
A pocos días de que comiencen las fiestas, hablamos de su organización y planificación con María Loreto Riera, concejala de Fiestas de Mutxamel
Lo primero de todo, ¿Cómo se estructura la organización de unas fiestas como las de Mutxamel?
Detrás de nuestras fiestas hay mucho trabajo por parte de muchas áreas y requiere una gran coordinación. Además, no es solo trabajo del Ayuntamiento. Al final, nosotros lo que hacemos es ordenar y atender las necesidades que plantean la comisión y las comparsas.
Todo ello requiere mucha coordinación con la Policía y, sobre todo, con el área de Servicios y Mantenimiento. Como te digo, el equipo de esta legislatura ya va ganando experiencia y todo va rodando un poco mejor. El mecanismo está cada vez más engrasado.
¿Qué retos habéis tenido este año?
El hecho de que volvamos a tirar el Castillo de Fuegos, supone un dispositivo un poco más amplio porque el radio de afección es mayor.
A mí me gusta volver al castillo porque me transporta a mi infancia. Eso de poder subir a la terraza de tu casa y ver el último día, como ese cierre apoteósico y colosal, me gusta.
También, supone un reto desviar el autobús porque ocupamos muchas calles en momentos puntuales, y ese desvío también supone un reto para la Policía. Además, las comparsas cada vez van creciendo y ocupando más espacios en la calle, y esa convivencia entre comparsas y vecinos siempre es complicada.
¿Qué dispositivo especial de seguridad tendrá Mutxamel durante esos días?
La Policía ya está preparando todas las órdenes de servicio. Además, desde los últimos años venimos reforzando y controlando de forma más exhaustiva, por ejemplo, el acceso a la Barraca Popular, que siempre ha sido un foco de posibles desencuentros y de situaciones más conflictivas.
Viene mucha gente de fuera y no siempre con la idea de pasarlo bien, sino que, en algunos casos, viene con la intención de generar problemas. Por eso, desde hace unos años estamos reforzando el acceso a la barraca para evitar incidentes.
La seguridad es muy importante para nosotros. Intentamos evitar que haya peleas o conflictos y que las fiestas se desarrollen en paz. La Policía trabaja duro con ese objetivo.
Este año es el último de esta legislatura, ¿Cómo calificas el trabajo de estos cuatro años?
Pues creo que hemos avanzado, por ejemplo, en materia de seguridad. Cuando entré, recuerdo perfectamente que el primer año fue un momento, no diría tenso, pero sí complicado. Pedimos a las comparsas los planes de emergencia de las carpas y de evacuación, además de todos los proyectos que consideramos necesarios para que alguien cualificado pudiera comprobar que las carpas estaban correctamente instaladas, que las mesas podían colocarse de determinada manera y que las salidas de emergencia eran adecuadas. Porque nunca pasa nada hasta que pasa.
Al final, lo que se busca es la seguridad de todos, incluso la del responsable de la comparsa, ya sea el presidente o la presidenta de turno. Al final, es un festero más que trabaja junto a su junta directiva. Con estos proyectos pretendíamos liberarles un poco de responsabilidad en caso de que ocurriera algo. Ellos firmaban un documento en el que asumían la responsabilidad, pero ese documento venía avalado por el informe de un ingeniero o de un profesional cualificado.
El primer año tuvimos nuestros más y nuestros menos, pero creo que al final todos hemos comprendido que se hace por la seguridad de todos. También hemos intentado mejorar las hojas de solicitud de las comparsas para que sean más claras. No sé si lo hemos conseguido, porque la burocracia y la digitalización pueden resultar complicadas para las asociaciones a la hora de relacionarse con la Administración.
Hemos intentado hacerlo más sencillo y seguiremos trabajando, seguro, si repetimos, de la mano de las comparsas y de otras asociaciones festeras del municipio para que todo sea cada vez más sencillo.
¿Se ha quedado algún proyecto en el tintero?
Teníamos una idea que, al final, me sabe mal decirlo, pero no acaba de encajar. Queríamos que el día 9 volviera a tener un concierto y que fuera un poco más festivo, como el día de la Virgen. Al ser uno de los días grandes de las fiestas, queríamos hacer algo no solo para el festero, sino para todo el pueblo, fuera del día 10.
Al final, lo intentamos un año con un concierto y pusimos dos grupos en la verbena, pero no acaba de encajar con lo que creo que pide el festero. Al final, está la recepción, después se pasa a cenar y luego empiezan los desfiles, con las comparsas, las escuadras que celebran aniversarios o las escuadras especiales.
Creo que todo eso va ganando terreno a lo que nosotros intentábamos hacer, que era organizar algún concierto o alguna actividad más especial el día 9. Quizás habrá que darle una vuelta y pensar que el día 9 no sea el momento adecuado y haya que buscar otra fecha.
Se está tramitando el expediente para ser fiestas de Interés Turístico Nacional, ¿Cómo avanza ese tema?
Pues con el proyecto vamos poco a poco. Al final, lo que requiere es mucha inversión en publicidad, porque necesitamos que nuestras fiestas se conozcan no solo en nuestra provincia o en la Comunidad Valenciana, como ya ocurre, sino que trasciendan estas fronteras y lleguen al resto de España e incluso fuera.
Estamos trabajando de la mano de la Diputación de Alicante y de Costa Blanca, junto con agentes que vienen a conocer nuestras fiestas. Este año, por ejemplo, vienen unos noruegos. Buscamos la manera de que nuestras fiestas puedan promocionarse en medios nacionales.
Luego también necesitamos, como te he dicho antes, la colaboración de la Comisión de Fiestas. Hay aspectos que se valoran mucho, como disponer de una web accesible en la que, por ejemplo, se puedan comprar las sillas. Queremos que todo sea mucho más accesible para cualquier persona que pueda venir a vernos desde el resto de España o incluso desde fuera. Que alguien pueda comprar la silla desde su casa y, cuando venga a las fiestas, simplemente tenga que sentarse.
También necesitamos un buen posicionamiento en redes sociales y en Google, para que nuestra web vaya apareciendo en las primeras posiciones cuando alguien busque información sobre nuestras fiestas.
¿Qué le hace falta a Mutxamel y a sus fiestas para seguir avanzando?
Creo que, para seguir creciendo, debemos echar una mirada atrás. Claro que hay que seguir creciendo, pero sin olvidar de dónde venimos y cómo han sido siempre nuestras fiestas: abiertas, donde cualquiera puede entrar a la barraca o tomarse una cerveza.
Creo que tenemos que seguir creciendo, aunque no sé si las comparsas pueden crecer mucho más. En el punto en el que estamos, gestionar una barraca es muy difícil. Antes no comíamos en la barraca y ahora tienes que dar de comer a 300 o 500 personas, o incluso a casi 800 en las comparsas más grandes. Gestionar todo eso es muy complicado.
Por eso, no sé si las comparsas pueden seguir creciendo o si hay que empezar a pensar que, si la fiesta tiene que crecer, debe hacerlo con más comparsas. No sé hacia dónde van a evolucionar las fiestas, pero si continuamos creciendo, que deberíamos hacerlo porque la población ha aumentado, habrá que pensar qué fiesta queremos.
¿Qué retos tiene por delante la fiesta?
Pues está el eterno debate de si nos movemos al fin de semana o no. Es un debate que está ahí y que no se puede ocultar. Al final, tendrán que ser los festeros quienes decidan.
También tenemos que decidir si las comparsas pueden crecer hasta el infinito, por decirlo de alguna manera, o si llega un momento en el que hay que poner un límite y decir: «Hasta aquí». Y, si hay más festeros que quieren participar, quizá haya que plantear la creación de nuevas comparsas.
También está la posibilidad de que caminemos hacia una entrada cristiana un día y una entrada mora otro. No lo sé. Son retos de futuro. Algunos son más inmediatos y otros no tanto, pero siempre está bien tener cierta perspectiva y pensar hasta dónde queremos llevar nuestras fiestas.
Por ejemplo, nosotros en los Maseros quizá podríamos ser más, pero en nuestro local, sentados, ya no cabemos más. Lo mismo ocurre con los Pacos, que ya tienen una carpa delante y otra detrás, o con los Abencerrajes. Los Piratas, este año, con la Capitanía, vuelven a crecer. Es una comparsa que está creciendo mucho. Cada año, la carpa intenta ser más grande y la convivencia con los vecinos se vuelve un poco más complicada. Por eso, tenemos que ir pensando entre todos los festeros qué es lo que queremos y hacia dónde queremos ir.
Si tuvieran que invitar a los visitantes a un acto, ¿a cuál sería?
Hombre, le diría que viniera a la Entrada, que es lo más espectacular. Pero, si pudiese quedarse, le diría que estuviera, por lo menos, desde la Entrada de Bandas hasta el primer tiroteo. Así podría verlo todo.
Está claro que, si tienes que invitar a alguien a venir, tienes que traerlo a ver lo más espectacular que tenemos, que es la Entrada. Ya hemos comentado muchas veces que esta avenida no existe en todos los sitios y nos permite ofrecer un espectáculo audiovisual de música, colores, escuadras, caballos y ballets. Hay mucho trabajo detrás de los boatos y, cuando todo eso se pone en la calle, esperamos que funcione bien, con sus horarios y sus escuadras.
Además, es el día en el que el festero está dándolo todo y cuando más disfruta.
Un mensaje para vecinos, festeros y visitantes
Pues a los festeros les diría que tengamos unas fiestas en armonía, que disfrutemos de la compañía de quienes están con nosotros durante todo el año, pero también de aquellas personas con las que solo coincidimos en fiestas. Que disfrutemos de esa compañía, con armonía y buen rollo.
A los vecinos que no son festeros, les diría que vengan a visitarnos a las barracas, a donde les inviten, y que disfruten de los desfiles. Y a quienes trabajen durante las fiestas, que tengan un poquito de paciencia con los cortes de calles y los ruidos nocturnos.
Y a quien venga de fuera, que venga, nos acompañe y disfrute con nosotros de nuestros días más grandes.