El grupo municipal socialista de San Vicente del Raspeig ha denunciado en el pleno de octubre la paralización deliberada por parte del equipo de gobierno de PP y Vox de la licitación del contrato que debe fiscalizar el nuevo servicio de limpieza viaria y recogida de residuos, en vigor desde marzo.
Durante la sesión plenaria, el concejal del PP responsable del área, Antonio Díaz, reconoció que el contrato de control externo sigue sin adjudicarse y que, mientras tanto, la propia empresa adjudicataria realiza su autocontrol. Además, fue incapaz de concretar una fecha para su puesta en marcha pese a que el expediente se inició en febrero de 2025 y sólo concurre una empresa.

El concejal socialista Bruno Radermecker ha señalado que estas respuestas confirman “la absoluta falta de interés de este equipo de gobierno por vigilar que el contrato más caro del Ayuntamiento se cumpla en cada barrio. Para PP y Vox es más cómodo culpar del estado de las calles al supuesto incivismo de los vecinos y vecinas que contratar al auditor que debe vigilar a la empresa”, ha remarcado.
Radermecker ha puesto el foco en el desconocimiento o la falta de transparencia del responsable municipal: “Cuando les preguntamos el concejal, Antonio Díaz, se escudó en la prudencia y terminó confesando que van con «paso corto y vista larga”. “Llevan el paso tan corto que después de 20 meses no han sido capaces de valorar técnicamente la única oferta presentada a la licitación”, ha denunciado.
A su juicio, considera “una contradicción insostenible y tomadura de pelo” la coartada usada en el pleno.
“Por un lado, Antonio Díaz asegura que no urge la auditoría externa porque los técnicos municipales ya vigilan el contrato; pero, un minuto después, justifica el atasco del expediente admitiendo que los recursos humanos y el tiempo de trabajo de esos mismos técnicos no son ilimitados”.
“Si el personal municipal está desbordado hasta el punto de no poder culminar esta licitación en más de 20 meses, ¿cómo pretenden hacernos creer que tienen capacidad para inspeccionar a diario cada calle, cada ruta y cada contenedor de San Vicente sin asistencia externa, dejando en la práctica el control a expensas de los datos que facilita la propia contrata?”, ha cuestionado.
El edil recuerda que esta auditoría permite detectar deficiencias, comprobar incumplimientos contractuales y aplicar penalizaciones para mejorar el servicio. Sin embargo, el nuevo contrato funciona desde el 1 de marzo sin ese control independiente.
“Mientras esta auditoría está en el limbo de la valoración de ofertas, a la empresa adjudicataria le conceden un cheque en blanco y una implantación progresiva sin auditoría, pero a los vecinos y vecinas de San Vicente sí les exigen pagar el 100 % del sablazo de la tasa de basura desde el primer día mientras las calles siguen sucias”, ha concluido.