A pocos días de empezar las fiestas, hablamos con Rafael García, alcalde de Mutxamel que nos cuenta como se prepara para las fiestas

Estamos a las puertas de las fiestas, ¿qué significan para Mutxamel sus fiestas?
Las fiestas son la señal de identidad más importante del municipio. Son una expresión cultural y también un motor económico. Se viven intensamente y nos definen mucho como población.
Son unas fiestas con casi 200 años de arraigo, que se siguen viviendo en familia porque son una tradición heredada, pero que también representan una forma de integración. Mucha gente que empieza a vivir en Mutxamel se siente atraída por las comparsas y acaba formando parte de ellas. De hecho, estamos creciendo y las comparsas se están fortaleciendo.
Es verdad que tenemos que hacer un hincapié especial en los más jóvenes y en los niños. Tenemos que plantear distintas actividades y pensar más en ellos. Por ejemplo, estuve en los Xodíos, donde hicieron un berenar para los niños. Creo que las comparsas están trabajando en esa línea para hacer las fiestas más atractivas para los más pequeños, porque realmente son ellos quienes tienen que ser el futuro de la fiesta.
Si me preguntas cómo vivimos las fiestas en Mutxamel, creo que lo hacemos intensamente y también como una expresión de nuestra humildad dentro de la diversidad. La propia fiesta, como la propia vida, está formada por distintos acentos y distintas formas de vivirla, pero al final todos estamos haciendo lo mismo: celebrando unas fiestas que tienen, como digo, casi 200 años de antigüedad.
Además, tienen un arraigo devocional de más de 500 años de historia, y este año precisamente cumplimos 500 años del inicio de la devoción a nuestra patrona, la Mare de Déu de Loreto.
¿En que se diferencian de las de otros municipios?
Nuestras fiestas son unas fiestas que vivimos en la calle, donde la calle se convierte en un gran escenario. Las definiría también por su hospitalidad: son unas fiestas muy hospitalarias y abiertas, y creo que eso nos define.
Además, hay otra cosa que nos diferencia de otros municipios: cuidamos mucho la música y procuramos que no se repitan las piezas. Creo que eso demuestra la importancia que damos a todo el espectáculo, porque, sin música y sin espectáculo, la fiesta estaría muy coja.
Por tanto, definiría nuestras fiestas como unas fiestas abiertas, de calle, hospitalarias y que cuidan muchísimo la cultura.
Se está trabajando en la declaración de Interés Turístico Nacional ¿Qué supondría eso para las fiestas?
Lo primero que supone es un reconocimiento. Es cierto que las fiestas de Moros y Cristianos se extienden por el territorio, sobre todo a partir de los años 70, por muchas poblaciones, pero el caso de Mutxamel es diferente. Es una de las poblaciones que mantiene unos festejos de Moros y Cristianos históricos, con muchísima antigüedad y unas características muy determinadas.
Además, contamos con elementos propios, como la Embajada del Contrabando, tal y como la tenemos establecida en Mutxamel, que no existe en otros municipios. Son esos elementos los que nos dan unos caracteres definitorios.
Por tanto, lo primero sería un reconocimiento a ese peso histórico, cultural y económico. Lo segundo es que, con ese reconocimiento, podríamos acceder a una serie de ayudas a las que actualmente no podemos optar.
Pero creo que lo más importante es que una fiesta de interés turístico nacional tiene un sello que, de por sí, proporciona una mayor proyección y publicidad. Sobre todo, supondría un reconocimiento no solo a nuestra historia, sino también a la importancia social y a la cohesión que generan las fiestas en el municipio.
Y no hay que olvidar el factor económico. Dentro de las fiestas hay muchísimos elementos y, sobre todo, mucha industria de distintos ámbitos que vive y trabaja para ellas.
Creo que ese trabajo lo estamos haciendo. Llevamos unos años trabajando en ello y, precisamente este año, vamos a dar un paso más con presencia en televisiones de ámbito nacional. Es algo que ya estamos contratando y que nos permitirá conseguir una mayor proyección.
Estas son las últimas fiestas de esta legislatura, ¿hay algo que se haya quedado en el tintero en estos cuatro años?
Durante estos cuatro años hemos tenido una colaboración estrecha con la Comisión de Fiestas. La propia comisión también es un elemento identitario de nuestras fiestas de Moros y Cristianos. Cuando revisábamos el programa de fiestas de 1908, que fue el primer año en que se celebraron las fiestas en septiembre, el programa ya estaba firmado por la comisión. Es decir, la comisión, como comisión delegada, está intrínsecamente unida a nuestras fiestas.
Creo que se ha trabajado muy bien y que hemos hecho cambios importantes. No me gusta hablar de cambios, sino de transformación, porque realmente la esencia de nuestras fiestas no cambia, pero sí tenemos que transformar aquello que necesita la sociedad, y eso es lo que estamos haciendo.
Hemos introducido cambios tanto en el Mig Any como en septiembre. También hemos generado la mascletà del día 9, para que haya una parte de fiesta patronal abierta al público, con un puesto de bebidas que permita a la gente disfrutar de la fiesta. Además, se han creado nuevas comparsas.
Creo que se ha trabajado mucho y muy bien. Sí es verdad que tenemos que seguir mejorando elementos como la presentación de cargos. Se hace muy bien, pero tenemos que intentar mejorarla. Quizá el formato no se pueda alterar mucho, pero sí podemos trabajar para perfeccionarlo.
Ahora la Comisión ha realizado una votación para el cambio de estatutos y ha planteado que, a partir de ahora, las fiestas se celebren en torno al mes de septiembre. Cuando llegue el momento, se hablará de ello.
Creo que se ha trabajado mucho, hay una comisión implicada y el Ayuntamiento está de la mano. Sinceramente, creo que no se queda nada en el tintero, porque la fiesta es, al final, una expresión viva. Lo que tenemos que hacer es escuchar el sentir de los festeros y también las necesidades del municipio.
Creo que lo estamos consiguiendo y estoy seguro de que van a seguir dándose mejoras y cambios, sobre todo esa adaptación de la que hablo, para no perder nunca la esencia de las fiestas de Moros y Cristianos, que son en honor a nuestra patrona y, por tanto, tienen que girar en torno a sus fiestas.
Estoy seguro de que llegaremos al consenso necesario para que todo el mundo salga ganando.
¿Que acto recomendaría a una persona que vaya a venir a las fiestas por primera vez?
Yo recomendaría todos, porque cada uno tiene su encanto y su tradición, pero especialmente recomendaría la Entrada. Es un espectáculo completo en el que se ve el trabajo de más de un año. Algunas capitanías incluso llevan muchos años pensando cómo será su desfile, cómo desarrollarán el boato y cómo lo van a trabajar.
En la Entrada puedes ver la música, los ballets, las carrozas, los trajes y las escuadras especiales, que también son un elemento muy bonito de ver. Y, por supuesto, los caballos con sus trajes espectaculares y los maquillajes. Creo que es un espectáculo completo.
También recomendaría que quien venga de fuera haga vida de fiesta durante todo el día: venir por la mañana, ver cómo pasan las dianas, disfrutar del desfile del mediodía y asistir a los tiroteos. Todo eso creo que es lo que tiene que vivir una persona que viene de fuera.
Pero si hay algo que define una fiesta de Moros y Cristianos en Mutxamel, ese algo es la Entrada. Además, en Mutxamel los boatos tienen casi siempre un sentido histórico, están muy bien estructurados y muy bien montados.
¿Se puede dejar de ser alcalde por unos días?
La disociación del cargo-persona es muy difícil, y más en un pueblo, porque la gente te conoce y se acerca a ti. Además, eso me gusta. Durante las fiestas muchas veces tienes la oportunidad de hablar con personas con las que no has hablado durante todo el año.
Lo que hago es vivir las fiestas intensamente y con mucha alegría cuando puedo hacerlo y, cuando no, estar a disposición del municipio. Porque esa es mi verdadera vocación: el servicio público.
Y el Rafael García festero, ¿con que acto se queda?
A mí me gusta mucho el día 9, porque el día 9 en Mutxamel, en mi casa y creo que en muchas casas de Mutxamel, se vive como un día de Navidad, como un día de fiesta grande. Ese día me gusta mucho.
También me gusta especialmente la noche del pregón, cuando se le canta la Salve a la Virgen, se hace el pregón y ves la cara de alegría de la gente. Como festero, es algo que me ha gustado mucho siempre.
Pero si me preguntas qué es lo que más me gusta como festero, diría que el momento del barraqueo estar con la gente, con la música y con el baile. Ese es el momento que todos los festeros recordamos y que siempre me gusta. El momento de la retreta también me gusta mucho.
¿Hacía donde tienen que crecer las fiestas?
Las fiestas tienen que seguir siendo esa expresión cultural y tenemos que cuidarla, pero también tienen que ser unas fiestas de brazos abiertos.
Tenemos que ser conscientes de que Mutxamel está creciendo. En muy poco tiempo hemos superado los 30.000 habitantes y hay un porcentaje importante de personas que todavía no conoce nuestra fiesta ni ese espíritu que supone formar parte de una comparsa.
Al final, ser xodio, morodelcordó, paco… imprime carácter de alguna manera. Formas parte de una entidad, de unos socios y de una tradición. Eso es lo que tenemos que trabajar: conseguir que las fiestas sigan siendo, como siempre han sido, unas fiestas de brazos abiertos, capaces de crecer abrazando a toda esa gente que está empezando a vivir en Mutxamel y que quizá todavía desconoce nuestras fiestas y lo bien que se viven.
Porque no se trata solo de un momento de jolgorio o de diversión por diversión. Las fiestas tienen un sentido y, además, una continuidad durante todo el año, con distintas actividades, asambleas y con la propia vida de las comparsas, que también es una parte muy bonita de la fiesta.
¿Habrá alguna novedad especial este año con motivo de los 500 años del inicio de la devoción a la Virgen de Loreto?
Este año, el día 9 de septiembre, y para dar un poco más de realce a la efeméride de los 500 años del inicio de la devoción a la Virgen de Loreto, que se cumplen en este 2026, se interpretará el Himno de la Virgen de Loreto al paso de la Virgen por la tribuna del Ayuntamiento.
Como novedad, será interpretado conjuntamente por un coro y la banda de música. Nuestro himno procede de «Valencia Canta», del maestro Serrano, y fue adaptado en su momento por un sacerdote y músicos de Mutxamel, quedando desde entonces como Himno de la Virgen de Loreto.
Este año queremos darle un carácter especial y la banda de música lo interpretará acompañada por un coro.
Un mensaje para vecinos, festeros y visitantes
Deseo a todos los festeros, visitantes y vecinos que disfrutemos de estos días, en los que podemos dar nuestra mejor cara y compartir una alegría. También somos conscientes de que tenemos la responsabilidad de transmitir a quienes vienen detrás una larga tradición.
Pido que seamos respetuosos y que sepamos convivir festeros, no festeros, vecinos y visitantes. Y, sobre todo, que participemos en los distintos actos y actividades, como la barraca popular o la verbena, que tienen ese carácter público y están abiertas a todos los vecinos que quieran venir.
Por tanto, que vivamos estos días con mucha alegría y mucha intensidad y, sobre todo, que nos preparemos ya para las siguientes. Al final, las fiestas siempre tienen que tener esa imagen de continuidad. Vivimos estas, pero estoy seguro de que, aunque todavía no hayan terminado, ya estamos pensando en las siguientes. Que las vivamos con toda esa intensidad.