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Educación LOCAL San Vicente del Raspeig

La educación en San Vicente del Raspeig en la II República (1931-1936)

José Manuel Díez Fuentes (Historiador. Secretario Cercle d’Estudis)

La educación y la cultura fueron dos áreas prioritarias de la II República para “mejorar” el secular atraso que se perpetuaba en el tiempo. Se aplicó una política expansionista, con un considerable aumento de los presupuestos de instrucción pública para reducir el alto índice de analfabetismo, con la creación de escuelas, que debían escolarizar el mayor número posible de niños, el aumento del número de maestros y su nivel de formación, además de otras iniciativas para aumentar la oferta cultural, especialmente centrándose en la formación de adultos. El artículo 48 de la constitución republicana de 1931 defendía la instrucción pública como una atribución especial del Estado, siendo gratuita y obligatoria la enseñanza primaria.

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En San Vicente del Raspeig, la situación escolar primaria era bastante deficiente en 1931, con los mismos problemas que en el resto del Estado: un escaso número de escuelas, mal equipadas y demasiado alumnado por aula. El padrón escolar de 1932 recoge 1.176 alumnos de ambos sexos, 572 niños y 604 niñas, entre los 3 y 13 años. Durante los primeros años de la República, la Corporación municipal da una atención especial a la escuela primaria, siendo destacable el interés personal del primer alcalde republicano, Ramón Orts Galán (abril 1931-marzo 1933) quien, al asumir la alcaldía, contacta con el socialista alicantino Rodolfo Llopis, director general de Primera Enseñanza, y también pide la ayuda de los diputados alicantinos en las Cortes y otras autoridades principales para conseguir todo tipo de recursos para la escuela primaria en San Vicente del Raspeig. El tema escolar centraba habitualmente los debates de los plenos municipales. Así, por ejemplo, el 16 de mayo de 1931, justo un mes después de tomar posesión la corporación republicana y la elección de alcalde, Ramón Orts hacía gestiones ante el anuncio de la visita de una comisión de técnicos para estudiar la construcción de un grupo escolar que sustituiría las escuelas ubicadas en locales alquilados, muchos de ellos en muy mal estado higiénico; el pleno municipal aprobó el 11 de julio la construcción de un grupo de escuelas graduadas, y la creación de 3 escuelas (se concedieron 2 en febrero de 1932). El proyecto del grupo escolar obtuvo financiación del Ministerio en febrero de 1936, pero la guerra civil lo demoró durante muchos años, hasta bien avanzada la posguerra, después de los años 40.

Mientras tanto, en 1931 se hicieron algunas reformas de mantenimiento en los locales-escuela. 1932 fue un año próspero para las escuelas de San Vicente, por parte del Ayuntamiento y la Dirección General de Primera Enseñanza, que mantenían una relación muy fluida y constante: compra de mobiliario (93 bancos bipersonales, armarios-bibliotecas, mesas y tarimas) y material escolar, se tramitó la instalación de agua, petición de creación de nuevas escuelas (el 24 de octubre de 1932, 6 escuelas en el casco urbano y 2 en la periferia). El alcalde Orts insistía y recordaba constantemente a Llopis los asuntos pendientes, especialmente el grupo escolar que, además, su construcción también debía reducir el numeroso paro obrero de aquellos años.

La inversión educativa tuvo continuidad en 1933, con la construcción, por parte del Ayuntamiento, de 3 escuelas nacionales en el solar del antiguo cuartel de la guardia civil. A principios de 1936 se aprobó la construcción de 4 escuelas con vivienda para el maestro, en las partidas rurales. Durante la etapa liberal-reformista de 1931-1933, el Ayuntamiento hizo un gran esfuerzo económico: la partida educativa del presupuesto municipal aumentó un 50%, de 3.650 a 5.380 pesetas, a pesar de la escasez de recursos de las arcas municipales. Junto a las escuelas públicas, había, al menos, 4 escuelas privadas, una de ellas de tipo laico, y otra católica, la Fundación benéfico-docente de Bienvenida López Seriñá, popularmente conocida como “el colegio de las monjas” (cerrado el 25 de mayo de 1931 por su carácter católico).

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