El próximo sábado Nicolás Jaramillo, autor mutxamelero estrena su obra de teatro «Mientras Sonemos» en la Casa de Cultura de Mutxamel, nos explica de donde le viene su afición por la escritura y de que trata la obra

¿Cuándo empezaste a escribir y cuándo descubriste que la literatura era una forma de expresión importante para ti?
No sé si hubo un momento concreto en el que decidí empezar a escribir. Creo que, más bien, llegó un momento en el que escribir se convirtió en una forma de ordenar todo aquello que no siempre sabía explicar de otra manera. Siempre me ha interesado observar a las personas, lo que dicen, lo que callan y todo lo que existe entre ambas cosas. He recibido reconocimientos en poesía y narrativa, y estoy muy agradecido por ellos, pero lo más importante que me ha dado la escritura es la libertad de explorar preguntas sin necesidad de tener todas las respuestas.
Al final, uno no escribe necesariamente porque tenga algo que enseñar, sino porque hay cosas que necesita comprender.
¿Te planteas dedicarte profesionalmente a la escritura o prefieres que siga siendo un espacio de libertad creativa?
Creo que todavía es pronto para ponerle límites a algo que apenas estoy empezando a descubrir. Me gustaría dedicarme a la docencia algún día y poder compaginarla con la escritura, pero sin convertir esta última en una obligación. Me gustaría conservar siempre el impulso de escribir porque una historia te persigue, porque una idea no te deja tranquilo o porque sientes que hay algo que merece ser contado.
«Hay algo fascinante en escribir pensando que otras personas darán vida a lo que, al principio, solo existe en tu imaginación»
¿Cómo surgió el reto de escribir esta obra y qué te llevó a aceptar la propuesta?
La propuesta surgió el curso pasado, cuando Noé, mi profesor de Economía, me animó a escribir una obra de teatro y se comprometió a intentar llevarla a escena. Nunca había escrito teatro, pero acepté el reto con ilusión, sin imaginar que terminaría ganando el primer premio del XI Premio Miguel Hernández. Estoy especialmente agradecido a Noé porque no se quedó en aquella propuesta: ha confiado en mí y ha trabajado desinteresadamente para que la obra llegue hasta aquí.
¿Tenías ya alguna idea para una historia teatral o tuviste que empezar desde cero?
Tuve que empezar prácticamente desde cero. Aunque había escrito poesía y narrativa, el teatro era un mundo nuevo para mí. Descubrí que una historia no se construye solo con palabras: también cuentan los silencios, los movimientos y todo aquello que los personajes no llegan a decir. Además, hay algo fascinante en escribir pensando que otras personas darán vida a lo que, al principio, solo existe en tu imaginación.
¿De qué trata la obra y qué has querido transmitir con ella?
Mientras sonemos cuenta la historia de Eva y Ander, dos personas que se enfrentan de manera muy distinta al paso del tiempo y a aquello que quieren conservar. A través de su relación y de la música, la obra nos invita a preguntarnos qué hacemos con los momentos que vivimos y por qué, a veces, nos empeñamos tanto en guardarlos que olvidamos disfrutarlos mientras suceden.
Quería escribir una historia que emocionara, pero que también dejara algo en quien la escuchara; que cada persona pudiera encontrar en ella sus propios recuerdos, sus propias preguntas y quizá algo de sí misma.
Porque hay cosas que no necesitan durar para siempre para convertirse en algo que nos acompañe toda la vida.
«Es emocionante pensar que algo que escribí a solas va a convertirse en una experiencia compartida»
¿Qué significó para ti recibir el Premio Miguel Hernández por este texto?
Fue una sorpresa enorme, especialmente porque era mi primera experiencia escribiendo teatro. Recibir el primer premio del XI Premio Miguel Hernández es algo que valoro muchísimo y que me anima a seguir aprendiendo. Aun así, tengo muy presente que todavía estoy empezando y que me queda mucho por descubrir. Además, el premio ha abierto una puerta que no esperaba: la posibilidad de que la obra deje el papel y llegue al público.

«Hay algo especialmente bonito en poder compartir con tu propia gente algo que nació en un espacio tan íntimo como la escritura»
El próximo sábado la obra dejará de estar únicamente sobre el papel para convertirse en una representación teatral. ¿Cómo estás viviendo los días previos al estreno?
Con muchísima ilusión y también con nervios. Es emocionante pensar que algo que escribí a solas va a convertirse en una experiencia compartida. Estoy muy agradecido a Alberto y Carmen, que dan cuerpo y voz a los personajes y están haciendo suyo este mundo con su trabajo y sensibilidad. Ver cómo unas palabras se transforman en gestos, miradas y emociones es una de las cosas más bonitas de todo este proceso.
¿Qué sientes al saber que una historia escrita por ti va a cobrar vida sobre un escenario, además en Mutxamel?
Me hace una ilusión enorme que suceda en Mutxamel, mi pueblo. Hay algo especialmente bonito en poder compartir con tu propia gente algo que nació en un espacio tan íntimo como la escritura. Cuando empecé a imaginar esta historia, no sabía hasta dónde llegaría; pensar que ahora va a tener su lugar aquí, en el pueblo donde vivo, y poder disfrutar todo esto acompañado de mi familia y de mis amigos, que siempre han estado ahí y a quienes quiero y agradezco muchísimo, hace que toda esta experiencia sea todavía más especial.
Quiero agradecer sinceramente al Ayuntamiento de Mutxamel por hacer posible esta representación y por brindarnos esta oportunidad. Para alguien joven que está empezando, que exista un espacio donde sus historias puedan cobrar vida significa muchísimo. Me emociona pensar que algo que empezó siendo solo mío podrá convertirse, aunque sea por una tarde, en algo que compartamos todos.
¿Qué te gustaría que el público sintiera o se planteara cuando termine la representación?
Me gustaría que cada persona se llevara algo distinto, quizá una pregunta, un recuerdo o una emoción que no esperaba encontrar. Creo que las historias más bonitas no son necesariamente las que terminan cuando cae el telón, sino aquellas que, de alguna manera, siguen acompañándonos después.
Ojalá alguien salga del teatro pensando en una persona, en un momento que no supo valorar mientras lo vivía o en todas esas pequeñas cosas a las que no siempre prestamos la atención que merecen.
Si la obra consigue que alguien, al salir, mire un instante su propia vida con un poco más de emoción, sentiré que todas estas palabras han merecido la pena.
Después de esta experiencia, ¿tienes algún nuevo proyecto literario entre manos?
No sé cuál será la próxima historia, ni siquiera si llegará primero en forma de poema, de novela o de obra teatral. Lo que sí sé es que quiero seguir escuchando esa voz que, de vez en cuando, te dice que hay algo que necesitas contar. Porque para mí, escribir es una forma de sentir más profundamente, de mirar el mundo con otros ojos y de dar vida a todo aquello que, de otro modo, quizá se quedaría dentro de mí.
No sé qué escribiré después, pero sí sé que quiero seguir escribiendo. Porque hay algo mágico en la literatura: la posibilidad de convertir lo que sentimos en palabras y conseguir que, al llegar a otra persona, esas palabras también se conviertan en algo suyo. Y mientras siga existiendo esa magia, mientras haya historias capaces de emocionarme y palabras que me hagan sentir que todavía queda algo por descubrir, siempre encontraré un motivo para volver a escribir.