Tribuna de opinión de Eugenio Toledo (Concejal PSOE San Vicente)
Hay una pregunta que el Gobierno municipal de Sant Vicent del Raspeig debería responder a las familias, al profesorado y a toda la comunidad educativa, ¿por qué algunas soluciones solo empiezan a estudiarse cuando ya no queda más remedio?
Nuestro municipio lleva años sufriendo temperaturas cada vez más elevadas en aulas que se convierten en invernaderos, patios sin sombra suficiente y edificios que no fueron diseñados para el clima que estamos viviendo. El problema no es nuevo, por lo que daba tiempo a anticiparse. En marzo, desde el Grupo Municipal Socialista planteamos realizar un diagnóstico de las necesidades de nuestros centros educativos, incluyendo sus condiciones climáticas y sus carencias de infraestructura, para establecer prioridades y planificar actuaciones. La propuesta fue rechazada por el Gobierno municipal. Hace un año preguntamos cómo iban a solucionar este mismo problema y nos respondieron que “iban a trabajar a pico y pala”, ahora, el Ayuntamiento anuncia que ha realizado un estudio de las instalaciones eléctricas de los centros educativos públicos y que está analizando qué soluciones térmicas pueden implantarse en cada uno de ellos. Bienvenido sea. No vamos a criticar que el Gobierno haga ahora aquello que nosotros considerábamos necesario antes, al contrario, nos alegra que finalmente se haya entendido que no se puede combatir el calor en nuestros colegios sin conocer previamente las características y necesidades de cada centro. Pero tampoco vamos a presentar como una novedad lo que hace meses se propuso y fue rechazado. Aquí no hablamos de quién tuvo primero una idea, hablamos de cuánto tiempo se ha perdido. Gobernar no debería consistir en esperar a que los problemas se hagan insoportables para resolverlos, gobernar significa anticiparse, detectar necesidades, elaborar diagnósticos y tener preparados los proyectos antes de que llegue la emergencia. Y en materia de altas temperaturas, además, nadie puede decir que no estaba avisado. La propia Generalitat lo reconoció y estableció instrucciones para afrontar episodios de calor en los centros educativos, con diferentes medidas, el pasado julio la Generalitat anunció una inversión de 240.000 euros para 19 centros educativos de Sant Vicent, dentro del Plan EduClima. Los recursos pueden destinarse, según las necesidades, a ventilación, toldos, porches, estructuras ligeras, zonas de sombra o renaturalización de patios. Era obvio que habría financiación, porque había una necesidad reconocida. Deberíamos haber contado con un diagnóstico preparado. Cuando llega ese dinero, un Ayuntamiento que ha hecho los deberes debería saber a qué necesidades debe enfrentarse y qué actuaciones deben ejecutarse primero. No debería empezar entonces a preguntarse qué necesita cada colegio. Debería tenerlo estudiado ya. Por eso resulta incomprensible que una propuesta orientada precisamente a estudiar y planificar estas necesidades pudiera ser rechazada en marzo para terminar realizando meses después un estudio en esa misma dirección. Esto revela algo más profundo, una preocupante falta de capacidad para anticiparse o, al menos, de voluntad política para hacerlo hasta que el problema ha resultado demasiado evidente para seguir ignorándolo. Sant Vicent del Raspeig necesita pasar de la política de reacción a la política de planificación. Necesita un verdadero mapa municipal de necesidades educativas que contemple infraestructuras, accesibilidad, eficiencia energética, climatización, sombra, patios, convivencia e inclusión, acompañado de prioridades, calendario y presupuesto. Porque no basta con hablar, hay que actuar y, tampoco basta con actuar cuando llega el dinero de otra administración, hay que reivindicarlo antes. La situación de nuestras infraestructuras educativas demuestra que esta falta de planificación no afecta únicamente a la climatización, en los presupuestos autonómicos de 2026, Sant Vicent quedó fuera de las principales inversiones educativas nominativas, mientras otros municipios de la provincia concentraban decenas de millones de euros. El Ayuntamiento no puede limitarse a gestionar lo que llega. Nuestro municipio necesita un Gobierno que estudie, conozca, reclame, presione, planifique y se adelante a las necesidades, un Gobierno que no espere a que las familias protesten para descubrir que un colegio necesita sombra, ni a que llegue una ola de calor para comprobar la temperatura de las aulas o a que lo reconozca el Consell. Sobre todo, necesita un Gobierno que no rechace en marzo una propuesta de la oposición para recuperarla meses después, cuando la realidad ya ha demostrado que era necesaria. Nuestra comunidad educativa no puede esperar a que PP y Vox descubran qué necesitan sus centros educativos, el cambio climático no va a esperar, el calor tampoco. Porque cuando hablamos de nuestras escuelas, llegar tarde no es simplemente llegar con retraso. Significa que durante todo ese tiempo alguien ha tenido que enseñar, aprender y convivir con un problema que podía haberse empezado a solucionar antes. Esta es la verdadera cuestión, no por qué el Gobierno está haciendo ahora algo necesario, sino por qué necesitó tantos meses para empezar a hacerlo.