquiera te atreves a plantearte. Y es ahora, caminando en este mundo de la jubilación, con las inseguridades existenciales a cuesta, y través de esta hermosa y libre ventana de SOMOS RASPEIG, quiero reflexionar sobre la paz interior y su búsqueda constante, con ayuda de los pensadores y filósofos y escritores, que me dan luz en este debate constante.
El filósofo Séneca, en relación con la felicidad y la paz interior decía para ser feliz debe eliminarse el miedo al futuro y el peso del pasado. Y eso está en vigor en la actualidad, porque vivimos en una sociedad marcada por el miedo y la incertidumbre. Estamos en una actualidad marcada por el estrés, la hiperproductividad y la incertidumbre. Y en consecuencia, para ser feliz, como transmite Séneca, es necesario eliminar dos cosas: el miedo a un mal futuro y el recuerdo a un mal pasado. Es decir, ser capaz de controlar la mente frente a aquello que no depende nosotros. En consecuencia gran parte del sufrimiento humano no proviene de la realidad, sino de cómo la interpretamos. Ya que muchas veces imaginamos problemas que aún no han ocurrido, y reaccionamos como si fueran reales, Por otro lado, el pasado lo llevamos como una carga emocional, y los errores, las pérdidas y las experiencias negativas lo revives de forma constante, y es un problema que nos impide avanzar. Y es que en esta situación el resultado es el mismo: que el presente queda en un segundo plano. Es decir, la felicidad no depende de controlar todo lo que sucede, sino de cómo se vive cada momento. En consecuencia, ni el pasado puede cambiarse ni el futuro puede predecirse con certeza. Y por eso, hay que volcarse en el presente como la única forma de alcanzar la tranquilidad mental. Porque vivimos más en la imaginación que en la realidad, Y eso es, lo que tenemos que luchar para cambiar, o al menos para tenerlo controlado.
El filósofo Arthur Schopenhauer decía: “El hombre vulgar busca distracción, el hombre inteligente busca tranquilidad “. Porque la capacidad de estar en calma siempre va asociado a una vida interior más rica. Porque cuando pensamos de forma constante en estar entretenidos, es decir, buscar compañía o novedades para no aburrirnos, y condicionamos el bienestar a lo que ocurre a nuestro alrededor. Y nos debatimos con la situación contraria de la soledad, el silencio y la reflexión, es como fuente de satisfacción, Y desde esta perspectiva , la tranquilidad no equivale a aburrimiento, ni a aislamiento, sino a no necesitar estímulos, para sentirnos bien. Es decir, es importante, nuestra vida interior, yo diría vital, para encontrarnos a nosotros mismos, y lo que queremos transmitir a los demás En consecuencia las distracciones son satisfacciones momentáneas, pero aprender a disfrutar de los momentos de calma, es más importante, porque permite conseguir que el bienestar dependa menos de las circunstancias externas. Y llegamos a la conclusión que la solución no es estar entretenidos siempre, sino saber valorar el silencio, el pensamiento, y la capacidad de disfrutar de nuestra propia compañía, como formas de bienestar.
El escritor Arturo Pérez Reverte, reflexiona a sus 74 años, y toda una vida de experiencias intensas , como reportero de guerras, y escritor, que el buenísimo de la sociedad actual y el trato que se dispensa a los mayores , son motivos de sus pensamientos actuales. Y nos transmite que una de las cosas que ha aprendido en la vida, a medida que te haces mayor, es que tienes menos certezas. Eso es curioso, Cuando eres joven, tienes un motón de certezas, estas seguro de mil cosas. Y ahora, con la edad, tienes muy pocas certezas y muchísimas incertidumbres. Y es que en su reflexión, que acepto, hay dos codas que hacen mirar el mundo cada mañana. Una es que verdad me va a ser arrebatada hoy, es decir que certeza voy a perder hoy, y siempre hay alguna. Y la otra, es que mis abuelos nacieron en el siglo XIX, y fui educado en un mundo que ya no existe, con lo bueno y con lo malo, que tenía cosas buenas, y cosas malas, pero era mi mundo. Y ahora, estamos asistiendo de una forma y manera muy personal, al final de un mundo, que es el mío. Y lo pensamos sin dramatismo, y aceptamos que son las reglas. Y es en relación al final de un mundo, el final de Occidente, de Europa, donde todo se está desmoronando, lo que parecía inmutable desde hace 20 siglos, es un espectáculo interesantísimo. Y como no se lo me queda de vida, pues me tomo con filosofía, viviendo el día a día, y, serenamente lo que tenga que venir vendrá.
El psicólogo Carl Jung nos transmitía que es necesario buscar la paz interior y dejar de preocuparte por todo. Porque perdemos muchas horas preguntándonos que piensa los demás de nosotros. Y en consecuencia cuantas cosas he dejado de hacer por miedo. Es decir miedo a lo que piense de mí , miedo a las consecuencias, y a preguntarnos si somos realmente libres, Y nos transmite, que no eres libre , cuando pones el foco en lo externo, y no en lo interno, en la PAZ INTERIOR Y LA FELICIDAD, Y entonces surge cuando dejas de controlar lo que está fuera de nosotros , y comenzamos a dominar lo que está dentro de nosotros. Esa es la clave de todo. Es cuando te preguntas ¿Es que la gente va a pensar’, Y nos excusamos en esa frase para no hacer, para no intentar , para no salirnos del miedo, y no pensamos en nadie en particular. La gente no son tus amigos, no es tu familia, es decir no son las personas que de verdad te importan, sino un concepto abstracto, la sociedad, la colectividad, y que realmente no existen. Y es porque es una proyección de nuestra mente. Es la sombra, es esa parte de nosotros mismos que no conocemos, y de su poder sobre nuestra percepción. Es que la gente dirá, es una proyección de nuestros miedos. Es la forma en que percibes el presente de tu psique. Y tu psique, depende de tu sombra, Porque intentar hacer aquello que la gente si vería bien, no es solo mutilar tu autenticidad, es un absurdo. Es como si te centrases en recoger el agua en lugar de cerrar el grifo, Y en consecuencia, tus proyecciones negativas no cesarán, nunca cumplirás con esa expectativa que proyectas hacia afuera. No hasta que vuelvas la mirada al interior. No hasta que cierres el grifo. Es decir, frente a la tendencia natural de echar balones fuera, es bueno confrontarnos. Es decir si el pensamiento es que si me apunto a las clases de baile la gente va a pensar que pierdo el tiempo. Y la clave para luchar, en no identificarnos con esos pensamientos, sino no identificarnos con ellos, ni intentar razonar, tan solo confrontarlos, ver lo que esconden. Porque así trabajamos en la sombra, y dar un paso hacia el autoconocimiento, lo que a su vez nos hará ganar fuerza interior y reducir la neurosis. Porque cuanto mejor comprendas tu sombra, cuanto mejor entiendas las trampas que te pone tu mente, más fácil será escapar de ella. En consecuencia, el objetivo del trabajo en la sombra, es alcanzar la PAZ Y LA FELICIDAD. Y no solo porque el enfoque nos ayudar a reducir esos pensamientos intrusivos que nos agotan y generan ansiedad, es por volver la vista al interior para realizar el proceso de individuación. Es decir, dejar de proyectar el control sobre el mundo externo para integrar aspectos inconscientes, y lograr la totalidad psíquica. Y aunque suena complejo, Jung lo explicó a la perfección, cuando en una de sus citas decía;”Nacemos originales, morimos copia”. Es decir, si permites que la neurosis te lleva a tomar decisiones por medio de tus proyecciones quedarás atrapado en un ciclo eterno, Pasarás la vida recogiendo agua del suelo, en lugar de cerrar el grifo. En definitiva, al realizar un proceso de autoconocimiento puedes liberarte de las influencias colectivas y alcanzar la auténtica independencia. Un estado en el que puedes ser tú, en el que puedes hacer con tu vida lo que para ti sea coherente, Y desde ese punto, la vida se vive con mayor paz y felicidad. Porque sabes que tus acciones no tienen que contentar a nadie, que no hay ningún plan para cumplir, que no sabes lo que pasará mañana, y que eso está bien. Tan solo tienes el control de tu mismo, y es suficiente. Porque gracias a este proceso, puedes ser original, y no una copia.
Así que, navegando en el mundo de la búsqueda de la PAZ INTERIOR, hemos encontrado que está en el camino de la lucha y la filosofía de vivir y compartir la felicidad, pero siempre buscando lo que de verdad está dentro de nosotros mismos. Y que no nos dominen nunca las situaciones y el mundo externo que no sabemos controlar, y con la serenidad, ganada a pulso cada amanecer, y con el empuje infinito de nuestra increíble luz mediterránea.